Día histórico: vuelve Hong Kong a China
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HONG KONG. Finalmente llegó el día de la cita histórica: hoy, a la medianoche local (a las 13 en Buenos Aires), Hong Kong, la joya de la corona británica, regresará a la soberanía de la República Popular China, después de 156 años de colonialismo.
Para uno de los acontecimientos más importantes de este fin de siglo, testigos de excepción serán 4000 dignatarios nacionales y extranjeros, invitados a una gran cena de gala, además de los 8000 periodistas acreditados venidos de todo el mundo, 600 de la propia China continental, turistas y habitantes de esta metrópoli de más de 6 millones de habitantes.
El último reducto occidental en Asia, a excepción de Macao -que Portugal entregará a fines del 99-, pasará a manos de la China roja, poniendo punto final, como destacan las autoridades de Pekín, a un siglo y medio de "humillación", después de la derrota del Imperio del Centro en las Guerras del Opio.
"Entregamos una verdadera joya", declaró recientemente la ex primera ministra y dama de hierro, Margaret Thatcher -que no podía faltar para la ocasión-, artífice en 1984 con el recientemente desaparecido líder chino Deng Xiao-ping del acuerdo para la devolución de una superficie de apenas 1100 kilómetros cuadrados, donde funciona la séptima economía del mundo.
La colonia se integra a la República Popular de China a través de una fórmula hasta ahora inédita en los manuales de los politólogos, ideada por Deng de forma pragmática durante sus negociaciones con Thatcher: un país, dos sistemas.
El capitalismo continuará durante al menos otros 50 años en Hong Kong, y la nueva Región Administrativa Especial (SAR) tendrá un alto grado de autonomía si se excluyen Defensa y Relaciones Exteriores, conservando su propia moneda, su presupuesto fiscal y sus reservas. En vez de un gobernador, tendrá un jefe ejecutivo, el multimillonario naviero Tung Chee-hwa, una controvertida Legislatura Provisional y una magistratura asimismo autónoma.
Plan de festejos
A pocas horas de dejar de ser colonia británica, la gente de Hong Kong no parece demasiado preocupada por lo que vendrá y por el significado intrínseco de este traspaso de soberanía a China, un país de 1200 millones de habitantes y comunista.
Más bien vive la euforia de los grandes festejos que se han organizado aquí, celebraciones que por supuestos dejan miles de billetes en las arcas de hoteles, restaurantes y bares que tengan buena vista al puerto de Victoria, que esta noche se iluminará como nunca antes con fuegos artificiales que prometen ser espectaculares.
Los habitantes de menos presupuesto en cambio, mareas humanas equivalentes a unas 800.000 personas, se concentrarán a ambos lados del puerto, en los lugares al aire libre más privilegiados.
Los festejos oficiales comenzarán a media tarde de hoy con el Farewell Ceremony (ceremonia de despedida), que, como el resto, podrá verse en vivo y en directo por las pantallas de TV de las cadenas internacionales. Esta tendrá lugar en un sitio denominado East Tamar entre las 18.15 y las 19.30 locales (en Buenos Aires 7.15 y 8.30 de la mañana), donde La Nación estará presente.
Lágrimas de despedida
Allí el príncipe Carlos y el gobernador Chris Patten leerán un discurso de adiós que promete ser lacrimógeno, y al atardecer se arriarán las banderas del Reino Unido y de la colonia.
Pero no es todo: dragones, bailarines y tamborileros estarán entre las más de 2000 personas que actuarán en la ceremonia, que incluirá, entre otras cosas "very british", guardias de honor y bandas militares de las fuerzas británicas y un coro de 650 adultos y niños. Para dar una idea del tamaño de la ceremonia, trascendió que para su iluminación fueron necesarios 15 kilómetros de cables.
Más tarde, los invitados ilustres, entre los que estarán los máximos líderes chinos, el presidente Jiang Zemin y el primer ministro Li Peng, Tony Blair, Madeleine Albright, Kofi Annan y Margaret Thatcher, participarán de un banquete de gala en el flamante Centro de Convenciones y Exhibiciones de Wan Chai.
Ahí mismo, en el Grand Hall, a las 23.30 (12.30 del mediodía en Buenos Aires) comenzará la ceremonia más importante de todas: la Handover Ceremony, es decir la ceremonia oficial de traspaso de soberanía, donde La Nación será el único medio argentino presente. (Como no había lugar para los 8000 periodistas acreditados, hace una semana los organizadores establecieron un impecable y democrático mecanismo para que por lo menos cada país tuviera un testigo, lugar que en el caso argentino obtuvo este diario).
En la solemne ceremonia del "handover" el príncipe Carlos dará otro discurso de despedida, pero el clímax será cuando el reloj esté por marcar la medianoche (en Buenos Aires las 13): en ese instante, mientras por última vez una banda tocará el himno nacional británico, se arriará la Union Jack. Poco después, mientras por primera vez sea izada la bandera de la República Popular de China, se entonará su música patria. Lo mismo sucederá con la bandera de la colonia de Hong Kong y la de la nueva Región Administrativa Especial (SAR).
Pasados cinco minutos de la medianoche, Jiang Zemin, presidente de la República Popular de China, hablará a la audiencia, y pasados diez, la ceremonia llegará a su fin con la partida del príncipe Carlos y del gobernador Patten del lugar. Estos, una hora después, abandonarán "la joya de la Corona" a bordo del yate real Britannia.
Al margen del protocolo, el conjunto de actos simbólicos promete ser muy emocionante. Y es justo que así sea. Significa el fin de una vieja era y el comienzo de una nueva, el retorno de Hong Kong a la soberanía china y el gran experimento de "un país, dos sistemas".
