
Desafíos y expectativas del día después
Tras la visita, comienza un nuevo capítulo para el gobierno castrista
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"En este país todas las revoluciones empiezan contra la caña y terminan sembrando caña", dijo una vez el historiador cubano Manuel Moreno Fraginals. El castrismo ha tratado de luchar una y otra vez contra esa idea de eterno retorno. La visita papal tal vez le hizo recordar al liderazgo aquella admonición a la hora de hacer su balance privado de lo ocurrido.
Juan Pablo II condenó el embargo norteamericano que enfrenta la isla desde 1962, así como las afrentas sociales del neoliberalismo. Hasta ahí, Fidel Castro pudo sentir que estaban hablando por él ante un auditorio mediático que le es generalmente refractario. El escándalo de alcobas en Washington eclipsó el alcance de la prédica.
Pero además, el Papa ocupó espacios de los tradicionales ritos estatales cubanos -la Plaza de la Revolución, la monotemática TV- para pedir libertad, tolerancia, la "reconciliación" de la familia cubana y un mayor protagonismo de la Iglesia Católica.
"El Estado, lejos de todo fanatismo o secularismo extremo, debe promover un sereno clima social y una legislación adecuada que permita a cada persona y a cada confesión religiosa vivir libremente su fe, expresarla en los ámbitos de la vida pública y contar con los medios y los espacios suficientes para aportar a la vida nacional sus riquezas espirituales, morales y cívicas", dijo el Pontífice durante su misa de ayer en La Habana, mientras Fidel lo escuchaba en silencio, expectante (¿absorto?), sentado en primera fila al lado de Gabriel García Márquez.
La frase no debe haber pasado inadvertida para el elenco oficial, ya que encierra buena parte de los desafíos que se insinúan en el horizonte. El Papa pidió luz verde para que pueda desenvolverse un sector laico católico.
Padres fundadores
Para tal fin, Juan Pablo II invocó en sus discursos a los padres fundadores del pensamiento ético cubano, reverenciados también "críticamente" por los comunistas: José de la Luz y Caballero, el padre Félix Varela y el "apóstol" José Martí. El Papa destacó la raíz cristiana de los tres.
¿Cuál será el alcance de esas palabras? ¿Serán la bendición para una línea "socialcristiana" que surja del mismo Partido Comunista Cubano, cuyos miembros no están inhibidos de profesar alguna fe religiosa para integrarlo? De ser cierta la conjetura, eso presupondría el reinicio de una disputa ideológica que se pensaba superada al calor de la radicalización. El contexto ahora es otro: las jóvenes camadas reciben con pereza los sermones del gobierno y aspiran a tener otro protagonismo. ¿Encontrarán acaso su lugar en los templos? Para una administración que ha reducido la actividad periodística a un puñado de esquelas burocráticas, la posibilidad de que en un futuro se escuchen voces afines a la Iglesia desde los medios de comunicación supone también otro problema de proporciones.
Los analistas estiman que Fidel tratará de sacar rédito del peregrinaje papal. Las referencias bíblicas en su despedida del Pontífice auguran esfuerzos en ese sentido. Pero, ¿qué piensa al respecto la vieja guardia, que no se canso de denunciar la entente Vaticano-CIA para terminar con el comunismo europeo? El PCC ha sido una síntesis coyuntural de tres afluentes: el Movimiento 26 de Julio, liderado por Castro; el Directorio revolucionario (con fuerza en el estudiantado y de prédica martiana); y el Partido Socialista Popular (PSP), de matriz stalinista. Castro arbitró esas corrientes. Las crisis y presiones foráneas postergaron los debates a lo largo de las décadas. Las discusiones hoy pasan por los ritmos de inserción en el mercado mundial y los caminos para salir de una crisis estructural. Las polémicas son sordas, pero intensas. ¿Hasta que punto el paso de Juan Pablo II puede contribuir a blanquear esas diferencias?
