
Australia le dio el sí a la monarquía
El 54,22% de los australianos optó por no modificar el sistema político, pese a que la república tiene un considerable apoyo.
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SYDNEY.- Australia ingresará en el nuevo milenio sin cortar el cordón umbilical con la corona británica, tras un referendum celebrado ayer en el que los electores rechazaron por amplia mayoría el modelo que proponían los republicanos, con un presidente que no iba a ser elegido por el voto popular sino por el Parlamento.
La explicación que arriesgan algunos medios -teniendo en cuenta que las encuestas indican que la república tiene un apoyo de entre el 60 y el 70 por ciento- es que en el referendum de ayer los australianos decidieron no darle más poder a la clase política de Canberra y prefirieron dejar las cosas como están.
Así, después de conocerse los resultados, los analistas se preguntaban qué habría sucedido si en lugar de proponer una república con un presidente elegido por el Parlamento se hubiera obviado el método de elección para ser decidido en el futuro.
Según las cifras oficiales definitivas, el frente del statu quo -representado por la extraña pareja que integran los monárquicos y aquellos republicanos que están en favor de la elección del presidente por voto popular- triunfó con el 54,22 por ciento de los votos.
El referendum no logró ninguna de las dos condiciones exigidas: la mayoría en la escala nacional y el triunfo en por lo menos cuatro de los seis Estados de la federación.
El único Estado en el que prevaleció el "sí", por muy escaso margen, fue el de Victoria (cuya capital es Melbourne).
El revés fue notable en Nueva Gales del Sur y en los centros menores, pese al compromiso en favor del modelo republicano adoptado por el partido laborista.
El "no" se afirmó especialmente en las zonas rurales y en los centros de provincia, donde alcanzó el 64 por ciento, mientras que el "sí" prevaleció, aunque por poco margen, en las grandes ciudades.
Dos veces no
Aún más contundente (aproximadamente el 60 por ciento) resultó el rechazo a la segunda cuestión del referendum, que proponía introducir en la Constitución un preámbulo escrito por el primer ministro, John Howard, después de largas consultas.
El texto -en el que se reconocen el sistema federal, la unidad nacional forjada por australianos de diversas descendencias, los aborígenes como primer pueblo de la nación y la contribución de los inmigrantes- fue criticado por "cosmético" y carente de impacto legal.
Definir qué sucederá de ahora en adelante resulta incierto. Lo que se sabe es que pasarán años antes de que los australianos vuelvan a expresarse en favor de la república o de la monarquía.
El premier conservador Howard, monárquico convencido, fue quien convocó al plebiscito de ayer y, también, quien había insistido para que se especificara el método de elección del presidente.
Desde el frente republicano lo acusaron de abusar del proceso democrático, manipulando el referendum y causando la ruptura, que resultó fatal entre quienes favorecían la opción republicana.
Según Howard, los australianos quieren que la cuestión ahora sea dejada de lado por un tiempo.
"Ahora el gobierno debe dedicar su atención a cuestiones que conciernen directamente a la vida de los australianos", afirmó.
Pero la oposición laborista ya se está preparando para hacer de la república una de las cuestiones clave de las próximas elecciones federales, por celebrarse en un par de años.
El líder laborista Kim Beazley, que se declaró "terriblemente entristecido por el resultado, por el daño que se le inflige a Australia", prometió que un futuro gobierno laborista convocará a un nuevo referendum.
Pero explicó que éste, no obstante, sería precedido por una serie de "plebiscitos" no vinculantes, comenzando con la sencilla pregunta: "¿Usted quiere o no una república australiana?" "Cuando tengamos esa respuesta se podrá proceder a elegir el modelo de república preferido, antes de introducir el cambio por medio de un referendum", dijo Beazley.
Beneplácito real
La reina Isabel II de Inglaterra saludó el resultado del referendum en un comunicado difundido por el palacio de Buckingham. "Respeto y acepto este resultado", expresó la monarca, que visitará Australia en marzo.
La reina, que fue informada sobre el resultado por Howard, dijo que tenía claro desde el comienzo que la decisión "correspondía exclusivamente al pueblo australiano".
"De acuerdo con la Constitución, seguiré sirviendo como reina de Australia", señaló la monarca en un comunicado de prensa.
"Mi familia y yo misma mantenemos un profundo afecto hacia Australia y los australianos, procedan de donde procedan", agregó.
Según la reina, "esta decisión se alcanzó gracias a la Convención Constitucional de 1998 y, consecuentemente, por el actual referendum. (...) Durante este tiempo he seguido el debate con extrema atención", añadió.
Tiempos de cambio
LONDRES (AP).- Aunque la reina haya ganado un alivio temporario en Australia, el papel de la monarquía en el ex imperio británico continuará siendo un tema latente.
Existen organizaciones antimonárquicas en Canadá y en Nueva Zelanda, y algunas islas del Caribe han iniciado campañas para elegir sus propios jefes de Estado.
En marzo de este año, el primer ministro de Jamaica, P. J. Patterson, dijo que su país se convertirá en república para el 2001.
En Barbados, el gobierno formó una comisión constitucional en diciembre último para que la nación cortara sus vínculos con la corona británica. El electorado está dividido al respecto.
En Nueva Zelanda ya se inició un campaña para que en el 2005 el país se convierta en república. Y en Canadá, el primer ministro, Jean Chrétien, dijo que la abolición de la monarquía podría ser importante en los planes del gobierno.
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