
Confesó el autor del asesinato de Prats
Involucró también a varios militares chilenos en el atentado, cometido en Buenos Aires en 1974 contra el ex jefe del ejército.
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SANTIAGO, Chile.- El ex agente norteamericano de la policía secreta chilena, Michael Townley, admitió haber ejecutado el atentado en el que murieron en Buenos Aires el ex jefe del ejército, general Carlos Prats, y su esposa, Sofía Cuthbert, e implicó a varios militares chilenos, revelaron ayer fuentes judiciales y la prensa chilena.
La noticia afectó "profundamente" al presidente chileno, Ricardo Lagos, quien manifestó su deseo de que la jueza argentina María Servini de Cubría resolviera el caso.
Townley, quien fue extraditado en 1978 a Estados Unidos para responder por el atentado mortal al ex canciller Orlando Letelier, de similares características al que le costó la vida a Prats el 30 de septiembre de 1974, reconoció por primera vez su participación en unas desgrabaciones que, luego de un largo proceso de traducción, recibió la semana pasada la jueza Servini de Cubría y que se filtraron a la prensa chilena. Hace unos años, sin embargo, en declaraciones a la televisión estatal chilena, en las que reveló detalles del atentado a Letelier, Townley había negado su actuación en el caso Prats.
"Han pasado muchos años, yo espero por el bien de Chile que el asesinato de un ex comandante en jefe pueda ser dilucidado. Será la magistrada argentina la que tendrá que resolver cuál es el valor de la declaración que recibió, pero creo que nos tiene que hacer meditar mucho. Si esos hechos ocurrieron, como dijo Townley, ... cómo hacemos para que nunca más ocurra en Chile", señaló Lagos, quien dijo estar "profundamente impactado" por la noticia.
Sin sorpresas para la familia
La revelación causó cierta conmoción, aunque no sorprendió a las tres hijas del matrimonio Prats-Cuthbert, que murió al estallar una bomba colocada bajo su automóvil cuando retornaba a su departamento en el barrio de Palermo. Sofía Prats, alcaldesa de la comuna popular de Huechuraba e hija mayor del ex militar, estuvo la semana anterior en Buenos Aires y conoció el proceso de traducción de la confesión de Townley, que fue hecha ante Servini de Cubría en noviembre del año último.
"Para nosotros la información no es novedad, porque ya estaba en el proceso con la información completa, pero es muy importante el reconocimiento", declaró Sofía Prats.
Las tres hijas del asesinado general, que fue vicepresidente y colaborador del derrocado presidente socialista Salvador Allende, no han cesado en sus esfuerzos por que se haga justicia.
Angélica Prats, otra de las hijas, está tan convencida de la investigación de la jueza Servini de Cubría que considera que el próximo paso en el juicio debería ser el pedido de extradición a la Argentina de Augusto Pinochet, Manuel Contreras, Pedro Espinoza, el general retirado Raúl Iturriaga Neumann y su hermano Jorge y el coronel retirado José Zahra. Todos ellos han sido implicados, en distinta medida, en el asesinato de Prats.
"Conocí al general Prats y a su señora Sofía en la Argentina. No podría decir que tuve con ellos una amistad. Compartimos sí algunas tardes de domingo, tomando té en mi casa de Martínez, cuando vivía en Buenos Aires", relató Lagos.
Mientras se conocían las revelaciones de Townley, la Corte Suprema recibía un exhorto de la jueza Servini de Cubría por el cual se pide notificar al coronel retirado José Zahra que designe abogado en el juicio. Ese mismo procedimiento se cumplió el viernes pasado, con varios meses de dilación, con Pinochet.
Townley, ex agente de la Dirección de Inteligencia Nacional (DINA), que dirigía Manuel Contreras, inició sus actividades terroristas en el gobierno de Allende como miembro del grupo ultraderechista Patria y Libertad. Además de las acciones contra opositores al régimen de Pinochet, Townley produjo el letal gas sarín, que se habría usado para eliminar a adversarios.
Townley se acogió en su país al programa de protección de testigos, estuvo unos tres años preso y ahora vive con otra identidad.
La declaración del ex agente se obtuvo tras una negociación, que se extendió casi tres años, entre Servini de Cubría y la Fiscalía Federal en lo Criminal y Correccional Nº 5 y el Departamento de Justicia norteamericano, aceptando el Estado argentino como única limitación el que el testimonio no fuera usado en contra de Townley ni de Callejas en ningún proceso.
Sin embargo, la revelación del ex agente complica aún más la situación de Pinochet, de quien dependía directamente la DINA, aunque su ex director Manuel Contreras asegura que Townley jamás trabajó para él y que sí era un agente de la CIA.





