
Chávez inicia un polémico reparto de tierras
Luego de una expropiación
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CARACAS (AFP).- El presidente venezolano, Hugo Chávez, relanzó ayer su polémica propuesta de reforma agraria en Venezuela y anunció el reparto de las tierras de una hacienda ya intervenida, lo que provocó fuertes críticas de dirigentes de la oposición, así como marchas y "cacerolazos" en Caracas y otras ciudades contra lo que fue considerado una violación del derecho a la propiedad.
Chávez formuló su anuncio desde una de las cuatro haciendas intervenidas por el ejército hace una semana, La Marqueseña, de 8500 hectáreas y ubicada en el estado de Barinas (en el Oeste). Desde allí, el mandatario realizó su programa dominical de TV, "Aló Presidente", en presencia de su padre, el gobernador del estado, Hugo Chávez de los Reyes, y de su madre.
"Llegó la hora de recuperar la tierra venezolana para ponerla a producir lo que nuestro pueblo necesita para su sustento", afirmó Chávez. "Hemos hecho varios intentos, nos hemos equivocado", admitió, pero añadió que ahora comienza realmente la reforma agraria en Venezuela.
El mandatario propuso al dueño de la finca, Carlos Azpúrua -de quien dijo que no había demostrado ser el propietario de las tierras-, dejarle 1500 hectáreas para que continúe produciendo, mientras que otras 2700 serán entregadas a campesinos y en las restantes se construirá una empresa estatal de genética para el mejoramiento del ganado y la producción de semillas certificadas.
"Aquí no hay expropiación, porque se expropia lo que es propio, pero esto [La Marqueseña] es de la nación, del Estado", apuntó Chávez, quien recordó que su bisabuelo había ocupado durante un tiempo esa hacienda, aunque -dijo- tampoco él había sido su propietario.
Según la legislación venezolana, los dueños de tierras deben probar la cadena de titularidad desde 1821, cuando una ley exigió a los propietarios volver a registrar sus tierras. Azpúrua -que se encuentra en su propiedad desde que fue intervenida- reiteró que es dueño de la hacienda, pero indicó que estudiará la propuesta de Chávez, con quien dijo estar "dispuesto a trabajar".
Además, Chávez denunció que sectores extranjeros y locales, junto con medios de comunicación, intentan aprovechar el momento para llevar a Venezuela "otra vez a una situación de conflicto abierto", aduciendo que la propiedad privada está amenazada. "Yo también respaldo la propiedad privada", dijo el mandatario, y recordó que "toda propiedad debe estar regulada por la ley, limitada por la ley". Y enfatizó: "La propiedad privada no es sagrada".
"En Venezuela se acaba el latifundio o yo muero en el camino", agregó Chávez, quien reiteró que su intención es llegar al medio millón de hectáreas recuperadas este año.
A su vez, el líder del movimiento brasileño de los Sin Tierra, João Pedro Stedile, asistió al acto como invitado de Chávez e hizo un llamado a los campesinos a "tomar las tierras sin esperar a que el gobierno lo haga".
Con cacerolas
A partir del mediodía, miles de opositores a Chávez marcharon con cacerolas y silbatos en todo el país. En la capital, Caracas, las protestas tuvieron lugar sobre todo en el sector este de la ciudad, en los barrios residenciales de clase media y alta.
"Estas son acciones cívicas y pacíficas a las que están llamados a sumarse todos los venezolanos, por la preocupación ante las políticas antidemocráticas que aplica el régimen de Chávez y el desconocimiento de la propiedad privada", indicó el ex alcalde de Caracas Antonio Ledezma. Fedecámaras, la agrupación empresarial que lideró las movilizaciones antichavistas entre 2001 y 2004, también repudió las nuevas acciones del gobierno.
Además de las cuatro haciendas ya intervenidas, de un total de 68.000 hectáreas, el gobierno tomó plantas procesadoras ociosas y anunció que cancelará concesiones mineras a empresas transnacionales, como parte de su plan para instaurar en Venezuela un "socialismo del siglo XXI".



