
Crece el temor de los judíos en Austria
Enviado especial Por Maximiliano Seitz
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VIENA.- "Habitualmente recibimos cartas y llamadas anónimas con insultos y amenazas. Pero en las últimas semanas hubo muchas más que de costumbre."
Con esta afirmación, uno de los encargados de seguridad de la sinagoga más grande y antigua de Viena, ubicada en la Seitenstrasse, en el céntrico distrito 1, explicó a La Nación por qué la comunidad judía de Austria vive con temor desde que los neonazis llegaron al poder.
"Lo más parecido es el miedo que generaron los atentados a la embajada de Israel y a la AMIA en Buenos Aires", comparó, mientras saludaba en la entrada a los que iban llegando.
Sabía perfectamente de qué hablaba. Pablo ("por favor, no pongas mi apellido") nació en Ramos Mejía hace 28 años, a los dos partió a Israel y desde 1997 vive en Viena.
"Todavía tengo familia en la Argentina", agregó este joven rubio y de rostro colorado, vestido con jeans y una gruesa campera.
En la sinagoga, construida en 1824 y cuya fachada no se diferencia del resto de los edificios, entran pausadamente hombres de barba con traje y sombrero, y mujeres que visten polleras largas, como buenos religiosos. Afuera llama la atención la presencia de policías que recorren la zona y que, a pesar de las prevenciones, no han aumentado en número últimamente.
Pablo es uno de los 15.000 judíos que viven en Austria, 12.000 de los cuales residen en Viena. Todos ellos están preocupados, porque este país tiene un oscuro antecedente: fue cómplice del exterminio llevado a cabo por los nazis en la Segunda Guerra Mundial. Es más: varios de los más entusiastas ejecutantes de la "solución final" eran austríacos, como el mismísimo Hitler.
La maquinaria del Tercer Reich actuó rápidamente aquí. Hasta 1938 había 180.000 judíos en el país, el diez por ciento de la población total. Ese año se produjo el "Anschluss" (la anexión de Austria a la Alemania nazi) y 65.000 de ellos fueron masacrados. Buena parte consiguió escapar y jamás regresó y de los que se quedaron sólo sobrevivieron 5000.
Refiriéndose al ingreso en el gobierno del Partido de la Libertad, del ultraderechista Joerg Haider, Pablo comentó: "Le permitieron crecer; nadie hizo nada para impedírselo. Al parecer, pocos recuerdan que Hitler llegó al poder democráticamente. Tengo miedo de que Haider se convierta en primer ministro, porque la gente que lo votó pide cambios y más cambios, sin importar cómo".
Reconfortante recuerdo
Hablando de una amenaza, de pronto se amparó en un recuerdo reconfortante: la sinagoga que cuida fue la única que no fue quemada durante la Noche de los Cristales, el pogrom del 9 de noviembre 1938, en el que fueron atacados los negocios y templos de los judíos en Alemania y Austria, hecho que culminó con cientos de muertes.
En la Centro Cultural de la comunidad, que se encuentra en la misma cuadra y tiene 7800 miembros, contaron a La Nación que en Viena hay otros 14 templos y que la mitad de los judíos son ortodoxos y la otra mitad, no.
En cuanto a la actividad económica que desarrollan, detallaron: "Lo más común es que trabajen en negocios inmobiliarios y en la compraventa de diamantes. Sólo unos pocos se dedican al rubro textil y al pequeño comercio".
La mayoría vive en el distrito 2, a unas diez cuadras de la sinagoga más grande y antigua, apenas cruzando el canal del Danubio. Allí se ven más seguido templos, además de ser el lugar donde se concentran los colegios y los negocios de la comunidad. Abundan también los carteles y las conversaciones en hebreo, y se multiplican las vestimentas típicas.
Tras cortar su teléfono celular, Rafael Chaj ("se pronuncia "Chai", aclaró), que atiende un almacén en la esquina de la Tempelgasse y la Untere Donaustrasse, afirmó a este enviado especial que desde hace unos meses prefiere no ver la televisión ni leer los diarios.
"No quiero saber nada de ese Haider hasta que se apague su estrella -expresó enérgicamente-. Estoy seguro de que el mundo no le va a permitir que siga ascendiendo."
A Chaj, un cuarentón de profusa barba, lo acompañaban sus dos pequeños hijos, ambos con un kippá, que jugaban dentro del local. "Si tenemos miedo, él gana y ellos pierden", dijo tomando del hombro a uno de los niños.
Enseguida hizo una asociación de ideas. Señaló un edificio ubicado en la esquina de enfrente y comentó: "Mire, ese templo fue destruido en la era nazi y luego reconstruido". Y precisó el sentido de sus palabras: "Somos pocos los judíos en Austria, pero sabemos bien cómo sobrevivir".
Buenos Aires
Para señalar su rechazo al nuevo gobierno de Austria, la comunidad judía argentina (representada, entre otras organizaciones, por AMIA, DAIA, OSA, CUJA y Faccma) organizó para hoy a las 13 una concentración frente a la embajada de ese país (French 3671). Entre otros oradores figuran el ex presidente Raúl Alfonsín y el titular de la Legislatura porteña, Aníbal Ibarra.
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