
Alarma a Italia el auge de las sectas satánicas
Se calcula que hay unas 8000, con más de 600.000 miembros
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ROMA.– Crece en Italia la alarma por el auge de las sectas satánicas. Tanto es así, que la policía creó una división especial para combatirlas y hasta les pidió ayuda a expertos del Vaticano.
“El fenómeno está hoy mucho más difundido de lo que se pueda llegar a pensar”, afirmó el jefe de la policía, Gianni De Gennaro, en un informe en el que explicó que el satanismo se basa en la fragilidad, la turbación interior y la ignorancia de las personas, sobre todo de los jóvenes, que suelen quedar atrapados en “una cultura de odio y de muerte”.
En Italia hay unas 8000 sectas satánicas que tienen más de 600.000 adeptos, estimó ayer Oreste Benzi, un sacerdote que desde hace cuatro años ayuda a las víctimas del esoterismo a través de un Servicio Antisectas Ocultas, que funciona por medio de un número de teléfono gratuito al que la gente puede acudir.
Benzi, que empezó a ocuparse de satanismo después de toparse con el caso de unas niñas esclavizadas por una secta, contó que su teléfono verde, que colaborará con la nueva división antisectas de la policía, recibe hasta 15 llamadas por día. “Eso indica que el esoterismo y el ocultismo enganchan a miles de jóvenes, que una vez que entran en las sectas no logran salirse, porque además son amenazados de muerte", explicó. "Nos dimos cuenta de que en los núcleos urbanos no son pocas las personas que tienen tatuado el número 666, que significa el anticristo", agregó, al señalar que el homicidio de sor Maria Laura Mainetti, cometido en nombre de Satanás en 1999 en Valchiavenna (norte del país), "es sólo la punta de un iceberg".
Don Aldo Bonaiuto, que trabaja con él, contó que las llamadas al número verde se habían triplicado en los últimos tiempos. "Hay cientos de personas atrapadas por gurúes, magos, charlatanes y satanistas, que nos cuentan historias trágicas de manipulaciones, abusos, violencia y sustracción de dinero", dijo Bonaiuto, y subrayó que son los jóvenes las principales víctimas de este fenómeno, en el cual muchas veces la droga forma parte de los ritos satánicos.
"Hace falta evaluar el fenómeno sólo si está conectado con actividades clandestinas o criminales y que, por lo tanto, constituyen un peligro concreto", señaló en su informe el jefe de la policía, De Gennaro, al explicar que se trata de una materia más que delicada, en la que muchas veces es muy sutil el límite entre lo que es la secta y lo que son las convicciones religiosas que hay detrás.
La tendencia general es, en efecto, "no identificarse más como una secta, sino como un grupo seudorreligioso, para legitimizar y proteger las propias acciones", según adelantó ayer La Stampa . Justamente por esto, la nueva división de la policía trabajará junto con sacerdotes puestos a disposición por la Santa Sede, que conocen a fondo la materia.
En los últimos años, al margen del caso de las chicas que asesinaron a la monja en Valchiavenna, causaron gran impacto en la opinión pública una serie de sangrientos homicidios cometidos por jóvenes de la periferia de Milán pertenecientes a las denominadas Bestias de Satanás, vinculadas a las drogas y la música heavy metal.
Según la antropóloga Cecilia Gatto Trocchi, experta en este fenómeno, no hay que subestimar el hecho de que alrededor de las sectas satánicas -que pueden desarrollarse sobre todo en sociedades en las que los jóvenes muchas veces están muy solos, en contacto con videojuegos violentos e Internet- hay un negocio que mueve millones de euros.
De hecho, se calcula que, en Internet, los clubes dedicados al demonio son unos 400. La iniciación ocurre en tres etapas: el acercamiento y la primera "simpatía por el demonio" a través de la música, después el ingreso en un grupo en la Red y, finalmente, la entrada en la secta.
Para el sociólogo Massimo Introvigne, fundador del Centro de Estudios de Nuevas Religiones, hoy lo más preocupante es la proliferación de grupos espontáneos de tres, cinco o máximo diez miembros, como las tristemente célebres Bestias de Satanás, cuyos integrantes fueron condenados a prisión en febrero pasado.
"Estos son los más peligrosos e incontrolables porque no tienen puntos de referencia vigilables, pero se alimentan de música que bajan de Internet que alaba sacrificios humanos, niños violados, mujeres destripadas, y hacen mella sobre personalidades probablemente ya predispuestas".
La Iglesia y la prevención
Introvigne se mostró perplejo ante la flamante división antisecta puesta a punto por la policía. "La experiencia ya fue realizada en Francia, donde hoy el balance es negativo", comentó a la agencia de noticias ANSA, al manifestarse de acuerdo con el ministro del Interior francés, Nicolas Sarkozy, en que sería más útil destinar esos fondos "al control de las mezquitas ultrafundamentalistas".
"Si se trata de intervenir sobre grupos de satanismo criminal, como las Bestias de Satanás, la preocupación es más que correcta, así como la colaboración de la Iglesia, que sobre estos fenómenos tiene más instrumentos de prevención que la policía", dijo Introvigne. "Si, en cambio, la idea es vigilar como si fueran sectas a centenares de nuevos movimientos religiosos que lo único malo que hacen es proponer creencias extrañas o estilos de vida no convencionales -agregó el experto-, se pondría en riesgo la libertad religiosa y se derrocharían recursos.

