
Asesinaron a un vicepresidente afgano
Hadji Abdul Qadir era un poderoso líder pashtún; no descartan que los talibanes o la red Al-Qaeda estén detrás del crimen
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KABUL.- En un duro golpe para el gobierno del presidente interino de Afganistán, Hamid Karzai, desconocidos armados con rifles automáticos asesinaron ayer al poderoso vicepresidente Hadji Abdul Qadir en el centro de la capital afgana, Kabul. El crimen fue inmediatamente calificado de "atentado terrorista" por las autoridades locales, mientras que tanto Estados Unidos como sus socios en la alianza antiterrorista lo repudiaron enérgicamente.
Qadir, que también era ministro de Obras Públicas, abandonaba su oficina en la sede del ministerio, hacia el mediodía local, cuando fue atacado por dos individuos que descargaron sus armas contra el vehículo en el que viajaba y se fugaron en un automóvil.
Qadir era uno de los tres vicepresidentes afganos nombrados durante la celebración de la Loya Jirga, o Gran Asamblea -que el mes pasado confirmó en el cargo al presidente Karzai-, y un poderoso miembro de la mayoritaria etnia pashtún, a la que pertenece el 40 por ciento de la población afgana, incluido el presidente.
Fuentes oficiales confirmaron que el vicepresidente afgano fue alcanzado en la cabeza y que al menos 36 balas impactaron contra su vehículo, rompiendo los cristales, dañando los laterales y causando la muerte inmediata de Qadir y de su conductor.
Los diez guardias de seguridad que estaban de turno en el ministerio, ubicado en el centro de la ciudad, fueron arrestados por negligencia y por no haber reaccionado debidamente al atentado, según informó el jefe de la policía de Kabul, Basir Salangi.
Tras el asesinato, el presidente Karzai se apresuró a convocar una reunión de emergencia de su gobierno, mientras el Ministerio del Interior instalaba puestos de control en toda la capital y registraba vehículos en busca de los asesinos.
También personal de la Fuerza Internacional de Asistencia y Seguridad (ISAF) comenzó a investigar el atentado, que volvió a suscitar interrogantes sobre la seguridad en Kabul a pesar del despliegue de esta fuerza en la capital y sus alrededores.
Pese a que el jefe de la policía de Kabul afirmó que "aún no están claros los motivos del asesinato", algunos analistas apuntaron ya a que miembros del derrocado régimen talibán o militantes de la red terrorista Al-Qaeda podrían estar detrás del ataque, en lo que se vio como un intento por debilitar los esfuerzos de Karzai por pacificar el país.
Dificultades
De hecho, el asesinato de Qadir vuelve a poner de relieve la dificultad de la tarea del gobierno afgano de restaurar la ley y el orden en Afganistán tras la caída del régimen talibán, en diciembre último.
Este es el segundo ministro asesinado en la capital afgana desde que el gobierno interino asumió el poder, en diciembre pasado. El ministro de Turismo y Aviación Civil, Abdul Rahman, fue asesinado en el aeropuerto de Kabul, en febrero, cuando se disponía a abandonar la ciudad en circunstancias todavía confusas. Varios sospechosos de estar implicados en el crimen siguen en libertad.
En tanto, el presidente estadounidense, George W. Bush, reaccionó ayer al asesinato de Qadir afirmando que su gobierno estaba "más resuelto que nunca" a ayudar en la reconstrucción de la estabilidad de Afganistán. "Estuvimos en contacto con el presidente Hamid Karzai y le presentamos nuestras más profundas condolencias", añadió Bush.
En cuanto a los responsables del ataque, Bush dijo que podría tratarse de "terroristas", "señores de la droga" o hasta de "rivales de larga data en el Afganistán de las facciones".
También el Departamento de Estado condenó duramente el asesinato de Qadir, a quien el vocero Richard Boucher llamó "un patriota afgano", y otro tanto hicieron los gobiernos de Francia, Gran Bretaña y Alemania, entre otros aliados de Estados Unidos en la guerra global contra el terrorismo lanzada por Washington tras los atentados del 11 de septiembre último.
Disculpa pública
El presidente Bush se había comunicado telefónicamente un día antes con Karzai para dar sus condolencias a las familias de las personas muertas en un reciente ataque aéreo de Estados Unidos en Afganistán. Ayer, el mandatario expresó públicamente sus disculpas por lo ocurrido.
"Cada vez que se pierde una vida inocente, estamos tristes. Nuestro país valora la vida, todas las vidas, y queremos investigar" las circunstancias de la muerte de civiles en el poblado de Kakrakai, dijo Bush. El gobierno afgano afirma que el ataque estadounidense, hace una semana, dejó 48 muertos y un centenar de heridos en momentos en que varias familias festejaban una boda y disparaban al aire.