El futuro eclesial
Por lo pronto, la Iglesia, con una historia compleja a sus espaldas, buscará también capitalizar el viaje papal. El sacerdote Carlos Manuel de Céspedes, bisnieto del Padre de la Patria, del mismo nombre, suele asegurar que Cuba necesita de un nuevo "mestizaje" que trascienda el mero encuentro racial. Según Céspedes, para quien "no todo fue error y pecado" en estos años, ese mestizaje necesita de nuevas síntesis y aperturas. El tiempo permitirá verificar con qué fuerza contará la Iglesia para lograr sus objetivos.
El "día después" vuelve a instalar en un primer plano los temas acuciantes. La economía tuvo en 1997 un modesto crecimiento y ya se anunció que éste será un año de complicaciones. En sintonía con las previsiones de los tecnócratas, los "babalawos" o sacerdotes de los extendidos cultos afrocubanos anunciaron nuevas dificultades para los menguados bolsillos y recomendaron "no inmiscuirse en situaciones de carácter social con implicaciones legales". Signo, tal vez, de que un nuevo capítulo está por comenzar.
Abel Gilbert es un periodista argentino, autor del libro "Cerca de La Habana", recientemente editado.
Cuba liberará algunos presos políticos por pedido papal
Decisión: en los próximos días, al menos 30 prisioneros regresarían a sus casas; antes de partir, Juan Pablo II condenó el embargo.
LA HABANA.- Al despedirse de Cuba, el papa Juan Pablo II condenó el embargo que sufre la isla y dejó tras de sí la promesa de que el gobierno cubano liberará a presos políticos.
Fuentes vaticanas y cubanas dijeron ayer que "en los próximos días" entre 30 y 40 detenidos cubanos recibirán el beneficio de la gracia pedida por el Vaticano y reconquistarán su libertad.
"Las autoridades cubanas informarán de la decisión al Papa antes de su partida de regreso a Roma", dijo por la tarde Oscar Rodríguez, presidente de la Conferencia Episcopal Latinoamericana.
El tema de la gracia en favor de los presos fue tratado entre las delegaciones encabezadas por el secretario de Estado vaticano, cardenal Angelo Sodano, y el secretario del Consejo de Estado cubano, Carlos Lage, el jueves último, mientras Fidel Castro y Juan Pablo II se reunían en privado.
El pedido fue recogido por el gobierno cubano "por motivos humanitarios", y, por otra parte, aceptó incluir en la lista, según fuentes eclesiásticas, sólo a reclusos en graves condiciones de salud, próximos a descontar toda la pena o que representan un apoyo económico indispensable a sus familias.
Adiós en el aeropuerto
Sin embargo, al despedir al Papa en el aeropuerto José Martí, Castro no mencionó el tema de los presos de conciencia. En cambio, calificó de "un buen ejemplo para el mundo" a la visita papal de cinco días.
Creo que hemos dado un buen ejemplo al mundo, usted visitando lo que algunos dieron en llamar el último bastión del comunismo, nosotros al recibir al jefe religioso a quien quisieron atribuir la responsabilidad de haber destruido el socialismo en Europa", afirmó.
"Por el honor de su visita, por todas sus expresiones de afecto a los cubanos, por todas sus palabras, aun aquellas con las cuales pueda estar en desacuerdo, en nombre de todo el pueblo de Cuba, Santidad, le doy las gracias", agregó Castro durante la ceremonia de despedida.
Minutos antes de emprender su viaje de regreso a Roma, el Papa respondió al presidente cubano con palabras que no pudieron hacer más feliz a Castro.
El Pontífice dijo que las "medidas económicas restrictivas impuestas desde el exterior son injustas y éticamente inaceptables", en referencia al embargo impuesto por los Estados Unidos.
El Santo Padre auspició que "el pueblo cubano, protagonista de su propia historia, mantenga relaciones internacionales que favorezcan siempre el bien común".
"De esta manera, se podrá contribuir a superar la angustia causada por la pobreza, material y moral, cuyas causas entre otras pueden ser las injustas desigualdades, los límites impuestos a las libertades fundamentales, la despersonalización y el desaliento de los individuos", agregó.
