Conmoción en Italia: un hombre murió mientras la policía lo esposaba y él pedía ayuda
Sucedió en Bologna cuando un marroquí de 42 años fue inmovilizado por agentes mientras personal médico asistía a la escena; el caso recuerda al antecedente de George Floyd en EE.UU. y generó el repudio de gran parte del arco político local
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ROMA.- La muerte de un marroquí que estaba siendo esposado por la policía -cuya agonía puede verse en un impresionante video de cinco minutos en el que se lo ve tendido en el suelo, boca abajo, pidiendo una y otra vez, “¡ayuda! ¡basta!”, ante médicos que asisten impasibles a la escena-, conmovió a Italia y generó este lunes una nueva controversia de gran alcance político.
Todo ocurrió al mediodía de este domingo, una jornada tórrida, frente a unos estacionamientos de Pilastro, un barrio popular y multiétnico de la ciudad de Bologna. La policía fue llamada porque Abderrahim Fakir, marroquí de 42 años que vive legalmente en Italia desde chico, estaba fuera de sí. Nadie sabe si estaba alcoholizado o si había tomado alguna sustancia, pero comenzó a gritar y, en ese estado muy alterado, a golpear un auto.
Dos agentes que llegaron al lugar, llamaron una ambulancia y comenzaron un forcejeo para detenerlo. Uno de los policías, que tenía una bodycam -camarita que ahora está siendo utilizada en la investigación por homicidio culposo-, utilizó un aerosol urticante para calmarlo. Luego lo bloquearon tirándolo al suelo, poniéndole las manos detrás y subiéndose sobre su cuerpo, para inmovilizarlo y esposarlo.
En las imágenes filmadas por vecinos testigos del hecho, quedó registrado como el detenido reclamaba “¡socorro!” una y otra vez, mientras los agentes ejercían presión sobre su cuerpo, al punto de aplastar su rostro contra el asfalto. En el video se puede ver también a un civil que ayuda a los policías y personal de la ambulancia, vestido de rojo, quienes asisten a la escena, pero sin intervenir.

En medio del ruido de las cigarras, en un momento del dramático video donde todo parece ocurrir en cámara lenta, se ve que el hombre ya no se mueve. Pero los agentes siguen con su labor y terminan de esposarle los pies. Sólo más tarde un agente, que se da cuenta de que el hombre está inerte, trata de causarle una reacción moviéndole el rostro. Y nada. “¿Está respirando?“, empiezan a preguntarse. Solo después de que los dos agentes ya están incorporados, uno secándose el sudor de la frente, dan vuelta al cuerpo esposado. Y recién ahí, cuando ven el desastre, un médico inteviene, controla la pulsación, realizando que ya no hay nada que hacer.
La muerte de George Floyd
Más allá de las distancias y diferencias, el episodio recordó el caso de George Floyd, ocurrido en mayo de 2020 en Minnesota, Estados Unidos, que dio vida al movimiento de protesta “Black lives matter”.
La muerte de Abderrahim Fakir -que solía tener crisis asmáticas y manejaba una pequeña empresa de transporte, según medios locales-, enseguida causó indignación en la ciudad de Bologna y conmoción en Italia.
“Quiero justicia, quiero venganza, no se puede morir así”, reclamó su hermana, Khadija, llorando. “Si uno está agitado, tú lo tienes que calmar, no matar debajo del sol. Lo mataron”, denunció. Amigos de la víctima calificaron al hombre como alguien “bonachón” y trabajador que había llegado a Italia junto a su familia a los 7 años y que aún se encontraba haciendo trámites para obtener la ciudadanía italiana.

Hermanos de Italia, el partido post-fascista de la primera ministra, Giorgia Meloni, así como la xenófoba Liga, del vicepremier y ministro de Transporte, Matteo Salvini, salieron a defender a la policía, destacando “la profesionalidad” de los agentes, cuya intervención fue según “las reglas”.
La oposición de centroizquierda, en cambio, denunció “una agonía en directo” y pidió una investigación que esclarezca los hechos y determine las responsabilidades. El alcalde de Bologna, Matteo Lepore, del Partido Democrático (PD), el principal de la oposición, convocó este lunes a una manifestación para reclamar “verdad y justicia”, pero sin proclamas políticas.
“Bologna permanecerá unida y afrontará esta tragedia como una ciudad democrática que cree en el Estado de derecho y en sus instituciones. Así es como, en otras ocasiones, hemos logrado verdad y justicia, incluso cuando nuestras heridas eran muy profundas”, explicó. En un clima de rabia e indignación, la manifestación degeneró en enfrentamientos entre grupos de antagonistas de izquierda y la policía, que debió utilizar gases lacrimógenos y chorros de agua.
Guerriglia a Bologna, barricate e scontri
— Zona Bianca (@zona_bianca) July 20, 2026
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También hubo revuelo a nivel político. “Exigimos una comparecencia urgente del ministro del Interior, Matteo Piantedosi, porque las imágenes de Bologna son estremecedoras: jamás quisimos ver a un hombre morir aplastado por el peso de otras personas mientras gritaba pidiendo auxilio. Nos indigna que nuestros colegas de la mayoría de gobierno no sientan despertar en su interior ningún atisbo de humanidad y, en su lugar, se alineen de inmediato con una verdad absoluta definida —nadie sabe cómo— por ellos mismos”, clamó la diputada Gilda Sportiello, del Movimiento Cinco Estrellas (M5E).
“Exigimos una explicación del gobierno; lo que presenciamos nunca debió ocurrir, y reclamamos conocer toda la verdad, porque lo sucedido es una herida infligida a todo el país”, agregó.
“Cuando una persona está en manos del Estado, el Estado tiene el deber de proteger su vida y su dignidad, siempre”, señaló Mariolina Castellone, del mismo partido, vicepresidenta del Senado. “Es inquietante que una persona se muera durante un procedimiento de arresto ante los ojos de los médicos”, comentó Riccardo Magi, diputado de Más Europa.
La Fiscalía de Bologna, en tanto, abrió una investigación por homicidio culposo, pero los dos agentes y cuatro miembros del equipo de ambulancia implicados, no obstante, por primera vez se beneficiarán con el “escudo penal”, una norma introducida recientemente por el gobierno de Meloni. Este mecanismo permite al fiscal registrar presuntos delitos que parecen haberse cometido en circunstancias susceptibles de justificación legal, evitando así la inclusión automática de las personas implicadas en el registro formal de sospechosos.
El caso de la trágica muerte de Abderrahim Fakir ocurrió justo en momentos en que arrecia un arduo debate sobre los límites de la legítima defensa y la derecha oficialista reclama un indulto para Mario Roggero, un joyero condenado en forma definitiva a 14 años de cárcel por matar a dos ladrones que se escapaban después de un asalto a su tienda, en abril de 2021.
This is insane!
— Elon Musk (@elonmusk) July 19, 2026
The judge and prosecutor in this case are the ones who deserve this sentence.
Como ya hizo en otras ocasiones, el multimillonario Elon Musk, amigo de la premier Meloni, intervino en la controversia, defendiendo a Roggero a través de su red social, X. “¡Se trata de una locura! Son el juez y el fiscal quienes en este caso se merecen la sentencia”, escribió el dueño de SpaceX, al retuitear el posteo de un usuario peruano que mostró indignación ante el fallo que condenó al joyero italiano hoy en boca de todos.
