"Ayúdame a curarme", rogó un niño enfermo a Juan Pablo II
El pequeño, que padece cáncer, está internado en el Gemelli
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ROMA.- Se acerca el regreso del Papa al Vaticano. Así lo dejó entender su vocero, Joaquín Navarro Valls, quien al confirmar ayer que hoy al mediodía habrá un nuevo parte médico sobre su salud, sugestivamente dijo: "Espero que sea el último".
El Papa -que, según se informó el lunes, ya se alimenta regularmente y hasta se sienta algunas horas en un sillón-, recibió ayer una visita especial: la de un niño internado en el departamento de oncología, vecino al que ocupa el Pontífice en el décimo piso del Policlínico Gemelli.
"¡Papa, ayúdame a curarme!", le pidió el chico, que aprovechó la visita que el secretario privado del Pontífice, Don Estanislao, hizo en su sector, para hacer realidad el sueño de estar con ese famoso anciano vestido de blanco, que adora a los pequeños.
Durante el encuentro, un Papa muy sonriente bendijo al niño, a quien le encargó la misión de llevar la bendición a sus compañeritos también internados, con el augurio de una pronta recuperación.
Tras el anuncio de Navarro Valls, se dedujo que el alta del Policlínico Gemelli -donde el Pontífice fue internado de urgencia el 1° de este mes, tras sufrir una severa crisis respiratoria- podría ser mañana o pasado.
Esta fecha coincide con el comienzo del retiro espiritual que el Santo Padre y sus más estrechos colaboradores hacen para la Cuaresma, un período en el cual el Papa no suele tener audiencias y, por lo tanto, ideal para su convalecencia y para darle un respiro del acoso mediático de los últimos días.
Mientras seguía la polémica sobre una eventual dimisión -reflotada anteayer por el propio brazo derecho del Papa, el cardenal Angelo Sodano-, ayer llegaron nuevas noticias alentadoras en cuanto a una recuperación del anciano y enfermo Karol Wojtyla.
"Acabo de ver y saludar al Santo Padre, y lo encontré verdaderamente muy bien", dijo a los periodistas el cardenal italiano Camillo Ruini, quien lo visitó en el departamento que ocupa en el décimo piso del denominado "Vaticano III".
Por su deteriorado estado de salud, el Juan Pablo II no pudo oficiar la misa del Miércoles de Ceniza en la Basílica de San Pedro por primera vez en sus 26 años de papado (lo hizo en su lugar el cardenal norteamericano James Stafford, tal como se había adelantado).
Sin embargo, sí concelebró este rito, símbolo de penitencia, en su habitación de hospital, con su médico personal, Renato Buzzonetti, y el resto del equipo que lo atiende.
Como era esperable luego de que Sodano no descartó la hipótesis de una renuncia del Papa -algo previsto en el Código de Derecho Canónico-, este tema, que divide a los cardenales, pero que ya no es tabú, siguió dando que hablar ayer.
"El Papa no necesita ser como Arnold Schwarzenegger, el gobernador de California, y parecer un Superman que gobierna la Iglesia", dijo el cardenal francés Jean-Marie Lustiger, arzobispo de París.
En declaraciones a una radio, el purpurado insistió en que "el Papa está gobernando la Iglesia, porque la Iglesia no es como el Paris Saint-Germain [el equipo de fútbol], donde se despide al DT porque el resultado no es bueno".
Tras asegurar que la enfermedad de Juan Pablo II no "daña sus facultades mentales", consideró "justo lo que dijo el cardenal Sodano, porque le toca al Papa en persona la responsabilidad" de una eventual renuncia.


