Asesinan a una fiscal antidroga en Bolivia

Temen que se desate una ola de violencia
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28 de febrero de 2004  

LA PAZ (DPA).- En un atentado que parece poner fin a la relativa calma que reinaba en Bolivia tras la revuelta que forzó la salida de Gonzalo Sánchez de Lozada, la fiscal Mónica von Borries, que hasta hace cuatro años investigó los casos más sonados de narcotráfico en el país andino, murió ayer en Santa Cruz de la Sierra.

Según informaron fuentes policiales, la funcionaria, de 43 años, falleció a causa de la detonación de una bomba que explotó cuando encendió el motor de su vehículo, el cual permanecía estacionado a escasos metros de su vivienda.

El estallido, que también afectó varias casas aledañas, se produjo en momentos en que la fiscal se disponía a trasladarse a su despacho. Por ahora, no se tienen indicios sobre los autores o móviles del atentado, señalaron voceros policiales.

"Es un acto totalmente criminal y reprochable que nos ha consternado a todos. Se ha dispuesto que nuestras unidades colaboren con la investigación", afirmó el coronel Luis Caballero, director de la fuerza especial antinarcóticos.

Una comisión de alto nivel encabezada por un viceministro y el comandante de la policía, general Jaime Sanabria, viajó hasta Santa Cruz de la Sierra para ocuparse del caso, que rompe la relativa tranquilidad que reinaba en Bolivia desde los violentos sucesos de octubre, que forzaron el cambio de gobierno.

Según el ministro boliviano del Interior, Alfonso Ferrufino, el crimen será analizado durante una reunión de emergencia convocada por el presidente Carlos Mesa, que ordenó movilizar los recursos necesarios para esclarecer la muerte de la jurista.

"Pueden estar seguros de que dispondremos de todos los recursos para esta investigación, incluso si fuese necesario acudiremos a organismos especializados de otros países", enfatizó.

El funcionario agregó que el atentado, el segundo desde el 21 de diciembre de 2001, cuando un coche bomba explotó frente al comando policial de Santa Cruz de la Sierra, "plantea un grave problema de inseguridad ciudadana, una amenaza al ejercicio normal de las funciones públicas".

Al ser interrogado sobre la posible responsabilidad de bandas de narcos, el ministro dijo que el gobierno "no descarta ninguna hipótesis".

El asesinato de Von Borries causó dolor e indignación entre los círculos judiciales y políticos del país, que temen que el episodio desencadene una ola de violencia.

La asociación de fiscales de La Paz se declaró en duelo y emergencia por un ataque que, según considera, podría repetirse y desestabilizar el aparato judicial. "No hay garantías para ejercer nuestra labor. Lamentablemente, es la realidad de Bolivia", afirmó un vocero del organismo.

Por su parte, el diputado cocalero y jefe del Movimiento Al Socialismo (MAS), Evo Morales, atribuyó el ataque a "grupos paramilitares" que operan en Santa Cruz financiados por terratenientes y narcotraficantes, y que según sus palabras intentan "colombianizar" al país.

Von Borries, una de las más prominentes funcionarias del poder judicial boliviano, trabajó entre 1995 y 2000 en la división antinarcóticos de la fiscalía y desde hacía un par de años tenía a su cargo las investigaciones por contrabando y tenencia ilegal de tierras.

Asimismo, la fiscal llevó a cabo las pesquisas que condujeron a la captura y posterior condena del narcotraficante italiano Marco Marino Diodato, que se fugó el pasado 31 de enero cuando recibía atención médica en un centro asistencial de Santa Cruz de la Sierra.

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