Antes de Corea, el Papa reclamó a la ONU por las minorías en Irak

Le pidió que haga "todo lo posible" para frenar la violencia del Estado Islámico; hoy empieza la actividad oficial en Seúl
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14 de agosto de 2014  

ROMA.- Minutos antes de que Francisco abordara el avión de Alitalia que ayer lo llevó a Corea del Sur, el Papa le pidió al secretario general de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon, que haga "todo lo posible" para poner fin a la violencia contra las minorías religiosas en el norte de Irak, informó el Vaticano.

"Las experiencias trágicas del siglo XX y la comprensión más elemental de la dignidad humana obligan a la comunidad internacional, en particular en virtud de las reglas y mecanismos del derecho internacional, a hacer todo lo posible para parar y prevenir toda violencia sistemática contra las minorías étnicas y religiosas", escribió el Papa en el mensaje, fechado el 9 de agosto.

"Los ataques violentos que están extendiéndose por todo el norte de Irak no pueden sino despertar las conciencias de todos los hombres y mujeres de buena voluntad para cumplir acciones concretas de solidaridad, para proteger a cuantos son golpeados y amenazados por la violencia y para asegurar la asistencia necesaria y urgente a los numerosos refugiados, así como también el regreso a sus ciudades y a sus hogares", advirtió el papa argentino.

En su mensaje, Francisco, que ayer emprendió su tercer viaje internacional, reconoció que "confía" en que su llamado y el de los patriarcas orientales y demás líderes religiosos de la región encuentren "una respuesta positiva".

Francisco reitera en la carta su "cercanía espiritual", así como su "preocupación, y la de toda la Iglesia Católica, por el intolerable sufrimiento de aquellos que sólo desean vivir en paz, armonía y libertad en la tierra de sus antepasados", dice el texto enviado a Ban. "Con el mismo espíritu, le escribo, señor secretario general de la ONU, y coloco ante usted las lágrimas, los sufrimientos y los gritos desesperados de los cristianos y de las otras minorías religiosas de la amada tierra de Irak", añadió.

En ese contexto, el Consejo Pontificio para el Diálogo Religioso emitió anteayer una fuerte declaración en la que llamó a los religiosos islámicos a condenar la restauración del califato que impulsan los jihadistas del Estado Islámico (EI) en Irak y sus actos de barbarie contra las minorías de otros credos.

Desde su llegada al trono de San Pedro, en marzo de 2013, Francisco sistemáticamente levantó su voz contra los conflictos armados y contra la persecución de cristianos, como ocurrió en Nigeria, Egipto y otros países.

El Papa aterrizó anoche en Corea del Sur, su tercer viaje internacional después de ir a Brasil, el año pasado, y a Tierra Santa, en mayo pasado.

Francisco permanecerá cinco días en Corea del Sur, donde espera tender puentes con China, país que el Pontífice sobrevoló ayer, en la primera vez que lo hace un jefe de la Iglesia Católica.

Ésta es la primera visita de un papa a Asia desde 1989, cuando Juan Pablo II celebró una gira a Extremo Oriente y Mauricio.

Como en las otras dos ocasiones, Francisco subió al avión cargando su portafolio de cuero negro con documentos, y fue despedido en el aeropuerto por el primer ministro italiano, Matteo Renzi.

Durante su estada, el Papa presidirá una misa por la paz y la reconciliación entre las dos Coreas, divididas y oficialmente en guerra pese al armisticio vigente desde 1953. Francisco también beatificará 124 mártires coreanos, la mayoría laicos, que murieron durante la persecución de los cristianos en los siglos XVII y XVIII.

Mensaje

Durante el vuelo, el Papa envió un mensaje a la vecina China, cuyas autoridades comunistas autorizaron por primera vez que sobrevolara su espacio aéreo, algo que no logró Juan Pablo II durante sus viajes a Asia. Si bien se trata de un gesto protocolar, en esta ocasión suscitó interés debido a los roces históricos con la dictadura de ese país, que no reconoce la autoridad papal.

Francisco considera prioritario el acercamiento de la Iglesia Católica con China, el país más poblado del mundo, que vive una impresionante transformación económica y social.

En Asia, el Papa rendirá homenaje a los jesuitas, la orden a la que pertenece, que evangelizó entre dificultades y persecuciones a ese continente a partir del siglo XVI.

El papa argentino goza de una buena popularidad en Corea del Sur, por lo que se esperan baños de multitudes.

Corea del Sur, con una población de poco más de 50 millones de habitantes, cuenta con un 29,2% de cristianos, de los cuales 10,7% son católicos. En tanto, el 22,8% son budistas, según cifras brindadas por el Vaticano.

Agencias ANSA, EFE y DPA

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