
Comienza en EE.UU. un juicio récord contra las tabacaleras
Las demandan por US$ 280.000 millones
1 minuto de lectura'
WASHINGTON.- El gobierno de Estados Unidos lanzó ayer su mayor ofensiva contra el hábito de fumar al entablar un juicio récord por 280.000 millones de dólares contra la industria del tabaco, bajo el cargo de encubrir los peligros que el cigarrillo ocasiona en la salud.
Para las tabacaleras, será el mayor desfío legal de su historia. Y un triunfo del gobierno en este juicio implicaría la quiebra de las ocho empresas acusadas -entre ellas el líder del sector en Estados Unidos, Philip Morris-, ya que el valor de las compañías es inferior a la indemnización reclamada.
Dicho monto corresponde a las ganancias que, según la demanda, fueron adquiridas durante 50 años de forma ilegal. Es decir, como resultado de una conspiración organizada para ocultar los riesgos de salud que provoca la acción de fumar.
En ese sentido, los abogados del gobierno sostienen que la industria del tabaco manipuló los niveles de nicotina para aumentar la adicción, apuntó a los adolescentes con campañas de publicidad multimillonarias, aseguró falsamente que los cigarrillos de bajo contenido de alquitrán eran más sanos, mintió sobre los peligros de fumar y manipuló u ocultó estudios que subrayaban esos riesgos.
Por su parte, las ocho empresas productoras de tabaco se defienden sosteniendo que cualquier cosa que haya ocurrido en el pasado forma parte de un capítulo cerrado.
En ese sentido, la defensa alega que la industria tabacalera ya cumplió muchas de las demandas del gobierno cuando cuatro empresas accedieron, en 1998, a pagar 206.000 millones de dólares a 46 estados a raíz de los costos que el tabaco entrañaba para los servicios públicos de salud (ver aparte).
El proceso federal contra las firmas productoras de tabaco norteamericanas se inició ayer en Washington, después de cinco años de investigaciones legales, y convocará a unos 300 testigos en un plazo de más de seis meses.
Entre los acusados están Philip Morris USA -que controla casi la mitad del mercado de tabaco de Estados Unidos-, RJ Reynolds Tobacco, Loews Corp´s Lorillard Tobacco, Brown and Williamson -que forma parte de British American Tobacco PLC- y Liggett Group.
Las acusaciones iniciales se realizaron en 1999, durante el gobierno del presidente Bill Clinton, sobre la base de la ley especial contra el crimen organizado y organizaciones corruptas, llamada RICO por sus siglas en inglés, y puesta en marcha inicialmente para combatir a grupos como la mafia.
Conspiración fraudulenta
Según la demanda, los jefes de cinco de los principales fabricantes de tabaco se reunieron en 1953 en el Hotel Plaza, de Nueva York, para desarrollar un plan destinado a "conducir en conjunto una campaña de relaciones públicas a largo plazo para contrarrestar la creciente evidencia que vinculaba fumar con una gran cantidad de enfermedades serias".
El resultado, afirma la demanda, fue una "conspiración fraudulenta" en la que la industria cuestionó la amplia evidencia contra el tabaco y auspició sus propias investigaciones "independientes" para engañar al público y negar el daño del cigarrillo.
El secretario de Justicia de Estados Unidos, John Ashcroft, calificó ayer el proceso como "un esfuerzo importante para impedir actividades fraudulentas y hacer respetar la integridad en las empresas".
"Estamos impacientes por presentar ante el tribunal las pruebas que apoyan nuestro caso -señaló-, para lograr una indemnización, incluida la devolución de beneficios mal adquiridos por la venta de cigarrillos, y para impedir a los fabricantes de cigarrillos que hagan publicidad ante los niños de este país."
En caso de que las compañías acusadas sean declaradas culpables, podrían sufrir la confiscación de sus beneficios y propiedades. Además, según los analistas, los precios de los cigarrillos podrían subir por las nubes, las compañías podrían verse obligadas a cambiar sus estrategias de marketing y miles de millones de dólares podrían destinarse a campañas antitabaco.
Sin embargo, los expertos afirman que es difícil demostrar que el mencionado fraude sucedió en el pasado, continúa en la actualidad y se repetirá en el futuro. "Los cigarrillos no son vendidos en la forma en que eran vendidos en el pasado", dijo por su parte el abogado William Ohlemeyer, de Philip Morris, al salir de la corte después de la presentación.
Al avanzar el primer día del juicio, las acciones de las tabacaleras estaban en bajada.


