Condenaron a cadena perpetua al criminal nazi Alois Brunner
Está acusado de ser el "ingeniero de la solución final"; no se sabe si aún está vivo
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ParIS.- El criminal de guerra nazi Alois Brunner, del que no se sabe si aún está vivo o muerto, fue condenado ayer en ausencia a cadena perpetua por "crímenes contra la humanidad", por un tribunal de París.
Brunner, austríaco, de 88 años y del que se perdió el rastro en Siria la última década, está considerado el "ingeniero de la solución final" del Holocausto de los judíos por parte del Tercer Reich, y uno de los últimos dirigentes nazis en fuga.
Con el banquillo de los acusados vacío, sin abogado de la defensa y sin jurado, el tribunal examinó en sólo una mañana la demanda presentada en 1987 por el matrimonio Serge y Beate Klarsfeld, relativa al envío hacia los campos de concentración nazis, el 31 de julio de 1944, de 345 niños judíos, cuyos padres ya habían sido deportados.
De esos niños, que habían sido concentrados en siete albergues de la región parisiense, 284 fueron asesinados.
Repleta de público, la audiencia de ayer estuvo marcada por respetuosos silencios, y se dedicaron más de dos horas a la lectura de la demanda contra Brunner, incluidos treinta minutos para leer los nombres de las víctimas.
El que fuera brazo derecho de Adolf Eichmann estuvo al mando del campo de internación de Drancy, Francia, en 1943-1944, del que salían los convoyes de deportados judíos camino de los campos de la muerte nazi.
La dirección de ese campo le fue confiada a Brunner en virtud de su "demostrada eficacia", sobre todo en Grecia, donde sus víctimas se cuentan por millares.
Expresándose voluntariamente en voz baja, el fiscal Philippe Bilger subrayó, en su breve requisitoria, que "habitualmente, incluso para un fiscal, pedir la cadena perpetua es un sufrimiento. Hoy, de forma extraña, hay en esta idea de cadena perpetua una alegría sin matices (...) Es una sanción evidente, ineludible".
"En cincuenta volúmenes, es la muerte la que se desliza, y la angustia la que impregna esos folios", subrayó Bilger, quien pidió permiso al presidente de la corte para dirigirse al público presente, en el que se encontraban numerosos miembros de la asociación de Hijos e Hijas de Deportados Judíos de Francia (Ffdjf).
Silencio y recogimiento
Añadió que "por una vez, me gustaría que mis palabras fueran silencio" y "recogimiento, con el fin de que todo lo que digamos esté a la altura de la dignidad necesaria en este juicio".
Brunner, ya juzgado en rebeldía por tribunales militares en 1954 en París y en Marsella por crímenes de guerra, está acusado de haber organizado la deportación de 130.000 judíos en Europa, 24.000 de ellos, en Francia.
Para el letrado y "cazanazis" Klarsfeld, quien preside la asociación Ffdjf, éste es "el último juicio en Francia por crímenes cometidos durante la Segunda Guerra Mundial", tras los procesos a Klaus Barbie, Paul Touvier y Maurice Papon.
Brunner -quien logró escapar del tribunal de Nüremberg (1945) escondido tras la identidad de su primo Alois Schmaldienst- afirmó en una entrevista con un diario norteamericano en 1987 que "los judíos exterminados merecieron morir. No lamento nada. Y volvería a hacerlo".
La última década, el matrimonio Klarsfeld encontró la pista de Brunner en Damasco, donde unos testigos dijeron haberlo visto en una ambulancia, en 1992.
En diciembre de 1999 surgieron informaciones de que Brunner había muerto en 1996, lo que nunca se confirmó. Como tampoco fueron aclarados los dos supuestos atentados con paquete bomba contra él (1961 y 1980), y que supuestamente le habrían quemado la cara y costado un ojo.




