
Caos tras el asesinato de Benazir Bhutto
Un terrorista disparó a la líder opositora en la cabeza y luego se inmoló; sus seguidores causaron disturbios en todo el país
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ISLAMABAD.- Paquistán quedó ayer al borde de una crisis de dimensiones imprevisibles luego de que la ex primera ministra y líder opositora, Benazir Bhutto, fuera asesinada por un atacante suicida que, después de dispararle varios tiros en la cabeza, se inmoló y mató a más de 20 personas.
En medio de una gran conmoción internacional, crecía ayer a pasos acelerados el temor a que se desatara una ola de violencia en Paquistán, donde por lo menos 14 personas perdieron la vida en disturbios que estallaron tras el asesinato de la política que se perfilaba como vencedora en los comicios del próximo 8 de enero.
Bhutto, que tras ocho años en el exilio había resultado ilesa en un violento atentado el día de su regreso, en octubre pasado, murió como consecuencia de un disparo en el cuello, realizado por el atacante que segundos más tarde se inmoló.
El brutal atentado se produjo instantes después de que Bhutto, de 54 años, pronunciara un discurso electoral ante miles de personas en la ciudad de Rawalpindi.
En momentos en que la líder opositora se retiraba del lugar y saludaba a sus simpatizantes asomándose por el techo de su vehículo blindado, el magnicida le disparó en el cuello y la cabeza. De forma casi inmediata, hizo estallar la carga explosiva que llevaba encima y dejó más de 20 muertos más.
"Todo el suelo tembló", contó Mohammed Haider, que estaba en el lugar cuando Bhutto fue atacada. "La potencia de la explosión hizo trizas la ropa que llevaba la gente. Vi caer cuerpos bañados en sangre. Fue horrible", agregó el testigo, todavía en estado de shock.
Bhutto fue trasladada de urgencia al hospital general de Rawalpindi, donde murió poco después. Los restos mortales de la líder opositora fueron trasladados en avión a la ciudad de Sukkur, en el Sur, y hoy se realizará su entierro en Larkana.
La muerte de la carismática líder, que en varias oportunidades había advertido que su vida corría peligro porque había recibido amenazas tanto de fundamentalistas islámicos como de los servicios secretos paquistaníes, provocó una fuerte convulsión en una de las regiones más turbulentas del planeta, donde aparte de Paquistán se encuentran también Irán, Afganistán e Irak.
Al cierre de esta edición, ningún grupo había reivindicado el atentado, pero gran parte de las sospechas recayeron sobre el grupo terrorista Al-Qaeda y sus aliados talibanes (ver aparte).
Alarmado por el inesperado giro de los acontecimientos, el presidente de Paquistán, Pervez Musharraf, enemigo acérrimo de Bhutto, declaró tres días de luto nacional y responsabilizó del crimen a "grupos terroristas".
"Pido a todos mantener la calma. Debemos combatir a estos grupos [terroristas]", declaró.
En la puerta del hospital donde murió Bhutto, muchos de sus seguidores se abrazaban y lloraban, y no eran pocos los que coreaban lemas contra Musharraf. En el resto del país, y principalmente en la provincia natal de Bhutto, Sindh, miles de simpatizantes de la ex premier incendiaron vehículos y protagonizaron graves choques con la policía, en los que murieron por lo menos 14 personas.
Condena mundial
Desde Estados Unidos hasta el Vaticano y desde la Argentina hasta la India -enemigo histórico de Paquistán-, se multiplicaron las declaraciones de condena al asesinato.
Reunido de urgencia, el Consejo de Seguridad de la ONU expresó su más enérgica condena al atentado y transmitió sus condolencias a la familia de la líder opositora.
La inquietud generada por la muerte de Bhutto y la posible desestabilización de Paquistán provocaron inquietud en los mercados y el barril de petróleo superó ayer los 97 dólares en Nueva York, donde cerró a 96,62 dólares.
El asesinato, que ocurrió 12 días antes de las elecciones legislativas que podrían haber llevado nuevamente a Bhutto al cargo de premier, genera grandes interrogantes en Paquistán, un gran aliado de la Casa Blanca dotado de armamento nuclear y escenario de violentos atentados de fundamentalistas islámicos.
En el impredecible contexto actual, no son pocos los que temen que Musharraf, cuya popularidad cayó en picada este año, posponga los comicios y vuelva a instaurar el estado de emergencia, que duró seis semanas y que fue levantado el pasado 15.
El otro líder opositor y ex primer ministro Nawaz Sharif dijo que como consecuencia del asesinato de Bhutto su partido boicoteará los comicios. "El PML [su partido] está boicoteando la elección luego del asesinato de Benazir Bhutto", anunció. "No son posibles elecciones libres con la presencia de Musharraf", agregó.
El de ayer es el último episodio de una serie sin precedente de atentados suicidas en la historia de Paquistán, que sólo en 2007 causaron más de 780 muertos. Bhutto había escapado de un primer atentado suicida el 18 de octubre pasado en Karachi, horas después de su regreso al país, tras seis años de exilio.
En ese ataque, dos suicidas provocaron la muerte de 136 personas que celebraban el regreso de la ex primera ministra. Bhutto logró escapar de las bombas porque estaba dentro de un camión blindado en la parte delantera del cortejo.



