China toma nota del llamado de Francisco y se muestra dispuesta a un diálogo

Pekín dijo que "tiene buena voluntad para mejorar la relación" con la Santa Sede; durante su visita a Corea, el Pontífice le había tendido la mano al régimen
Elisabetta Piqué
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20 de agosto de 2014  

ROMA.- La "geopolítica del diálogo" de Francisco, primer papa autorizado a sobrevolar dos veces el espacio aéreo de China (a la ida y a la vuelta de Corea del Sur), comienza a dar algún fruto.

Ayer, aunque el Vaticano y el régimen comunista no tienen relaciones diplomáticas desde hace más de 60 años, Pekín dijo que "tiene buena voluntad para mejorar la relación con el Vaticano" y que sigue "haciendo esfuerzos para lograr esta meta". En la conferencia de prensa de una hora que dio anteayer en el vuelo que desde Seúl lo trajo hasta Roma, Francisco no ocultó su deseo de viajar a China, "mañana mismo".

"Queremos tener un diálogo constructivo con el Vaticano y promover la mejora de las relaciones bilaterales", dijo también la vocera de la cancillería china, Hua Chunying, en un comunicado enviado a la agencia EFE, tras preguntar a ese ministerio si la potencia asiática estaría dispuesta a recibir al papa argentino.

Sin responder de forma explícita, Hua subrayó: "El gobierno chino respeta y protege de acuerdo con la ley la libertad religiosa de los ciudadanos, y apoya a la población de esa comunidad [católica] que desarrolle un rol positivo en la promoción económica y social".

"China apoya a la Iglesia Católica de China, y la anima a seguir la historia y tradición de acuerdo con el principio de independencia, así como a que realice actividades normales que impulsen el desarrollo", añade en el texto.

En China existen 12 millones de católicos, según datos del Vaticano, divididos entre los pertenecientes a la Iglesia oficial ("Patriótica") controlada por el gobierno comunista y la clandestina, en comunión con Roma y perseguida por las autoridades de Pekín.

En la conferencia de prensa durante el vuelo Seúl-Roma, el Papa dijo: "Nosotros respetamos al pueblo chino; la Iglesia solamente pide libertad para hacer su obra y su trabajo, ninguna otra condición".

"La Santa Sede está siempre abierta a los contactos porque tiene una verdadera estima por los chinos", agregó, al destacar que seguía vigente una carta enviada por Benedicto XVI a los chinos en 2007. Esta carta representa una suerte de hoja de ruta para la Iglesia Católica en China y para las relaciones entre el Estado y la Iglesia Católica.

Además, reveló que en el viaje de ida se encontraba en la cabina cuando el avión entró en el espacio aéreo chino y que fue entonces testigo directo del pedido de autorización y el visto bueno dado desde Pekín. "Después volví a mi asiento y recé mucho por el grande y noble pueblo chino", contó, en un detalle que no debe haber pasado inadvertido en Pekín.

Por otro lado, además de enviar tanto en el viaje de ida como en el de regreso telegramas con sus "mejores deseos" al presidente chino, Xi Jinping, y a la población del país, el Papa le tendió la mano a China el domingo pasado, cuando les habló a unos 60 obispos asiáticos.

"En este espíritu de apertura a los otros, tengo la total confianza de que los países de este continente con los que la Santa Sede no tiene relación plena avancen sin vacilaciones en un diálogo que beneficiará a todos", dijo el Papa.

"No me refiero sólo a un diálogo político, sino a un diálogo fraterno. Estos cristianos no vienen como conquistadores", agregó, en una frase en la que quiso dejar en claro que no tiene una estrategia de tipo político.

Más allá de las señales positivas, el ala conservadora del Partido Comunista no ocultó su temor al "efecto Francisco".

El Diario del Pueblo, de hecho, definió "excesivos y exagerados" los llamados del Papa a la reunificación de las dos Coreas. Una caída del régimen de Pyongyang es vista como una pesadilla o como un posible paso hacia el derrumbe del comunismo también en China.

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