Coronavirus: en EE.UU. aumentan las muertes, pero mejoran los pronósticos

Hospital de campaña en el Central Park de Nueva York
Hospital de campaña en el Central Park de Nueva York Fuente: LA NACION
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8 de abril de 2020  • 15:22

WASHINGTON.- Las autoridades de Estados Unidos informaron ayer 30.700 nuevos casos confirmados de coronavirus y más de 1800 muertos en un solo día, la cifra diaria más alta desde la llegada de la pandemia a ese país.

Pero a pesar de esos tristes números, algunos funcionarios dicen tener fundadas esperanzas de que la pandemia no será ni tan prolongada ni tan nefasta como lo anticipaban los pronósticos más sombríos.

Nueva York , el estado más duramente golpeado por el virus, registró 731 muertos en un día , el número más alto hasta la fecha. Pero el gobernador demócrata Andrew Cuomo dijo que el número de nuevos pacientes hospitalizados parece ir tendiendo a la baja .

"En este momento estamos proyectando un amesetamiento del número total de internados, porque la curva crece pero comienza a aplanarse", dijo Cuomo ayer. "El número de ingresos a terapia intensiva está bajando, y esas son buenas noticias. Las intubaciones con oxígeno diarias también están bajando, otra buena noticia. Y el número diario de pacientes dados de alta se mantiene más o menos donde estaba", agregó.

Pero de inmediato Cuomo se ocupó de aclarar que no por eso la gente tiene que descuidar el imprescindible distanciamiento social, al que atribuyó en gran medida la mejora de los pronósticos. "No es un milagro de Dios, es una consecuencia directa de nuestro comportamiento como sociedad", dijo el gobernador.

Esta semana, el modelo predictivo computarizado de la propagación de la enfermedad que usan los gobernadores y la Casa Blanca recalculó a la baja el número de víctimas futuras del Covid-19: de las 94.000 muertes estimadas hace una semana. Ahora el modelo de la Universidad de Washington prevé 60.400 para fines de agosto, y también adelantó el pico de fallecimientos para el 12 de abril. Los expertos, sin embargo, advierten que ese modelo predictivo en particular siempre arroja números más bajos que otros modelos.

Otra señal alentadora es que varios estados de la Costa Oeste avisaron está semana que empezarán a enviar respiradores a Nueva York, porque ya no necesitan tantos.

De todas formas, cuesta calificar de buena noticia que para fines de agosto habrán muerto casi 70.000 norteamericanos que hoy están vivos. Pero lo cierto es que el tono de algunos de los máximos expertos de Estados Unidos ha cambiado en las últimas 48 horas.

"En toda una serie de comunidades de las afueras de Nueva York, Nueva Jersey y Connecticut, empezamos a ver una curva mucho más plana", dijo Deborah Birx, directora de la respuesta al coronavirus de la Casa Blanca. "Esto nos da mucha esperanza", agregó la funcionaria al citar las cifras de Chicago y de Detroit.

Similares conceptos había expresado un día antes el director del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infectocontagiosas, Anthony S. Fauci.

"Todo el que me conoce sabe lo prudente y conservador que soy a la hora de hacer proyecciones, pero estamos viendo señales positivas", dijo Fauci en relación con las cifras de Nueva York. "Nadie pretende cantar victoria antes de tiempo, pero son las primeas señales de que la cosa puede empezar a revertirse".

Pero algunos expertos insisten con la cautela. Marynia Kolak, subdirectora de informática sanitaria del Centro de Datos de Ciencia Espacial de la Universidad de Chicago, integra un equipo que viene estudiando los datos sobre el brote condado por condado, y afirma que esa información no muestra que Estados Unidos haya pasado lo peor de la crisis.

"La totalidad de los datos sugiere que en muchas regiones del país recién nos estamos empezando a acercar al pico del brote", dice Kolak, y agrega que teme un auge de casos en las reservas de pueblo originarios del sudoeste y en algunas zonas del sur, donde las medidas de distanciamiento social se adoptaron muy tarde.

"Hay lugares donde la pandemia recién se está poniendo de pie", dice William Hanage, epidemiólogo de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Harvard, y agrega estar "sumamente preocupado" por lo que pueda pasar en los pueblos chicos de Estados Unidos.

"Pueden ser tanto o más afectados que las grandes urbes, por la falta de recursos y de testeos", dice Hanage.

Los investigadores de la Universidad de Columbia también creen que los próximos brotes serán en el Sur y en el Medio Oeste norteamericanos.

O sea que a pesar del optimismo de algunos, no se sabe si Estados Unidos se acerca al pico de víctimas o si no es más que una pausa antes de un nuevo recrudecimiento del número de casos.

La respuesta podría depender en gran medida de si el resto de Estados Unidos ya aprendió lo suficiente del sufrimiento de los estados que recibieron el primer embate, como Washington, Luisiana y Nueva York, para evitar que les ocurra lo mismo.

El brote en Estados Unidos ya es el más grande del mundo en cantidad de infectados, aunque el gobierno de China ha sido acusado de falsear significativamente tanto el número de enfermos como de fallecidos.

The Washington Post

(Traducción de Jaime Arrambide)

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