Bill Clinton y una donación que puede ser comprometedora
La hizo el polémico Frank Giustra, con intereses en Kazakhstán
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NUEVA YORK.- El 6 de septiembre de 2005, a la noche, un avión privado que llevaba al empresario minero canadiense Frank Giustra, de 50 años, aterrizó en Almaty, una pintoresca ciudad del sudeste de Kazakhstán.
Una fortuna lo aguardaba: depósitos de uranio que podrían alimentar reactores nucleares en todo el mundo. Y Giustra iba tras un acuerdo exclusivo para explotar ese filón.
En contraste con competidores más consolidados en ese terreno, Giustra era un recién llegado a la explotación de yacimientos de uranio en Kazakhstán, una ex república soviética. A su firma le faltaba experiencia, pero le sobraban contactos: junto a él, en un lujoso avión jet, viajaba ese día el ex presidente de Estados Unidos Bill Clinton.
Los dos viajeros fueron llevados rápidamente a compartir un banquete de medianoche con el presidente de Kazakhstán, Nursultan A. Nazarbatyev, cuyos 19 años en el poder han silenciado todo disenso político.
Nazarbayev se fue del banquete con un golpe de propaganda política, después de que Clinton expresara su entusiasta apoyo a la propuesta del líder de Kazakhstán de dirigir un organismo internacional que oficie de veedor de elecciones y respalde la democracia.
La declaración pública de Clinton debilitó tanto a la política exterior norteamericana como a las severas críticas contra el pobre historial de la defensa de los derechos humanos en ese país, formuladas, entre otras personas, por la propia esposa de Bill, la senadora por Nueva York, Hillary Rodham Clinton. A los dos días, Giustra también salió ganando cuando firmó acuerdos preliminares que le otorgaban el derecho de comprar acciones de tres proyectos de uranio controlados por el organismo estatal Kazatomprom.
El convenio conmocionó a la industria minera al convertir a una ignota compañía en una de las mayores productoras de uranio del mundo por medio de una transacción que en última instancia le dejó decenas de millones de dólares a Giustra, según analistas.
Poco después de concluido el pacto, la fundación de Clinton recibió su propio premio: una donación de 31,3 millones dólares de Giustra que había permanecido en secreto hasta que él mismo la reconociera el mes pasado.
El regalo, junto con su más reciente promesa pública de donar a la Fundación William J. Clinton otros 100 millones de dólares, le aseguró a Giustra un lugar en el círculo íntimo de Clinton, un club exclusivo de ricos empresarios en el que la amistad con el ex presidente tiene sus privilegios. Giustra había sido invitado a acompañar al ex presidente a Almaty justo cuando el empresario trataba de sellar un acuerdo que había estado negociando durante meses.
En sendas respuestas por escrito y por separado, ambos dijeron que el viaje fue para ver la obra filantrópica realizada por la fundación en Kazakhstán, la India y China. Un vocero de Clinton dijo que él sabía que Giustra tenía intereses mineros en Kazakhstán pero que desconocía "cualquier esfuerzo en particular" y no hizo nada para promocionarlo. Giustra dijo que Bill estuvo allí "como observador" y que "no se discutió el acuerdo" ni con Nazarbayev ni con Clinton. Pero Moukhtar Dzhakishev, de Kazatomprom, dijo en una entrevista que Giustra lo había discutido directamente con el presidente de Kazakhstán, y que su amistad con Clinton "sin duda impresionó".
A medida que la campaña presidencial de la esposa de Clinton se fue intensificando, Bill Clinton comenzó a cortar sus lazos financieros con Rionald W. Burkle, el magnate de los supermercados, y con Vinod Gupta, de InfoUSA, una firma de base de datos, para evitar conflictos de intereses. Esos dos hombres han utilizado la influencia del ex presidente para expandir sus negocios mientras enriquecían a los Clinton mediante una planificación de alianzas, consultoría y asesoramiento.
Bill Clinton se comprometió a seguir recaudando fondos para su fundación si su esposa es elegida presidenta, y a mantener sus contactos con una amplia red de socios filantrópicos. Giustra dijo que su amistad con el ex presidente norteamericano no ha afectado directamente ninguna de sus operaciones comerciales.
No obstante, los analistas y los ejecutivos de la industria minera coinciden en que el éxito financiero de Giustra se debió en parte a una "fantástica red" recompensada por la presencia de Bill Clinton.



