
Bajo presión, Bush aceptó una enmienda que prohíbe torturas
La impulsaba el senador republicano John McCain; Cheney era un feroz opositor
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WASHINGTON.- Bajo una creciente presión tanto en el nivel nacional como internacional, el presidente de Estados Unidos, George W. Bush, aceptó ayer sancionar una enmienda que prohíbe la tortura y reglamenta el trato de los extranjeros detenidos en la lucha contra el terrorismo.
La medida prohíbe el trato o castigo "cruel, inhumano o degradante" de los detenidos en custodia de Estados Unidos -estén donde estén- y establece que el manual de operaciones del ejército regule los interrogatorios. Su impulsor, el senador republicano John McCain, aseguró que los únicos cambios realizados a su propuesta están relacionados con el código de justicia militar, que no alteran su objetivo final.
El acuerdo alcanzado puso fin a varias semanas de arduas disputas sobre el contenido y alcance de esa medida. También eliminó la única traba pendiente para la aprobación definitiva de un proyecto de ley de gastos militares para el año fiscal 2006, que incluye 50.000 millones de dólares para las operaciones militares en Irak.
"La ley dejará en claro ante el mundo que este gobierno no tortura y que nosotros adherimos a la convención internacional contra la tortura, tanto en nuestro territorio como en el exterior", dijo Bush al recibir a McCain en la Casa Blanca.
"Hemos enviado un mensaje al mundo de que Estados Unidos no es como los terroristas", dijo por su parte McCain, que sufrió torturas mientras fue prisionero durante la guerra en Vietnam. "Somos una nación que defiende los valores y las normas para el trato de todas las personas, sin importar cuán malas sean", agregó.
El acuerdo representa un giro significativo para la Casa Blanca, que se resistió durante semanas a aceptar la iniciativa de McCain. El vicepresidente Dick Cheney fue uno de los principales opositores a la medida, y llegó a reclamar que los agentes de la CIA estuvieran exceptuados de respetar las leyes que prohíben la tortura, una propuesta que provocó una fuerte polémica en Estados Unidos.
Ambas partes negociaron durante varias semanas para llegar a un acuerdo, pero de a poco se hizo evidente que era McCain y no el presidente quien tenía el respaldo mayoritario del Congreso.
Finalmente, el texto introducido por el senador, que ya había recibido el respaldo de sus colegas en el Senado, fue aprobado anteanoche con 308 votos a favor y 122 en contra en la Cámara de Diputados.
Una zona gris
Los abusos a los detenidos están prohibidos por las leyes de Estados Unidos, pero existe una enorme zona gris en lo que se refiere a los detenidos en el marco de la lucha contra los grupos terroristas internacionales, en particular después de los atentados del 11 de septiembre de 2001 contra el Pentágono y las Torres Gemelas, en Nueva York.
Según el secretario de Justicia, Alberto Gonzales, "el debate nunca fue acerca de la tortura, ya que esa práctica está prohibida por las leyes norteamericanas. El debate es sobre cómo establecer qué quiere decir tratamiento cruel, inhumano y degradante".
Bush había amenazado con vetar la ley, por considerar que ataría las manos del gobierno en su guerra contra el terrorismo.
De hecho, sobre Estados Unidos pesan incontables denuncias de maltratos y abusos, no sólo en las prisiones en Irak, Afganistán o Guantánamo (en Cuba), sino en los centros clandestinos de detención en Medio Oriente y Europa del Este.
Además, las revelaciones sobre el uso del espacio aéreo europeo para vuelos secretos con prisioneros y la existencia de cárceles clandestinas de la CIA en Europa del Este causaron conmoción en el Viejo Continente, y el Parlamento Europeo creó ayer una comisión para investigar las múltiples denuncias en ese sentido.
Ante las fuertes críticas de algunos de los principales aliados de Estados Unidos, la secretaria de Estado norteamericana, Condoleezza Rice, había anunciado la semana pasada durante una gira por Europa que la prohibición para aplicar tortura rige para militares y civiles norteamericanos no sólo en territorio estadounidense, sino también en el exterior.
Según el acuerdo alcanzado ayer, los interrogadores de la CIA tendrán los mismos derechos legales de los que gozan los miembros del ejército cuando son acusados de violar los reglamentos que rigen los interrogatorios.
En la actualidad, esas reglas permiten que un acusado se defienda con el argumento de que sólo obedecía una orden legal. De todos modos, los acusados no tendrían inmunidad contra demandas civiles o criminales, según fuentes legislativas allegadas al acuerdo.
Operativos con agentes encubiertos
- WASHINGTON (AP).- La Administración de Seguridad de Transporte de Estados Unidos anunció que los equipos de agentes encubiertos que trabajan en la prevención de actos terroristas en los aviones, conocidos como air marshals, patrullarán también trenes, ómnibus y barcos de pasajeros. La iniciativa forma parte de un programa piloto que también incluye perros capaces de detectar bombas e inspectores de tránsito. Los agentes encubiertos ya comenzaron su trabajo en una estación de ómnibus de Houston y en estaciones de trenes de Baltimore, Washington, Los Angeles, Atlanta y Filadelfia.


