
Capturan a un cabecilla del Ejército Rojo Japonés
Nishikawa: el guerrillero, tercero en la sucesión por el liderazgo del casi extinto grupo terrorista, fue apresado en Bolivia por la Interpol.
1 minuto de lectura'
LA PAZ (AP).- Jun Nishikawa, considerado por la Interpol como uno de los jefes del Ejército Rojo japonés, será entregado a la policía de su país tras ser capturado en Bolivia, informaron hoy las autoridades.
El ministro de gobierno, Guido Nayar, dijo que la captura de Nishikawa se produjo el jueves en la noche en el centro de Santa Cruz y manifestó que Nishikawa se entregó a los investigadores, que seguían sus pasos desde hace semanas, después de recibir informes de la policía antiterrorista del Perú.
Nishikawa, de 47 años, residió allí, donde vivía en la clandestinidad junto a otro de los líderes de la organización, Masonari Wakamiya, quien murió asesinado en Lima.
Desde febrero de este año, Nishikawa vivía en Santa Cruz, con el nombre de Pascual Muñoz, de nacionalidad filipina, y Pedro Reyes, de nacionalidad española.
Fuentes de la Interpol señalaron hoy que la búsqueda se inició en junio último, al recibir informes de la policía peruana sobre su presencia en Bolivia.
Los cargos
El terrorista es considerado como el tercero en la sucesión por el liderazgo del Ejército Rojo japonés. Uno de los principales cargos que pesan en su contra es el asalto a la sede de la embajada de Francia en La Haya en septiembre de 1974, en la que secuestró al embajador galo.
Además, fue uno de los ejecutores del atentado terrorista contra la sede diplomática norteamericana en Kuala Lumpur, en agosto de 1975, y del secuestro de un avión de las Líneas Niponas, en el mismo año.
Fue capturado en 1975 en Estocolmo y deportado a Japón, pero se fugó allí de una cárcel de alta seguridad y apareció en Perú en 1993, según los informes policiales.
La expulsión de Nishikawa se producirá en cumplimiento de convenios internacionales suscriptos con Japón y con organismos internacionales.
Asimismo, las investigaciones proseguirán, porque Nishikawa y otros miembros del Ejército Rojo japonés contarían con una red de protección en Santa Cruz conformada por bolivianos y extranjeros.
* * *
El Ejército Rojo japonés, una de las organizaciones terroristas más fanáticas del mundo, según algunos analistas, contaba con sólo unos veinte "soldados" y un centenar de simpatizantes cuando comenzó a actuar a principios de la década del 70. Se impuso como sus objetivos fundamentales la exportación del terrorismo y la participación en toda revuelta con actos que pretendían tener un valor de escarmiento.
Este grupo guerrillero, producto de una escisión en el seno de la Liga Japonesa Comunista -de inspiración trotskista- en 1969, estaba particularmente relacionado con el Frente Popular de Liberación de Palestina, junto al que emprendió, entre 1972 y 1974, varias operaciones terroristas como, por ejemplo, un ataque en el aeropuerto de Lod (Israel) donde un comando de tres japoneses abrió fuego contra la muchedumbre y mató a 27 personas, en mayo de 1972.
Podría decirse que la "matanza de Karuizawa", en ese año, fue su bautismo de fuego. En dicho refugio de montaña japonés, el Ejército Rojo resistió durante diez días los asaltos de las autoridades tras ejecutar a catorce de sus militantes, acusados de traición a la causa.
Fusako Shinegobu, una enigmática mujer de 28 años, viuda de uno de los autores del atentado en el aeropuerto israelí, era por entonces jefa de la organización. Hoy, su paradero es desconocido.
Blanco preferido del grupo guerrillero fue la familia real, a la que amenazaba dentro y fuera del Japón para combatir el imperialismo japonés. Y su modus operandi, similar al de sus pares peruanos: toma de rehenes en embajadas extranjeras a cambio de la liberación de sus compañeros detenidos.
Famosa por sus atentados en Europa era una facción del Ejército Rojo liderada por Takushashi Taketomo, quien solía ser, en sus ratos libres, auxiliar de cátedra en una universidad y especialista en literatura francesa del siglo XVIII. Fue expulsado de Francia después de crear una célula en París.
Se cree que, en la actualidad, el grupo ha perdido gran parte de su capacidad operativa.




