
Búnkeres, radiación y ciberataques: Finlandia se prepara para el peor escenario frente a Rusia con un ejercicio masivo
Más de 2000 voluntarios y estudiantes participan del mayor simulacro de defensa civil realizado en Europa desde la Segunda Guerra Mundial, con prácticas ante ataques con misiles, cortes de servicios y sabotajes
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KUOPIO, Finlandia.– En un refugio de defensa civil excavado en la roca, detrás de puertas diseñadas para resistir un ataque nuclear o biológico, dos reclutas finlandeses vestidos con trajes de protección contra materiales peligrosos y máscaras respiratorias miden los niveles de radiación mientras participan de un ejercicio destinado a convertir una cueva en un lugar seguro para miles de personas.
En el interior, en lo que normalmente funciona como un polideportivo, cientos de personas pasan la noche durmiendo en camas plegables.
Más de 2000 personas, entre voluntarios y estudiantes, participan del mayor ejercicio de defensa civil realizado en Europa desde el final de la Segunda Guerra Mundial. Según el escenario planteado, infraestructuras críticas de la ciudad de Kuopio, en el centro de Finlandia, entre ellas los servicios de electricidad y agua, han quedado interrumpidas por ciberataques y existe además la amenaza de ataques con misiles procedentes de Rusia, país vecino de Finlandia.
El objetivo es que tanto las autoridades locales como los ciudadanos comunes practiquen qué deberían hacer si el país sufriera un ataque real.
Aunque los búnkeres y refugios subterráneos pueden ofrecer cierta protección frente a los misiles, no sirven como defensa contra la campaña de sabotaje y perturbaciones que, según funcionarios occidentales, Rusia lleva adelante en distintos puntos de Europa. Esas acciones han incluido incendios provocados, ataques contra instalaciones de agua y centrales eléctricas, además del envío de drones con fines de sabotaje al espacio aéreo de la Unión Europea.
La frontera de Finlandia con Rusia se extiende a lo largo de más de 1300 kilómetros, desde el mar Báltico hasta el círculo polar ártico. En 2024, Finlandia se incorporó a la OTAN junto con Suecia, después de la invasión a gran escala de Ucrania ordenada por el presidente ruso, Vladimir Putin. Hasta entonces, los finlandeses estaban preparados para defenderse de Rusia, en gran medida, por sus propios medios.
Lecciones desde Ucrania
La defensa de Finlandia, explicó el coronel retirado del Ejército Asko Muhonen, no depende solamente de las Fuerzas Armadas, sino también de la “mentalidad” de los ciudadanos comunes, dispuestos a asumir responsabilidades por la seguridad de su país.
Muhonen, quien organizó el ejercicio en Kuopio, señaló que esa actitud surge en parte del sistema de servicio militar obligatorio, que Finlandia mantuvo incluso después del colapso de la Unión Soviética.
No todos están contentos con realizar el servicio militar, pero “es nuestro deber servir y proteger a este país, como lo hicieron quienes estuvieron antes que nosotros. Por eso tenemos nuestra independencia”, dijo Jyry Pietikainen, un recluta de 23 años que aprendió a operar durante la noche el refugio de Kuopio.
Finlandia también necesita extraer enseñanzas de Ucrania, afirmó Muhonen.
El refugio más grande de Kuopio tiene capacidad para 7000 personas, pero en Ucrania los habitantes muchas veces cuentan apenas con unos minutos para correr hacia una estación de subte o un estacionamiento subterráneo. Por eso, explicó Muhonen, la gente necesita contar con un refugio al que pueda llegar rápidamente y que ofrezca algún tipo de protección, aunque no necesariamente tenga capacidad para resistir un ataque nuclear.
Dmytro Untila, un estudiante ucraniano de 20 años de la universidad de Kuopio, estaba en su casa en Odesa cuando misiles rusos impactaron en la ciudad el 24 de febrero de 2022, el primer día de la guerra. Dijo que se refugió en el hall de entrada de su edificio porque no tenía ningún otro lugar al cual acudir.
Entrenarse para una situación de ese tipo definitivamente habría sido útil en Ucrania, afirmó, “porque nadie sabía que esto podía pasar”.
La mayor amenaza habitual para la infraestructura energética de la región de Kuopio son las fuertes nevadas, las tormentas y el mal tiempo, explicó Juha Räsänen, director ejecutivo de la empresa eléctrica Savon Voima.
Sin embargo, desde la invasión de Ucrania y desde que la compañía decidió dejar de comprar biocombustible ruso, la cantidad de ciberataques contra la red aumentó de manera significativa, según Räsänen.
