
Apasionada por la ley, liberal y de fuerte temperamento
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WASHINGTON (AFP).– La jueza federal norteamericana Sonia Sotomayor, confirmada ayer por el Senado como la primera magistrada hispana en la Corte Suprema, es hija de una humilde familia puertorriqueña de Nueva York, con fama de concienzuda y liberal cuando debe interpretar la ley.
Licenciada cum laude en Derecho de la Universidad de Princeton en 1976, obtuvo su doctorado en 1979 en Yale. Su vocación por las leyes se despertó durante su infancia, cuando veía la famosa serie televisiva sobre el abogado Perry Mason, según ella misma confesó en mayo pasado.
Divorciada tras siete años de matrimonio, sin hijos y apasionada por su trabajo, "Sotomayor a menudo habla de los tribunales como del último refugio de los oprimidos", afirma una de las publicaciones especializadas del mundo legal norteamericano, el Almanaque Judicial Federal.
Pero Sotomayor es también conocida por su lado pragmático desde que fue nombrada, en 1992, jueza federal en Nueva York por el presidente George Bush, precisamente por su origen hispano y su brillante currículum profesional. En 1998 ascendió a jueza del Segundo Circuito de la Corte de Apelaciones.
Algunas fuentes judiciales norteamericanas la tildan de excesivamente exigente y poco acostumbrada a debatir sus puntos de vista con quienes no los comparten.
"Es un terror en el tribunal, es temperamental y se enfada fácilmente", comentó uno de los abogados que tuvieron que lidiar con Sotomayor y cuyo testimonio fue recogido por el Almanaque Judicial. Pero la gran mayoría resalta también su solidez para desarrollar una argumentación legal.
Temores
La mayoría de los expertos la califica de liberal, hasta el punto de que en 1991, cuando Bush padre la presentó ante el Senado, algunos republicanos no querían votar por ella, temerosos de que llegara a la Corte Suprema algún día. Y ese día llegó ayer.
"Traerá más experiencia al tribunal que cualquier otra persona", resaltó el presidente Barack Obama cuando la nominó en mayo pasado.
"Me he esforzado siempre por no olvidar las consecuencias reales de mis decisiones sobre individuos, empresas y el gobierno", afirmó en otra ocasión.
Su examen ante el Comité de Justicia del Senado, hace dos semanas, fue aprovechado por los republicanos para recordarle sus declaraciones controvertidas del pasado.
Un juez con mente abierta "es aquel que examina los hechos en cada caso particular, escucha y entiende los argumentos de todas las partes y aplica la ley como ésta lo indica", manifestó Sotomayor ante los senadores durante los interrogatorios.
En 17 años de magistratura federal, Sotomayor se destacó con algunas sentencias de gran impacto público. En 1995 terminó con una huelga de 232 días en el béisbol profesional tras invalidar el nuevo contrato colectivo que querían imponer los propietarios de los equipos a los jugadores.
También llevó a prisión a altos cargos públicos por casos de corrupción, como al jefe de gabinete del entonces gobernador de Nueva Jersey, Joseph C. Salema, también en 1995.
En otras ocasiones, sin embargo, demostró una visión más centrista, como en el caso Cassidy vs. Chertoff, de 2006. Sotomayor dio la razón al Departamento de Seguridad Interior para poder registrar de forma preventiva a los pasajeros de un servicio de ferry, al invocar la posibilidad de un atentado terrorista.





