
Cataluña tendrá una mayor autonomía
Aprobó un nuevo y polémico estatuto
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MADRID.– El gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero pasó ayer una difícil prueba al aprobarse, en referéndum y en Cataluña, el nuevo estatuto de autogobierno para esa próspera región, a la que reconoce mayor identidad y autonomía, tanto política como financiera, pero sin poner en duda su pertenencia a España.
Muchos, sin embargo, lo consideran el primer paso para convertir a esa riquísima región en una de las más autónomas de Europa. “Hoy Cataluña está escribiendo una página en la historia; asumimos el desafío de ser por nosotros mismos”, dijo el presidente del gobierno regional, el socialista Pasqual Maragall.
El nuevo texto fue aprobado por un masivo 73,9% entre la ciudadanía catalana, que se impuso así al 20,7 por ciento que votó por su rechazo. Pero con un nivel de participación que apenas rozó el 50 por ciento del padrón, lo que lo convierte en el de menor respaldo en las tres décadas de democracia española.
A Rodríguez Zapatero, cuyo gobierno promovió la reforma, eso no le quitó la sonrisa. "La España autonómica avanza, la España autonómica que ha cosechado tantos éxitos para nuestro progreso y bienestar", saludó.
Pero el derechista Partido Popular (PP), en la oposición, se mostró dispuesto a dar batalla: le pidió un "mínimo de patriotismo" para "paralizar" el proceso de reforma antes de que "termine por liquidar a la España constitucional", dijo, furibundo, su titular, Mariano Rajoy.
Opinó, además, que la alta abstención es un mensaje de que los catalanes no apoyan este proyecto. El líder del PP le enfatizó a Zapatero que las grandes reformas de las "constituciones o de las normas de convivencia" requieren un "consenso" de todas las fuerzas políticas.
Es la primera vez que se toca el delicado equilibrio entre gobiernos central y regional de España, expresado a través de sus autonomías.
El paso es considerado inicial para que, luego, el gobierno de Rodríguez Zapatero emprenda una reforma en el País Vasco, castigado por un largo y sangriento conflicto independentista que ahora podría encauzarse ante el llamado "proceso de paz" que comenzó con el alto el fuego declarado por la banda terrorista ETA.
Lo ocurrido ayer, sin embargo, puso en duda la participación del principal partido de oposición en el futuro de ese movimiento, convencido -como se mostró- de que el actual rumbo es "el comienzo del fin del Estado español", construido sobre un mosaico de pueblos con diversas culturas, lenguas y costumbres.
La fuerte disputa política que hace un año vive España por esta cuestión no parecía zanjada anoche, aunque el presidente se esforzaba para ello. "Ya está, hay un resultado, el Sí ha ganado y el No ha perdido. Lo que corresponde en democracia es aceptar el resultado, porque lo demás es pasado", dijo Zapatero.
Pero el derechista PP no se mostró convencido de que así fuera. Y curiosamente, en su rechazo, compartió posición con la izquierda radical independentista de ERC, aunque con argumentos distintos: estos últimos se opusieron por entender que el nuevo estatuto era poco para sus apetencias.
No es la única rareza. Las encuestas revelan que buena parte de los cinco millones de convocados a las urnas no conocía a fondo el texto del nuevo estatuto.
Los cambios para la región
¿Qué es lo que cambia para Cataluña? Considerada la potencia económica de España, los nuevos beneficios podrían incluir un mayor ingreso de impuestos -que antes se distribuían entre el resto de las comunidades- y el control sobre todo lo que posee, desde la construcción de caminos hasta la política industrial.
También se espera un mayor desarrollo de la lengua catalana, a la que reconoce como la "normal y preferencial" para la región. Impulsa de hecho su empleo en la actividad en todos los ámbitos de la vida cotidiana: en la educación, la justicia, el comercio y los medios de comunicación, así como en la burocracia de la administración local.
"Este es un día histórico", insistió Maragall, el presidente del gobierno regional. "Cataluña tiene ahora un estatuto que le da más competencias y que le permitirá hacer políticas más eficaces", añadió.
"Tenemos una nueva herramienta para obtener mayor eficacia de las políticas económicas, de educación y sanidad, y eso tiene una repercusión positiva para la globalidad. Es decir, España será más tolerante y vivirá mejor", añadió.
El referéndum culminó el proceso que había comenzado el 30 de septiembre último, cuando el Parlamento catalán aprobó el proyecto destinado a reformar el estatuto vigente desde 1979.
El título preliminar del texto original aprobado en Barcelona afirmaba que "Cataluña es una nación" y establecía la recaudación y gestión total de los impuestos catalanes a través de una agencia tributaria propia.
Tras seis meses de negociaciones y presentaciones de enmiendas, se reconoció en el preámbulo del texto que Cataluña es una nación, pero matizándolo: "El Parlamento de Cataluña, recogiendo el sentimiento y la voluntad de los ciudadanos, ha definido ampliamente mayoritaria a Cataluña como nación".
El secretario general de la principal coalición catalana Convergencia i Unió (CiU), Josep Antoni Duran i Lleida, anticipó que en los próximos meses en España "van a aprobarse muchos estatutos de autonomía. Poco a poco las comunidades irán planteando su reforma, y eso es normal que suceda", manifestó, en relación con las 17 regiones autónomas en las que está organizada España.
La importancia
¿Por qué era tan importante este cambio? "Porque España ha cambiado mucho desde su incorporación en la Unión Europea, y eso hay que reconocerlo en los instrumentos que nos gobiernan", añadió.
Todo lo contrario de lo que considera no ya el PP, sino los independentistas radicales de Esquerra Republicana (ERC), para los que el nuevo estatuto sólo implica "un maquillaje para que nada cambie", según afirmó su líder, Josep Carod Rovira.
"No hay que engañarse. Con esto Cataluña no tiene los instrumentos políticos ni financieros adecuados para hacer frente a sus necesidades y a sus proyectos. Y lo más grave es que no se reconoce a Cataluña como la nación europea que es", protestó.
Los puntos principales
Nación y nacionalidad
- El preámbulo del nuevo estatuto incluye el reconocimiento de Cataluña como nación, según fue aprobado por su Parlamento, aunque recuerda que la Constitución española la define como "nacionalidad".
Bilateralidad
- El estatuto establece el principio de bilateralidad en las relaciones entre el Estado español y la Generalitat (gobierno catalán), así como la creación de la comisión Generalitat-Estado, que se encargará de los asuntos que afecten a ambos.
Impuestos
- Crea la Agencia Fiscal catalana, una entidad que recaudará los impuestos locales y la parte de los ingresos fiscales cedida por el Estado a la región. Los otros impuestos del Estado serán gestionados por un consorcio mixto Estado-Cataluña.
Competencias
- Otorga más autonomía a Cataluña en materia de justicia y de seguridad, así como nuevas competencias, como la concesión de permisos de trabajo a los inmigrantes, la gestión de puertos y aeropuertos, y el desarrollo de sus relaciones exteriores.
Idioma
- Refuerza el empleo de la lengua catalana en comercios, medios de comunicación, en la justicia, en la enseñanza y en la administración, ya que pasa a ser la lengua "normal y preferencial".
Símbolos de identidad
- Detalla los símbolos de identidad (himno, bandera, festividad) y proclama a Barcelona como capital de Cataluña.
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