El año pasado, los ingenieros también encontraron al menos 10 adhesivos colocados en sectores especialmente vulnerables de la infraestructura energética. Otras empresas de energía de Finlandia hallaron marcas similares y se desconoce quién las colocó, afirmó.
“Si se produjera una explosión en ese punto, podría destruir una represa entera”, dijo Räsänen. También se detectaron drones sobre líneas eléctricas, aunque no se pudo identificar a sus responsables.
No es posible protegerse de todas las amenazas, agregó, y por eso resulta importante que las personas estén preparadas para valerse por sí mismas durante al menos 72 horas, en caso de que se corte el suministro eléctrico o el agua deje de ser potable.
El Servicio Finlandés de Seguridad e Inteligencia informó que investigó “una amplia variedad de observaciones” y no encontró nada preocupante.
Desde 2022, debido a la situación de seguridad, la población se encuentra más alerta y por ese motivo ha informado, por ejemplo, la presencia de adhesivos reflectantes relacionados con tareas de mensura. Los avistamientos de drones, agregó el organismo, “en gran medida pudieron explicarse por acontecimientos cotidianos”.
“Todo el tiempo están ocurriendo pequeñas cosas”, entre ellas interferencias rusas sobre las señales de GPS, dijo Vuokko Lahtinen, de 32 años, mientras visitaba una sauna en Kuopio.
Por ese motivo, señaló, “la mejor defensa de Finlandia es hacer que no valga la pena atacarla”.
Eso depende de las fuerzas militares y de defensa del país, pero también de que los finlandeses sientan que “tenemos algo por lo cual queremos luchar”, agregó.
En Finlandia existe un “sentimiento general de responsabilidad”, explicó, construido a partir de grupos comunitarios locales e incluso de iniciativas como el reciclaje.
“En un nivel cotidiano muy sencillo, si hacés cosas que importan, eso termina teniendo un efecto mariposa”, dijo Lahtinen.
Las guerras contra la Unión Soviética
En sus guerras contra la Unión Soviética, Finlandia perdió alrededor del 11% de su territorio, y más de 400.000 personas, cerca del 12% de su población, debieron abandonar sus hogares en una región que actualmente forma parte del oeste de Rusia.
En el museo de veteranos de Kuopio, Risto Mönkkönen, de 95 años, mostró un papel en el que había anotado las fechas en las que la ciudad fue bombardeada y los nombres de quienes murieron.
“No puedo olvidarlo”, dijo. Cuando era niño, él y su padre corrieron hacia un refugio justo cuando cayó una bomba que mató a cinco amigos de su padre.
Pirkko Naukkarinen, de 102 años, recordó que a los 16 trabajaba en una cocina de campaña cerca del frente. A veces compartía refugios excavados con soldados y debía arrojarse a las zanjas para ponerse a salvo cuando la aviación soviética atacaba al Ejército finlandés en retirada.
Aili Toivanen, de 92 años, contó que tuvo que abandonar su casa dos veces durante las distintas guerras. En ambas ocasiones, soldados finlandeses le dijeron a su familia que tenían una hora para empacar sus pertenencias.
La primera vez, miró hacia atrás y vio su casa en llamas: los propios soldados finlandeses la habían incendiado para no dejar nada atrás, relató. La segunda vez, la aviación soviética bombardeó el tren en el que su familia escapaba y todos debieron saltar de los vagones y esconderse en zanjas antes de encontrar refugio en Kuopio.
Cuando Putin invadió Ucrania en 2022, contó con lágrimas en los ojos, temió verse obligada a abandonar su hogar por tercera vez.
Los finlandeses sienten que vale la pena luchar por su país
En el refugio de Kuopio ingresaron miles de personas, entre ellas alumnos de escuelas y estudiantes universitarios.
“Los chicos deberían saber cómo hacer esto, porque podría tocarles enfrentar algo solos. Los adultos no siempre pueden ayudarlos”, dijo Amanda Hill, de 11 años, cuya escuela pasó el día estudiando dentro del refugio.
Sentado en el suelo del refugio junto a otros reclutas, Pietikainen explicó por qué no considera descabellado practicar qué hacer frente a una crisis.
“Somos finlandeses, así que de alguna manera somos un poco pesimistas con la vida”, dijo, pero la historia demuestra lo que puede ocurrir con Rusia.
Cuando se trata de las amenazas procedentes de Moscú, Muhonen resumió su postura de esta manera: “No crean en lo que dicen; observen lo que hacen”.


