Bélgica seguiría el ejemplo de Holanda de legalizar la eutanasia

El proyecto aún está en fase de preparación, pero podría ser ley el próximo año
(0)
12 de abril de 2001  

BRUSELAS.- Tras la conmoción que causó anteayer la legalización de la eutanasia en Holanda, otro país europeo, Bélgica, podría seguir el ejemplo de la nacion vecina y autorizar muy pronto la controvertida práctica médica, aunque con condiciones más restrictivas que la ley sancionada en La Haya.

Después de 17 meses de debates y de haber consultado a más de 40 expertos, las comisiones de Justicia y de Asuntos Sociales del Senado belga adoptaron el 20 de marzo último un proyecto de ley que autoriza la eutanasia en condiciones muy precisas.

La medida, ahora en consideración del Consejo de Estado, debe pasar nuevos exámenes, tanto en la Cámara de Diputados como en el Senado, pero podría ser ley en los primeros meses del año próximo.

En la fase actual de preparación, el proyecto de ley belga -impulsado por la nueva coalición de gobierno formada por liberales, socialistas y ecologistas- es más restrictivo que la legislación aprobada en Holanda, principalmente porque concierne solamente a los mayores de edad y distingue entre enfermos en fase terminal y otros pacientes.

De acuerdo con una encuesta publicada recientemente por el diario francófono Libre Belgique, el 72 por ciento de los belgas se inclinaría por la propuesta de despenalización de la eutanasia, pero no pocos se oponen, ya que los católicos constituyen la mayoría de la población belga.

"Con esta propuesta tenemos el temor de que la eutanasia termine practicándose con el objetivo de liberar camas de los hospitales", afirmó con dureza el presidente de la asociación médica flamenca, Vlamms Hiusarts.

Un gesto criminal

El Senado holandés desafió a miles de manifestantes y aprobó anteayer, por una amplia mayoría, la legislación que permite la muerte asistida, legalizando una práctica tolerada en el país durante décadas.

"Esperamos que también otros gobiernos tengan ahora el coraje de iniciar un debate de similares características", afirmó el martes Els Borst, ministro de Salud holandés.

La legalización de la eutanasia en Holanda provocó reacciones encontradas en todo el mundo y alentó acalorados debates en varias naciones europeas.

Mientras algunas organizaciones no ocultaron su indignación por la medida, vinculándola incluso a las políticas de la Alemania nazi (donde se exterminaba sistemáticamente a adultos y niños discapacitados), los partidarios de la ley señalaron que ésta tornará más transparente la práctica de la eutanasia y retirará el peligro de una posible sanción jurídica.

El Vaticano condenó ayer sin paliativos la flamante ley holandesa y calificó la eutanasia de "elección aberrante y macabra".

"Asesinar a un paciente es un gesto criminal", escribió el diario oficial de la Santa Sede, L´Osservatore Romano.

La legalización de la eutanasia en Holanda también provocó la indignación de la Iglesia Evangélica alemana, así como una llamada del presidente del país, Johannes Rau, a seguir un camino propio y no copiar los esquemas de los países vecinos.

Sin embargo, el 70 por ciento de los alemanes considera que un enfermo terminal tiene el derecho a optar por la muerte, según informó ayer Demoskopisches Institut, una de las empresas de sondeos mas importantes del país.

"Me parece que la nueva ley holandesa es sumamente sensible y humanitaria", dijo, en tanto, el legislador neozelandés Chris Carter. "Aporta salvaguardias, pero también reconoce que los individuos tienen el derecho de escoger cuando ya han sufrido bastante."

"El camino del mundo desarrollado"

"La legalización de la eutanasia en Holanda marca un paso importante en el camino que sigue el mundo desarrollado, orientado hacia el control de la vida en sus expresiones más características, como nacer, procrear y morir", sostiene José Alberto Mainetti, director del Instituto de Bioética y Humanidades Médicas de la Fundación Mainetti de La Plata.

Según el especialista, esta nueva gestión del cuerpo ha generado una nueva disciplina, la bioética, que intenta poner orden en el dominio de la vida, y que a su vez implica un plano biojurídico y biopolítico.

Biojurídico, explica, porque la legislación es rigurosa en cuanto al control y la ejecución del procedimiento, y biopolítico porque la ley fue votada democráticamente y permite su aplicación en un sistema concreto de salud.

Para Mainetti, la mayor objeción que se puede hacer a la legalización de la eutanasia es política. Básicamente, se teme que en este terreno resbaladizo la eutanasia activa voluntaria pueda deslizarse hacia la involuntaria, donde el paciente no pide poner fin a su vida (es la muerte conveniente, el "sacarse de encima" al paciente).

Pero la medicina, de acuerdo con el experto, no puede desentenderse de una buena muerte (de hecho, la palabra eutanasia viene del griego eu , que significa correcto, normal, y tánatos , que equivale a muerte).

Mainetti subrayó la existencia de una rama de la medicina que se ocupa de acompañar al paciente en los últimos meses de vida; no se propone curar, sino paliar el sufrimiento. Se trata de los llamados cuidados paliativos, que se enfrentan a la eutanasia.

"En la Argentina queda mucho camino por delante", dice Mainetti. "Aún no sacamos la ley de enfermos terminales (cómo se implementan los cuidados paliativos). Entonces, sería injusto introducir la eutanasia si para el paciente no existe antes la opción paliativa. La eutanasia no tendría justificación moral si no atendemos las necesidades del moribundo."

ADEMÁS

MÁS leídas ahora

Esta nota se encuentra cerrada a comentarios

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.