Comenzó la construcción del edificio más alto de América Latina: medirá más de 470 metros de altura
El megaproyecto se erige en Monterrey como una pieza de ingeniería de vanguardia; promete transformar el perfil urbano regional al alcanzar niveles de altura sin precedentes
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Monterrey se posiciona como el epicentro de la arquitectura vertical en el continente con la edificación de la Torre Rise, una estructura que, con una altura proyectada de 484 metros, se convertirá en el edificio más alto de América Latina. La obra comenzó sus fases preliminares en 2023 y mantiene un ritmo de ejecución constante que busca concluir los trabajos entre finales de 2026 y comienzos de 2027. La construcción se sitúa en la estratégica colonia Obispado, sobre la avenida Constitución y frente al río Santa Catarina, una ubicación que la convierte en un nuevo símbolo de modernidad para México.
Este rascacielos no solo lidera los registros regionales, sino que se posiciona como el decimotercer edificio más alto del mundo. La estructura total combina una sección habitable de 408 metros y una aguja arquitectónica de 76 metros. De acuerdo con datos publicados por LA NACION, el complejo cuenta con 96 niveles destinados a usos mixtos: 35 plantas de oficinas, 22 de residencias, diez de hotel de lujo y cuatro áreas comerciales. La distribución se completa con 14 niveles de estacionamiento, lo que refuerza su concepto de ciudad vertical.

La complejidad técnica del proyecto es un factor central desde su concepción, ya que la Torre Rise incorpora un núcleo central reforzado y un sistema de entramado perimetral preparado para resistir vientos extremos y actividad sísmica, condiciones propias del terreno. El diseño exterior presenta esquinas curvas y una envolvente de aluminio y vidrio de alto rendimiento que permite un control térmico eficiente. Estas soluciones de ingeniería buscan mitigar las presiones dinámicas que se generan a casi medio kilómetro de altura.
El impacto económico de la iniciativa es significativo, con una inversión estimada superior a los US$350 millones. Durante su proceso constructivo, el proyecto generó miles de empleos directos e indirectos, donde impulsó sectores estratégicos como la logística y la ingeniería. Además, la obra recibió múltiples certificaciones internacionales, entre ellas LEED Silver, Green Globes y WELL, que avalan sus estándares de sustentabilidad y bienestar ambiental. El edificio dispone de 4300 metros cuadrados de áreas verdes y cerca de 8000 metros cuadrados dedicados al esparcimiento.

El gobernador de Nuevo León, Samuel García Sepúlveda, subrayó el valor estratégico de la torre para la imagen internacional de la región. “La inauguración se proyecta para 2026, antes del inicio de la Copa Mundial de la FIFA”, declaró el mandatario en su momento, algo que no se pudo cumplir. Por otro lado, la experiencia del usuario fue priorizada mediante la integración de un mirador de tres niveles, el SkyDeck 360°, que ofrecerá vistas panorámicas de la ciudad y las montañas circundantes. Asimismo, se instalará una tirolesa a más de 400 metros de altura, lo que suma un atractivo turístico singular.
La conectividad urbana es otro de los pilares del proyecto, el cual contempla la futura integración con la Línea 4 del Metro de Monterrey y la creación de puentes peatonales para facilitar el acceso de residentes y visitantes. A pesar de los desafíos técnicos surgidos durante la excavación inicial debido a la cercanía con el cauce del río, la obra logró superar hitos constructivos importantes, como la conclusión de la losa de cimentación y el avance acelerado del muro cortina. Este megaproyecto marca una nueva era para la arquitectura latinoamericana, ya que desafía las alturas que tradicionalmente dominaban solo los paisajes de Estados Unidos o Asia.


