
Arrestaron a Ta Mok, el "carnicero" de Camboya
Le había arrebatado a Pol Pot el liderazgo del Khmer Rouge
1 minuto de lectura'
PHNOMPEHN.- Ta Mok, el último jefe de los temibles khmer rouges, conocido como "el carnicero" por su crueldad, fue detenido ayer por las tropas gubernamentales de Camboya en la frontera con Tailandia, anunció el ministro de Defensa del país, Tea Banh.
Ta Mok, quien perdió una pierna en sus años de lucha, fue uno de los principales colaboradores de Pol Pot, el sanguinario jefe del Khmer Rouge, el movimiento maoísta cuyo reinado de terror costó la vida a dos millones de camboyanos entre 1975 y 1979.
Tras arrebatar el liderazgo a Pol Pot en 1997, Ta Mok asumió desde su refugio en la jungla la conducción de los últimos guerrilleros que aún no se habían rendido al gobierno de Phnom Penh.
El ministro Tea Banh no dio detalles sobre el arresto, pero el jefe del ejército, general Mea Sophea, declaró que Ta Mok fue arrestado mientras trataba de llegar de Tailandia a Anlong Veng, ex bastión del Khmer Rouge.
Mea Sophea añadió que el guerrillero detenido fue trasladado a Phnom Penh, capital del país.
El año último la guerrilla fue derrotada por las tropas camboyanas y se rindió ante el gobierno monárquico. Con la detención de Ta Mok se puso ayer punto final al movimiento maoísta.
Hasta ahora se ignora la suerte que correrá Ta Mok, que podría ser la misma de Khieu Samphan y Nuon Chea, otros dos estrechos colaboradores de Pol Pot que se rindieron en diciembre del año último. Ambos ex khmer rouges viven en la actualidad tranquilamente en Pailin, otro ex bastión de la guerrilla, con el consentimiento de las autoridades camboyanas.
Tribunal internacional
En ese sentido, un equipo de juristas de la ONU recomendó que los principales líderes de dicho movimiento sean llevados ante un tribunal internacional para ser juzgados por genocidio y crímenes contra la humanidad.
La propia secretaria de Estado norteamericana, Madeleine Albright, reiteró el jueves último durante una vista a Bangkok, capital de Tailandia, el pedido de Washington en cuanto que los líderes del Khmer Rouge sean procesados por un tribunal internacional bajo los auspicios de la ONU.
Según Albright, ésa es la única manera de conducir a la atormentada Camboya hacia el camino de la reconciliación. Sin embargo, y pese a la presión internacional, el premier camboyano Hun Sen, un khmer rouge "arrepentido", se mostró hasta ahora reticente a someter a los responsables del genocidio a un proceso internacional.
Hun Sen considera que tal decisión puede desencadenar una nueva guerra civil con ex guerrilleros que podrían retomar las armas.




