
Blair quiere que los ingleses se pongan las zapatillas
Lanzará una campaña sin precedente para que bajen de peso y adopten una vida más saludable
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LONDRES.- "¡David Blaine no baja de peso!" Así se quejaba la tapa de The Sun respecto del mago que, desde hace más de 20 días, cuelga en un cubo de vidrio a la vista del público. En ayunas, claro, pero aparentemente sin perder los centímetros que esperaba el tabloide sensacionalista.
Blaine bien podría ser una metáfora de lo que le pasa a la población en general: a pesar de los esfuerzos casi ridículos del laborismo, los ingleses se niegan a perder kilos.
Por eso, el primer ministro Tony Blair admitió, en una carta a la secretaria de Cultura, Tessa Jowell, filtrada el fin de semana al periódico The Observer, que consideraba que las campañas realizadas hasta el momento fueron un fracaso y que lanzará un programa altamente intervencionista para lograr que los británicos dejen el sofá y se pongan las zapatillas.
La ofensiva comenzará en Año Nuevo, con una campaña publicitaria de un millón de dólares en la que se demostrará cómo la jardinería (¡en Gran Bretaña qué otra cosa podía ser!) pero también las caminatas al trabajo e incluso las tareas domésticos pueden ayudar a quemar calorías.
Es la mayor iniciativa de la historia en Gran Bretaña dedicada a que los ingleses conserven la línea. En Downing Street están convencidos de que tienen que actuar dada la creciente evidencia de obesidad entre los adultos y jóvenes, que dejará un espantoso legado de diabetes y problemas de corazón para las próximas dos décadas.
Pero muchos temen por lo que pueda pesar cuando los burócratas se empiecen a meter en su comida y su ejercicio. Algunas de las medidas tomadas en el último tiempo, además de ineficientes, los convirtieron en el hazmerreír del país. Pocas semanas atrás, por ejemplo, fue el turno del "escándalo de las zanahorias". La Oficina para la Protección de la Salud envió a los directores de escuela de Manchester un e-mail explicándoles que había que lavar o pelar las zanahorias antes de comerlas y tirar la parte superior.
Las zanahorias
La recomendación era parte del programa "Iniciativa para las verduras en el aula", que busca reducir la obesidad en los chicos, incorporándoles el hábito del buen comer. Cuando llegó la época de las zanahorias, los burócratas temían que los profesores o los alumnos no supieran qué hacer y mandaron las instrucciones. Pero las escuelas se sintieron mortalmente ofendidas. "Es la burocracia que ya no sabe qué hacer. ¿Qué clase de inútiles creen que somos?", fue el comentario del vocero de la unión de maestros.
Si bien hay cierto temor al paternalismo, se espera que las nuevas medidas tengan más sentido común. Lo más probable es que, entre otras cosas, incluyan una ofensiva para impulsar a los médicos a que receten ejercicios a sus pacientes con sobrepeso en vez de darles pastillas.
Otras medidas incluirían beneficios para las escuelas que incentiven a sus alumnos para que caminen al colegio y aumenten las horas de deporte extracurricular. También podrá haber descuentos impositivos para los gimnasios y es sabido que el secretario de Transporte, Alistair Darling, está buscando formas de sacar a la gente de sus autos y hacerla caminar o ir en bicicleta al trabajo. El secretario de Medio Ambiente, por su parte, está buscando lugares en el interior donde construir más senderos para caminatas campestres.
"El gobierno no ha logrado los resultados esperados hasta ahora. Se han hecho progresos en los colegios, pero también hay que atacar el nivel de actividad física entre la población adulta", dice la misiva de Blair.
El objetivo del primer ministro es conseguir que un 70 por ciento de la población esté físicamente activo para 2020. Apuesta, además, a que la postulación de Londres como sede de las Olimpíadas de 2012 motive a la gente a sentirse una nación deportista.
Se espera que recién para abril esté listo el programa final, pero muchos británicos ya están mirando su té con crema y sus scons con cierta añoranza.





