
Bush advirtió otra vez sobre el "eje del mal"
Dijo que todas las opciones para embestir a Irak "están sobre la mesa" y alertó sobre el armamento de Corea del Norte e Irán
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TOKIO.- El presidente de Estados Unidos, George W. Bush, reafirmó ayer su dura posición hacia Irak, Irán y Corea del Norte, países a los que incluyó en un "eje del mal", aunque esta vez evitó pronunciar el polémico término. Lo hizo durante la primera etapa de su complicada gira por Asia, en Japón, donde dio su apoyo a los esfuerzos de reformas del premier Junichiro Koizumi, a pesar de que el líder japonés dijo que su país ha perdido la confianza en sí mismo.
Tras reunirse con Koizumi, Bush declaró que una de las peores cosas que podrían ocurrir sería que organizaciones terroristas como Al-Qaeda se aliasen con países que poseen armas de destrucción masiva. Y advirtió que el próximo objetivo de la lucha antiterrorista podría estar fuera de Afganistán.
Pese a la crítica recibida desde países europeos y árabes, Bush amenazó recientemente a Irak con una embestida militar. A la pregunta de si Estados Unidos la llevaría a cabo sin apoyo de sus aliados, el presidente declaró que "todas las opciones están sobre la mesa".
Sin embargo, el jefe de la Casa Blanca no quiso precisar las medidas que Washington considera adoptar contra el régimen del dictador iraquí, Saddam Hussein. "Queremos resolver todos los asuntos de forma pacífica, trátese de Irak, Irán o Corea del Norte", pero "defenderemos nuestros intereses", advirtió ante la prensa.
Al referirse a estos tres países, Bush optó esta vez por evitar pronunciar el término "eje del mal".
Según fuentes del gobierno japonés, Bush instó a Koizumi a ayudar a Estados Unidos mediante las relaciones diplomáticas con Irán para que este país no siga involucrándose en el suministro de armas a organizaciones terroristas.
Tratando de aclarar que Estados Unidos no está actuando solo en su guerra contra el terrorismo, Bush aseguró que los aliados de su país entienden su posición.
"Los líderes con quienes he hablado entienden totalmente lo que hay que hacer. Ellos comprenden la determinación de los Estados Unidos de América. Comprenden que nuestro compromiso no sólo está en Afganistán", afirmó Bush, y declaró su confianza en que otras naciones se unan a Estados Unidos para "defender la paz".
Respondiendo a su llamado, Koizumi dijo valorar la "firme decisión" del presidente norteamericano en la lucha contra el terrorismo y opinó que Bush "ha estado muy sereno y prudente con respecto a Irak, Irán y Corea del Norte".
Con la vista puesta en su visita a la península coreana, el presidente aseguró que "hay gente que muere de hambre porque una nación elige construir armas de destrucción masiva", por lo que es importante "para quienes aman la libertad convencer a las naciones para que la elijan".
Corea del Sur se convertirá hoy en la segunda etapa de una complicada gira por Asia que Bush emprendió el fin de semana, en una suerte de ofensiva diplomática contra "el eje del mal". Su tercer destino será China, a donde llegará el jueves próximo.
Japón es, de hecho, su etapa menos problemática, pero eso no evitó que unos 200 pacifistas marcharan ayer por la capital japonesa en protesta por las declaraciones de Bush sobre el "eje del mal". "La guerra no es la respuesta", decían las pancartas que portaban.
Plena confianza
La condena de los pacifistas contrastó con los agasajos del gobierno japonés, que incluyeron desde el diestro despliegue de antiguos arqueros y el encuentro con luchadores de sumo hasta una cena informal de delicias culinarias niponas.
Bush dedicó su visita a Japón a dar todo su apoyo público al premier Koizumi para superar la crisis económica que afecta a la segunda potencia comercial del mundo desde hace casi una década.
"Tengo confianza en la capacidad de liderazgo de este hombre. Tengo confianza en su estrategia y en su deseo de implementar esa estrategia", dijo Bush sobre Koizumi, cuya popularidad en caída libre plantea dudas sobre su capacidad para poner en marcha las reformas.
A pesar del aliento de Bush -que provocó la suba de la bolsa de Tokio- el premier japonés aseguró que "hace diez años teníamos un exceso de confianza, ahora la hemos perdido. Pero es seguro que no habrá un revivir económico de Japón sin las reformas".
Los mandatarios discutieron en privado las estrategias políticas para impulsar el paquete de reformas japonés, que comprende, entre otras medidas, limpiar los malos créditos de los bancos japoneses y contrarrestar una espiral de caída de precios.
Entre las razones de Washington para infundir ánimos a Koizumi se encuentran los temores a que la debilidad japonesa se extienda por Asia y dificulte la recuperación económica estadounidense.





