
Banzer promete humanizar el neoliberalismo en Bolivia
Al asumir como presidente, criticó a Sánchez de Lozada
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LA PAZ, 6 (Reuter).- El general Hugo Banzer, un ex dictador transformado en demócrata, asumió hoy la presidencia de la empobrecida Bolivia con la promesa de concertar y servir a las mayorías desde el modelo neoliberal.
"Quiero ser el hombre de la concertación verdadera, el presidente de la unión entre los bolivianos", dijo Banzer en su discurso de media hora, pronunciado en el Congreso, donde juró como el presidente que entregará el poder en el próximo milenio.
"La Bolivia que nos dejan está lejos de la Bolivia que deseamos", resumió antes de delinear una política económica basada en el neoliberalismo, al que prometió dar un contenido más humano.
"Estamos dando un paso más hacia la concordia, dejando para siempre épocas de intolerancia y enfrentamiento", agregó el hombre que gobernó con mano dura durante siete años en los 70 y que luego militó en favor de la democracia durante 19 años, hasta retornar a la presidencia.
A sus 71 años, Banzer recibió el gobierno de manos del también neoliberal Gonzalo Sánchez de Lozada, de 67, quien aplicó un agresivo programa de reformas privatizadoras, pero no tuvo tiempo para acelerar el crecimiento ni eliminar la pobreza.
El nuevo gobernante advirtió en su discurso al Congreso que Bolivia estaba lejos de las metas del bienestar general, aunque remarcó que la democracia estaba consolidada.
Voluntad de crecer
Voluntad de crecer
"Superadas las épocas de la inestabilidad política, seguros como estamos al lado de la democracia, ordenados en la institucionalidad desde hace tres lustros, nada debería limitar nuestra voluntad de crecer y mejorar las condiciones de vida de los bolivianos", dijo.
"Que quede claro: ejerceré este mandato con determinación democrática", señaló.
"Pero -dijo a continuación- pesa el costo de las reformas emprendidas (por Sánchez de Lozada), las inversiones son todavía promesas que no han tenido efecto en el área del empleo", previno.
Banzer asumió la presidencia de un país de economía recién privatizada, pese a que fue el primero, en 1985, en el que se aplicó un programa de ajuste neoliberal.
Con un crecimiento económico promedio de cuatro por ciento durante el gobierno de Sánchez de Lozada, Bolivia enfrenta el desafío de hacer grandes esfuerzos para acelerar la marcha si quiere salir de la pobreza que afecta, según señaló el nuevo gobernante, a siete de cada diez de sus habitantes.
Futuro condicionado
Banzer apuntó que nadie podía sentirse satisfecho por cifras macroeconómicas que muestran estabilidad, pero a la vez incluyen el dato de un producto interno bruto per cápita de apenas 850 dólares anuales.
"El futuro económico de Bolivia ha quedado condicionado por algunas de las transformaciones operadas", dijo en referencia a las obligaciones de deuda derivadas de la privatización de las principales empresas públicas.
Reiteró también su promesa de garantizar las inversiones privadas, fomentar la competitividad y acelerar la creación de empleos, a la par de completar una vasta reforma judicial como clave para luchar contra la corrupción.
Bolivia fue ubicada entre los tres países más corruptos del mundo por un instituto alemán, Transparencia, en un recién divulgado informe que el presidente saliente Sánchez de Lozada calificó como "injusto".
La cuarta transmisión del mando sucesiva de un presidente democrático a otro desde la restauración de la democracia boliviana, en 1982, congregó en La Paz a 72 delegaciones de países y organismos internacionales.
Mandatarios presentes
Se destacaron entre los visitantes los presidentes de la Argentina, Carlos Menem; Colombia, Ernesto Samper; Ecuador, Fabián Alarcón; Paraguay, Juan Carlos Wasmosy; Perú, Alberto Fujimori; Uruguay, Julio María Sanguinetti, y el príncipe heredero de España, Felipe.
"No nos hemos coaligado para dañar a nadie, sino para servir al pueblo", proclamó Banzer el jueves último en respuesta a los temores del mandatario saliente, Gonzalo Sánchez de Lozada, de que la aplastante nueva mayoría oficialista imponga una "dictadura democrática".
Cuatro fantasmas
LA PAZ, 6 (AFP).- Gonzalo Sánchez de Lozada se despidió hoy de la presidencia de Bolivia con la advertencia de que "el narcotráfico, la desintegración nacional, el despilfarro del patrimonio de los ciudadanos y el autoritarismo político son las cuatros asechanzas que amenazan a Bolivia".
Antes de entregar la banda presidencial a su sucesor, Hugo Banzer, Sánchez de Lozada resumió, además, los logros alcanzados por su gobierno, en el campo estructural, con los que pretendió sentar las bases para el desarrollo social.
Enfatizó, sin embargo, que el autoritarismo político puede retornar al país, toda vez que "nuestra sociedad aún no ha logrado consolidar el diálogo y la concertación como las bases de su sistema político".
El sistema político y la gobernabilidad democrática - agregó- están en juego, si "las mayorías pasajeras" (la alianza gobernante) pueden convertirse en hegemonías rígidas en una democracia todavía endeble.
Por otra parte, advirtió que las reformas económicas que, según él, están orientadas a resolver los problemas sociales, pueden ser abolidas.
El ex mandatario boliviano advirtió también sobre la desintegración nacional "si persisten los ánimos de descentralización política que buscan desmembrar la unidad nacional".
Finalmente, afirmó que el narcotráfico debe ser enfrentado en un esfuerzo nacional y de responsabilidad compartida a nivel internacional, con especial énfasis en la protección de los derechos humanos .
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