Coquimbo sufrió los mayores daños

El tsunami derrumbo algunas casas; hubo barcos varados
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18 de septiembre de 2015  

SANTIAGO, Chile.- En La Serena hay dos imágenes que adornan las etiquetas del pisco más famoso de Chile: la salida del sol en el valle del Elqui y la puesta en el mar. La primera escena se produjo ayer, a las 7.35, y la región de Coquimbo, azotada la noche anterior por el terremoto más potente del año en el mundo, pudo ver recién con la luz del día el efecto del sismo 8,4° y del tsunami posterior.

Las huellas de las diez olas que penetraron hasta el centro de la ciudad se podían ver en cada avenida. Había barcos pesqueros varados, escombros en todas partes y el cadáver de un hombre que apareció apenas bajó el agua. Cinco caletas de pescadores desaparecieron y 130 embarcaciones menores fueron tragadas por el Pacífico. El pueblo de Tongoy fue uno de los más afectados.

"El agua se llevó algunos vehículos y construcciones. Casas enteras se fueron", contó la vecina Marcela Jara a LA NACION. Cristián Galleguillos, alcalde de Tongoy, afirmó que la situación es grave. "Con el tsunami, la ciudad dejó de ser una península. Ahora es una isla, porque el agua entró por todos lados."

A las 11, la presidenta Michelle Bachelet anunció la suspensión de todas las actividades festivas con motivo de las fiestas patrias y junto a sus ministros de Salud, Energía y Economía viajó a la zona afectada. Recorrió la costa y se reunió con dueños de locales destruidos. Uno de los pescadores la increpó por la falta de ayuda del gobierno tras un incendio que afectó a esa caleta a principios de año. La presidenta respondió: "No estoy aquí para subir en las encuestas, estoy para apoyarlos".

Durante la tarde, Ricardo Toro, director de la Oficina Nacional de Emergencias (Onemi), informó que la cifra de muertos se había elevado a 11. El nuevo balance detalló nueve heridos, 428 refugiados, 610 damnificados y 179 viviendas destruidas.

Pasadas las 17, el ministro del Interior, Jorge Burgos, informó que Bachelet había decretado el estado de excepción de catástrofe en toda la región de Coquimbo, cediendo el mando de la zona a las fuerzas armadas. La decisión se tomó luego de que más de 70.000 hogares quedaran sin energía eléctrica, lo que podría afectar la seguridad de esos sectores. "Es aconsejable y pertinente reforzar la seguridad", dijo Burgos.

El general de brigada Schafik Nazal Lázaro fue quien tomó el control de la catástrofe. "Tenemos daños, qué duda cabe, pero el comportamiento ha sido realmente notable", señaló.

Hasta anoche se habían registrado 146 réplicas del terremoto, 17 de ellas con magnitudes sobre los 5° en la escala de Richter, sensibles para la población.

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