
Avanza el proyecto de cupos para extranjeros en el ejército italiano
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ROMA.- "No sé cuántos argentinos pensarán en dejar su país para venir a Italia e incorporarse a nuestras fuerzas armadas. Pero seguramente esta ley podrá ser, para muchos jóvenes argentinos, un incentivo para obtener la ciudadanía, pero también una oportunidad de trabajo y también de pertenencia a su patria de origen en momentos difíciles para la Argentina, que espero se reviertan pronto."
Pierfrancesco Emiliano Romano Gamba, el autor del proyecto de ley que prevé que se abran las puertas de los cuarteles a los extranjeros de origen italiano -es decir, a muchos argentinos-, no oculta que la crisis de nuestro país fue clave a la hora de diseñar la ley que adelanta el fin del servicio militar obligatorio para enero de 2005, por lo que el ejército, la marina y la aviación no tendrán más conscriptos.
En diálogo con LA NACION entre una sesión y otra de la Cámara baja, Gamba, que tiene 41 años y es legislador por Alianza Nacional (AN, un partido ex fascista, socio en la coalición centroderechista de Silvio Berlusconi), se mostró muy satisfecho. Su proyecto, en efecto, logró ser aprobado en Diputados pese a la férrea oposición de la xenófoba Liga Norte, y ahora sólo falta que pase la prueba en el Senado.
"Padre parlamentario", según admitió, de esta nueva ley según la cual los descendientes de italianos que se enrolarán obtendrán a cambio la ciudadanía después de un año, Gamba se mostró bastante optimista en cuanto al visto bueno de la Cámara alta. "Aunque en la política italiana no se puede dar nada por descontado, es muy probable que en dos semanas sea aprobada, lo que significa que a principios de año entrará en vigor", dijo.
Al preguntársele por el peso que tuvo el colapso argentino en este proyecto, Gamba no tuvo dudas en confirmar que "el caso argentino fue citado muchas veces, porque sin duda es el caso más relevante por la cantidad de oriundos, y esta ley les da una posibilidad de encontrar una ocupación estable a los descendientes de italianos, que así también pueden obtener la ciudadanía".
- En lo concreto, ¿qué tendrá que hacer el argentino con abuelo o padre italiano que quiera enrolarse?
-Cuando salgan los primeros concursos para ser voluntario, no antes de enero de 2005, deberá presentarse y aplicar, a través de las vías burocráticas que no están previstas en la ley, probablemente en la embajada de Italia en la Argentina. Además de tener a uno de los dos padres o un abuelo italiano, otros requisitos son tener al menos 17 años cumplidos y no más de 25, resultar negativo a un test de toxicodependencia, ser psicofísicamente apto y no tener ningún antecedente penal.
- ¿De cuánto será el sueldo?
-Al principio, de 1000 euros al mes por un año de servicio, y si se sigue en la carrera, hay mejoras.
- ¿Hablar italiano no es un requisito?
-No, el idioma no es un requisito. Para ningún argentino es problemático hablar italiano, y tampoco para un italiano hacerse entender en la Argentina. Yo mismo, cuando estuve en Buenos Aires, hace tres años, cuando era asesor de la Comuna de Milán, fui entrevistado en distintos canales sin problemas... Sin contar que además habría una fase de adiestramiento y formación, creo que el idioma no es ningún obstáculo.
Llamadas
- Pese a que ayer los teléfonos del consulado italiano en Buenos Aires fueron saturados por llamadas de gente interesada en hacer el servicio militar en Italia para obtener la ciudadanía de ese país, el primer secretario y agregado de prensa de la delegación diplomática, Marco Alberti, se negó a ampliar la información sobre el tema, ya que, según dijo, "hasta el momento, sólo se trata de un proyecto".



