
China emprende la privatización
1 minuto de lectura'
PEKIN, 12 (Reuter).- Los principales dirigentes del Partido Comunista de China elogiaron hoy las nuevas políticas para revolucionar las empresas estatales, pero advirtieron que los cambios tendrían un costo.
El discurso del jefe del partido, Jiang Zemin, tuvo un cauteloso eco por parte de los más de 2000 delegados que lo escucharon en el Gran Salón del Pueblo, durante el congreso del partido que se celebra cada cinco años.
Algunos de los problemas previstos en la propuesta de Jiang para diversificar la propiedad de las empresas estatales fueron una referencia velada a los planes para una rápida privatización y una advertencia sobre el desempleo en las clases bajas.
"La idea final de la propiedad pública está comenzando a cambiar", manifestó el delegado Jiang Kaiwen, director y secretario del partido en la compañía Laiwu Iron and Steel Co. "Pero esto no es una privatización."
El enorme sector estatal de China, gran parte del cual es considerado ineficiente y endeudado, ha sido uno de los mayores problemas que amenazan las reformas económicas del país.
Los principios socialistas han mantenido en manos del Estado a empresas que generan pérdidas y, mientras muchos economistas piden que las más débiles desaparezcan, la pesadilla de un crecimiento del desempleo ha esquivado esta posibilidad y sólo se han producido un puñado de bancarrotas.
Cambio radical
El delegado Jiang dijo que es tiempo de hacer un cambio drástico.
"Los trabajadores han sido utilizados para alimentar la misma caldera", señaló, refiriéndose a las décadas que lleva la política china proteccionista con los empleados estatales.
Un asesor del partido, de una zona pobre, al sudoeste de la provincia de Sichuan, expresó que lo importante no era la ideología, sino que las reformas lleguen a los bolsillos de los habitantes de las regiones más necesitadas.
"Yo sólo espero que algunos de los beneficios lleguen a la gente de áreas carenciadas, como la mía", añadió.
Por otro lado, la decisión de Jiang de reducir en 500.000 el número de miembros del poderoso aparato militar -que cuenta con tres millones de efectivos- en tres años, tuvo escasa repercusión en los representantes de las fuerzas armadas, quienes permanecieron en el congreso sin manifestarse sobre el asunto.
Pero en las calles de Pekín, la respuesta fue más intensa.
"Mientras mayor sea el recorte, mejor", aseguró un taxista de la ciudad. "La mayoría de los soldados, de cualquier manera, se alimenta del trabajo del pueblo."
Sobre la cuestión de si Jiang avanzaría sobre sus propias ideas, manifiestas en su discurso, en vez de conservar el estilo pragmático capitalista de las reformas del fallecido líder Deng Xiaoping, los delegados comunistas defendieron al heredero de Deng.
"Como tercer líder del Partido Comunista, no es apropiado que Jiang tenga su propia teoría", manifestó el representante de una fábrica de autos estatal.
"Todo lo que Deng Xiaoping deseaba está en las teorías de Jiang Zemin", agregó.