- Juan Pablo II reafirmó que "al día de hoy, ninguna nación puede vivir sola. Por ello el pueblo cubano no puede verse privado de sus vínculos con otros pueblos, que son necesarios para el desarrollo económico, social y cultural, sobre todo cuando el aislamiento forzado se repercute de manera indiscriminada en la población. Todos pueden y deben llevar a cabo pasos concretos para un cambio en este sentido", subrayó el Pontífice.
Dichos y hechos
- Gabriel García Márquez confesó ayer en La Habana que cedió "al viejo polaco", el papa Juan Pablo II, e hizo algo que nunca antes había hecho en su vida: participar en una misa.
Así lo comentó el premio Nobel de Literatura a los periodistas que le interrogaron tras la misa en la Plaza de la Revolución, a la que asistió junto a su viejo amigo, el presidente cubano Fidel Castro. El novelista colombiano, invitado por Fidel a la misa, admitió que "es una cosa del todo extraordinaria, que nunca hubiera imaginado poder hacer, esto de participar en una misa". García Márquez quedó muy impresionado por el modo en que Castro trató al Papa. "Me pareció muy atento y cauteloso respecto a él, casi como si quisiera protegerlo", dijo.
- Dos de los principales exponentes de la Nueva Trova cubana, Silvio Rodríguez y Amaury Pérez, recibieron ayer en la Plaza de la Revolución al papa Juan Pablo II.
Los trovadores interpretaron "La plegaria a la Virgen", acompañados por la Orquesta Sinfónica Nacional de Cuba, bajo la dirección de José María Vitier, compositor del tema, a la llegada del papamóvil a la Plaza de la Revolución.
Durante la misa, en una muestra de "catolicismo caribeño", los momentos más especiales tomaron ritmo de danzón, habanera, guajira, cha-cha-cha, son, un canto afro-cubano y hasta del romántico bolero. "Esto provoca bailarlo", comentó divertido Pedro Morales, un deportista de 22 años, al escuchar uno de los boleros interpretados para el momento de la comunión.
- El ex presidente de español, Felipe González, y el presidente de la anticastrista Fundación Cubano-Americana, Jorge Mas Canosa, negociaron en 1992 un plan para democratizar Cuba que fue rechazado por el líder cubano, Fidel Castro, según afirma el periodista peruano Alvaro Vargas Llosa en un libro que presentará en Madrid mañana.
La obra, "El exilio indomable", relata una entrevista mantenida por González y Mas Canosa en el Palacio de la Moncloa, en Madrid, en la que ambos pactaron un plan que suponía el exilio en España tanto de Fidel Castro como de su hermano Raúl.
- Contar chistes es uno de los pasatiempos favoritos de los cubanos y la visita del Papa fue también el tema preferido del humor insular.
"¿Sabe usted las tres razones verdaderas de la visita del Papa a La Habana?", se pregunta un chistoso. Y tras mirar alrededor suyo para cerciorarse de que sólo lo escucha gente amiga, responde: "El Papa viene aquí para darse la mano con el diablo, para presenciar el milagro de cómo Cuba sobrevive sin nada y para experimentar qué es el infierno".
Otro chiste alude al enorme retrato de Jesús que fue colocado en la plaza de la Revolución, donde se celebró ayer la misa papal. "El comandante no objetó a ese retrato", dijo un cantinero del bar de uno de los hoteles del Malecón. "El se cree que es un retrato suyo".
- Un grupo de cuatro exiliados cubanos que se hicieron a la mar desde aquí para llegar a Cuba con motivo de la visita del papa Juan Pablo II, aun cuando no contaban con la autorización requerida, interrumpieron ayer la travesía debido a las malas condiciones del tiempo y a una falla mecánica de su embarcación.
El líder del grupo, Ramón Saúl Sánchez, dijo que volverá a tratar de ingresar en Cuba en el futuro, considerando que tiene el derecho a visitar su país natal a pesar de ser opositor al gobierno de Fidel Castro.
Censura
La Nación recuerda a sus lectores que el gobierno cubano, molesto por diversos artículos publicados en este diario, se negó a otorgar la visa para que un periodista de La Nación cubriese desde Cuba las alternativas del viaje del Papa.
Esta decisión, flagrante ataque a la libertad de prensa, fue severamente condenada por diversas organizaciones del país y del mundo.
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