
De orgulloso héroe de Vietnam a la lista de grandes impostores
Usaba las medallas del hermano muerto
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En su impecable uniforme militar, Reggie Buddle, un norteamericano de 59 años, solía lucir orgulloso varias medallas que, según decía, había obtenido por su "extraordinario heroísmo" en la guerra de Vietnam. Además, como capellán de la infantería de marina que también decía ser, oficiaba en casamientos, bautismos y funerales.
Pero si bien Buddle decía mucho sobre sí mismo, no lo decía todo, y omitía un detalle no menor: que era un impostor.
Su engaño salió a la luz el mes pasado, cuando el propio Buddle, acosado por sospechas, confesó que el uniforme lo había adquirido en una tienda militar y que las medallas eran de su hermano, un soldado muerto en Vietnam. Por sus mentiras, la Justicia de Estados Unidos lo condenó a 500 horas de trabajo comunitario.
Lo cierto es que, pese a ser el más reciente, el caso de Buddle está lejos de ser el primero, porque la historia está repleta de impostores.
Así, la lista de embusteros -descubiertos, claro está- es extensa y variada. Siguiendo la línea de Buddle, uno de los más célebres impostores que fingió ser un héroe de guerra fue el político estadounidense Douglas R. Stringfellow, que en 1952, gracias a sus discursos sobre sus logros en la Segunda Guerra Mundial, fue elegido diputado republicano. Siempre fotografiado sentado, Stringfellow contaba que las torturas que los alemanes le habían infligido mientras estuvo detenido en una prisión en Belsen por realizar tareas de inteligencia lo habían dejado parapléjico. Pero en 1954, los demócratas descubrieron que casi toda su carrera militar era un fraude y que podía caminar con la ayuda de un bastón.
También en relación a la Segunda Guerra, uno de los casos más recientes fue el del español Enric Marco, que en 2005, luego de pasar casi 30 años contando su dramático pasado en el campo de concentración de Flossenbürg, confesó que nunca había estado allí.
"La mentira surgió en 1978, porque al hacerme [pasar por un sobreviviente del Holocausto] me prestaban más atención y así podía difundir mejor el sufrimiento de las muchas personas que estuvieron en los campos de concentración", se excusó Marco.
Asimismo existe una cronología de fraudes científicos, muchos de los cuales tardaron años en ser descubiertos, como el caso del "Hombre de Piltown", el mayor escándalo en la historia de la ciencia, que se mantuvo como cierto durante 45 años. Si bien aún hoy existen dudas sobre quién montó este fraude, la historia se basó en unos restos óseos descubiertos en 1912 en Piltown, un pueblo de Sussex, que fueron interpretados por la Sociedad Geológica de Londres como el eslabón perdido.
Los restos -un cráneo y una mandíbula- permanecieron expuestos en el Museo Británico durante años y se escribieron cientos de tesis doctorales sobre la materia. Pero en 1953 se descubrió que el cráneo, envejecido artificialmente, pertenecía a un hombre de hacía tan solo 500 años y que la mandíbula era de un orangután.
En otro caso científico más reciente, en 2000, el impostor fue el japonés Shinichi Fujimura, un prestigioso arqueólogo a quien llamaban "mano de Dios" por su increíble suerte en sus excavaciones: en donde cavaba un agujero, encontraba un fósil de una antigüedad superior a cualquier otro ejemplar. Pero lo cierto es que Fujimura, donde ponía el ojo... ponía un fósil, y por eso, cuando medios locales lo filmaron plantando fósiles en un yacimiento, dejaron de llamarlo Dios.
La ciencia -o mejor dicho, el mundo entero- también se vio engañada por Carlo, "el filipino embarazado" que tuvo sus cinco minutos de fama en 1992, al asegurar que estaba embarazado de seis meses. ¿Cómo? Gracias -según afirmaba- a su condición de hermafrodita. La noticia dio la vuelta el mundo, pero la mentira tiene patas cortas (¡sobre todo cuando es tan extraña!): el hombre sufría de una malestar estomacal que le había hinchado el vientre, y con la complicidad de un médico había inventado que en una ecografía se veía un feto. Cuando le pidieron que mostrara los estudios, el engaño llegó a su fin.
Finalmente, otro "célebre" impostor, cuya vida fue reproducida por Hollywood, fue el norteamericano Frank Abagnale, personificado por Leonardo DiCaprio en Atrápame si puedes, que usó, durante cinco años de la década del 60, ocho identidades distintas (piloto de la PanAm, pediatra, abogado) para pasar cheques falsos en 26 países por un valor total de 2,5 millones de dólares.
Capturado y luego liberado con la condición de que colaborase con el gobierno norteamericano, hoy es millonario gracias a su consultora... especializada en la detección de fraudes legales.
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