
Ataque mortal en un subte de Corea del Sur
Un hombre lanzó una bomba dentro de un vagón, el fuego se propagó al resto del convoy y atrapó a cientos de pasajeros
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SEUL.- Al menos 120 personas murieron ayer y otras 140 resultaron heridas, varias de gravedad, en un atentado perpetrado en el subterráneo de la ciudad de Daegu, en Corea del Sur, cuando un hombre que aparentemente tenía problemas mentales arrojó una bomba incendiaria en uno de los vagones del metro, en el que viajaban 600 personas.
Según declararon los conmocionados testigos, el atacante, un taxista de 56 años identificado como Kim Dae Hwan, que fue detenido más tarde, lanzó una botella de plástico llena de combustible a un vagón cuando el subterráneo estaba por llegar a la estación de Jungangro, a las 10 de la mañana (hora local).
El fuego se desató de inmediato y en cuestión de segundos las llamas se propagaron a los otros cinco vagones del convoy, alcanzando también a un segundo subterráneo que circulaba en dirección opuesta.
El diario Korea Times afirmó que los empleados del subte no se enteraron del drama hasta diez minutos después de que se inició, lo que retrasó la llegada de los equipos de rescates y enfureció a los familiares de las víctimas.
Desesperados y atrapados, los pasajeros hicieron frenéticas llamadas por sus teléfonos celulares a amigos y parientes, antes de que fueran vencidos por el humo -la mayoría murió asfixiada-, según informó la televisión surcoreana. Los medios locales revelaron, entre otros, el caso de la joven Yeson ju, de 21 años, que llamó a su madre desde el interior de uno de los vagones en llamas, presa del pánico.
Después de darle instrucciones para que rompiera una ventana y escapara -la falta de electricidad atascó las puertas-, los angustiados padres llamaron momentos más tarde a Yesón ju, pero no recibieron respuesta.
La televisión también mostró escenas filmadas en el sitio del incendio, donde se veían vagones incinerados, asientos reducidos a sus marcos de acero, y la plataforma del subterráneo repleta de zapatos y otras pertenencias de los pasajeros que intentaron huir.
Más de 70 bomberos intentaron brindar asistencia, pero la furia de las llamas y el pánico de los pasajeros obstaculizaron las operaciones de rescate. El incendio fue controlado sólo después de tres horas y media, mientras el humo se propagada al exterior, obligando a centenares de comercios de la zona a cerrar sus puertas y creando gigantescos embotellamientos.
Cuando los equipos de socorro pudieron inspeccionar los vagones de los trenes subterráneos, hicieron el macabro descubrimiento de decenas de cadáveres carbonizados e irreconocibles atrapados en los restos del vagón. Los equipos de rescate habían abandonado para la tarde la búsqueda de sobrevivientes y muchos de los heridos se encontraban en estado crítico.
Problemas mentales
El autor del atentado, que había logrado huir del lugar del siniestro, fue arrestado luego por la policía y trasladado a un hospital, pues también él presentaba quemaduras.
Conductor de taxi, de 56 años, casado y con dos hijos, en 2001 fue declarado discapacitado por una parálisis de la mitad derecha de su cuerpo provocada, según parece, por un tratamiento equivocado al que fue sometido en una clínica de medicina oriental. Otras fuentes afirman que el hombre tiene antecedentes de internación por enfermedades mentales.
Según los propios familiares de Kim, interrogados por la policía, el atacante había salido ayer de su casa gritando que quería incendiar la clínica que le causó la parálisis, pero en su lugar perpetró el ataque en el tren subterráneo al que subió.
Algunos de los sobrevivientes afirmaron que Kim provocó el desastre generando el fuego con un recipiente de plástico que llevaba consigo y que contenía un líquido inflamable, quizá nafta.
Los pasajeros trataron de impedir la catástrofe precipitándose sobre el hombre, que logró sin embargo lanzar la botella incendiaria, antes de escapar del lugar con parte de su ropa envuelta en llamas.
Daegu, una de las sedes del campeonato mundial de fútbol del año pasado, tiene una población de 2,5 millones de habitantes. El subterráneo de esta ciudad había sido ya escenario en 1995 de un pavoroso accidente por una explosión de gas, con 100 muertos y un centenar de heridos.
Otras tragedias
20/3/95: en Tokio, un atentado con gas sarín de la secta Verdad Suprema dejó 12 muertos.
25/7/95: en París, una bomba estalló en una estación del metro de Saint Michel dejando ocho muertos y 119 heridos.
28/10/95: en Baku, Azerbaiján, un incendio causado por un cortocircuito dejó 287 muertos.
11/6/96: en Moscú, la explosión de una bomba en el metro dejó cuatro muertos y 12 heridos.



