
Alerta el Papa sobre un nuevo racismo
Dijo que en muchos países hay "nuevas demostraciones preocupantes", vinculadas con problemas sociales
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ROMA.- El papa Benedicto XVI lanzó ayer la alarma por "nuevas y preocupantes manifestaciones de racismo" y llamó a "superar cualquier posible tentación de intolerancia y de exclusión".
Tras una semana marcada en Italia por diversos episodios de maltrato a extranjeros por parte de la policía, y por una polémica entre el semanario católico Famiglia Cristiana y el gobierno de derecha de Silvio Berlusconi, las palabras del Papa fueron interpretadas como una suerte de tirón de orejas al Cavaliere , que en sus primeros 100 días de gobierno puso en marcha una controvertida política de mano dura contra la criminalidad y la inmigración clandestina.
Al dirigirse antes del Angelus a los fieles reunidos en el patio de su residencia de verano de Castelgandolfo, en las afueras de esta capital, Joseph Ratzinger hizo una reflexión sobre las palabras del profeta Isaías y del apóstol Pablo.
Y habló de la importancia de que, "sobre todo en nuestro tiempo", la sociedad pueda superar cualquier tentación de racismo, de intolerancia y de exclusión, con medidas que respeten la dignidad de cada ser humano.
"Una de las grandes conquistas de la humanidad es, de hecho, la superación del racismo", dijo el Pontífice.
"Lamentablemente, sin embargo, se registran en diversos países nuevas manifestaciones preocupantes, relacionadas muchas veces con problemas sociales y económicos, que de todos modos no pueden justificar el desprecio y la discriminación racial", subrayó.
"Oremos para que en todos lados crezca el respeto por cada persona, junto con la responsable conciencia de que sólo en la mutua acogida es posible construir un mundo marcado por una justicia auténtica y una paz verdadera", agregó.
Semana polémica
Las palabras del Papa tuvieron lugar al término de una semana marcada a fuego por la difusión de la foto de una prostituta nigeriana tirada en el piso de una celda de la ciudad de Parma, semidesnuda y llena de polvo; por la salida a la luz de la historia de dos peruanas que residen legalmente en esta capital que fueron confundidas con prostitutas y maltratadas por la policía, y por un duro enfrentamiento entre el semanario católico Famiglia Cristiana y el gobierno de derecha de Berlusconi.
En un editorial que provocó una fuerte polémica, Famiglia Cristina , un semanario que vende casi un millón de ejemplares, propiedad de los paolinos, advirtió sobre el riesgo del regreso en Italia de "nuevas formas de fascismo".
Tal como informó LA NACION, la revista denunció especialmente el plan del gobierno de registrar las huellas digitales de los niños gitanos que residen en la península, así como la decisión de desplegar a 3000 militares en las principales ciudades para contrarrestar la psicosis de inseguridad que reina en Italia.
Si bien un comunicado de la Santa Sede se distanció inmediatamente de la dura posición del semanario católico, y aclaró que éste no era la voz oficial del Vaticano, las palabras del Papa, ayer, parecieron salir en defensa de la publicación de los paolinos.
En las últimas semanas, en efecto, no sólo el Parlamento Europeo y el Consejo de Europa denunciaron cierto racismo y discriminación en distintas medidas tomadas por el gobierno de Berlusconi, sino también altos funcionarios del Vaticano, como el cardenal Renato Martino, titular del Pontificio Consejo de Justicia y Paz, y el arzobispo Agostino Marchetto, secretario del Pontificio Consejo de la Pastoral para los Migrantes e Itinerantes.