Hong Kong entra en el mundo comunista
El gobierno de Pekín retocará la historia de la isla, modificará sus símbolos y ejercerá un mayor control político
HONG KONG, 30 (De una enviada especial).- Hay varias cosas que van a cambiar en Hong Kong, aunque -de acuerdo con la Declaración Conjunta de 1984- con el traspaso de soberanía a la República Popular de China la isla tendrá un alto grado de autonomía y mantendrá su sistema capitalista y estilo de vida a lo largo de los próximos cincuenta años.
- SIMBOLOS. Todo lo que tenga que ver con la Corona británica y aun el rostro de la reina desaparecerá. Por ejemplo, de los distintivos de la policía de Hong Kong, que no se va a llamara más Royal Hong Kong Police, sino Policía de la Región Administrativa Especial de Hong Kong (SAR). Aparte del cambio de nombre e insignias, los elementos esenciales de esa fuerza de seguridad seguirán siendo los mismos. Lo mismo ocurrirá con buzones, estampillas y monedas. Otras organizaciones que se quedarán sin el "Royal" son el Hong Kong Jockey Club, el Hong Kong Golf Club, etcétera.
El nuevo símbolo es la flor oficial de Hong Kong, la bahuinia blakeana, que está en su nueva bandera. Los jueces seguirán luciendo sus tradicionales pelucas y togas. El himno God Save the Queen será reemplazado por el chino, Yiyongjun Jinxingqu.
- LENGUAJE. Seguirá hablándose mayoritariamente el chino cantonés, pero el mandarín (el idioma de Pekín) se convertirá en la lengua oficial. El inglés también seguirá siendo oficial.
- HISTORIA. La versión de que la guerra chino-británica de 1839-42 (o Guerra del Opio) fue el resultado de una disputa comercial no va más.
La versión oficial pasa a ser que fue un conflicto que resultó "del inmoral objetivo imperialista de obligar a los chinos a comprar opio". Pekín piensa cambiar los textos en ese sentido.
- POBLACION. Se calcula que aumentará. Actualmente se le permite a 55.000 chinos continentales por año establecerse en el territorio, número que seguramente se ampliará.
Si se suman las personas que entran ilegalmente tanto desde China como de otros países, más la tasa de nacimiento anual del 1% de Hong Kong, en una década la población de más de 6 millones de habitantes podrá incorporar a 2 millones más. Esto acarreará graves problemas de vivienda.
- INMIGRACION. No habrá más libre entrada de ciudadanos británicos. En los últimos años Hong Kong ha tenido un gran influjo de los denominados Filth (Failed in London, Try Hong Kong, que significa, Fracasados en Londres intentan Hong Kong), que aprovecharon su pasaporte británico para conseguir trabajo en bares, "pubs", o como maestros de inglés. Ahora los Filth deberán pedir un permiso de trabajo.
Por otro lado, los chinos continentales seguirán necesitando una visa para entrar y las fronteras seguirán teniendo estrictos controles para evitar su ingreso. Se estima que de todos modos unos 300 chinos por día seguirán entrando ilegalmente.
- CRIMINALIDAD. Hasta ahora Hong Kong se caracterizó por ser uno de los lugares más seguros del mundo. Con un aumento de población ilegal se espera que la criminalidad aumente, aunque no en forma preocupante.
- LIBERTADES. Este es el punto más conflictivo. Hay temor de que haya restricciones, y de hecho por ejemplo, la Legislatura Provisional designada por Pekín, que reemplazará a la elegida democráticamente en 1995, ya ha votado leyes por las que será necesario pedir permiso antes de llevar a cabo una manifestación.
Sin embargo, el presidente chino Jiang Zemin volvió a asegurar que Pekín respetará los derechos y libertades de los residentes de Hong Kong cuando el territorio quede nuevamente bajo control de China.
"Defenderemos firmemente los principios de "un país, dos sistemas" y de "un gobierno de Hong Kong por las personas de Hong Kong", así como un alto nivel de autonomía", dijo Jiang recientemente.
- PRENSA. Muchos temen que la libertad de prensa sea restringida. Es más, para algunos ya lo está y, aunque lo nieguen, algunos editores evitan publicar artículos en contra de la República Popular de China.
Muchos diarios y revistas de Hong Kong están en manos de empresarios pro chinos que están gradualmente reemplazando a sus plumas más controvertidas por otras menos críticas.
- PENA DE MUERTE. En la República Popular de China existe y es muy común escuchar noticias de que allí hubo ejecuciones, por lo general relacionadas con traficantes de droga. En Hong Kong la pena capital fue abolida en 1993, aunque la última ejecución fue en 1966.
Por lo tanto, existe la posibilidad de que vuelva a instalarse. Según las encuestas, la mayoría de la gente de Hong Kong está de acuerdo con la pena de muerte y los jueces locales son más severos con respecto a los criminales, que los ingleses. Si la tasa de criminalidad aumenta, quizá rueden cabezas.
- FUERZAS ARMADAS. Se van las tropas británicas y las reemplazará un contingente de 10.000 miembros del Ejército Popular de Liberavión (EPL) de China, que, como lo estipula la Declaración Conjunta, se ocupará de la defensa y relaciones exteriores de la SAR. Los soldados del EPL, que hablan mandarín, deberán saber hablar también cantonés.
Tung Chee-hwa, un hombre a la medida de la difícil transición
Dotes: educación cosmopolita, personalidad persuasiva y contactos personales con líderes mundiales respaldan su posibilidad de éxito.
HONG KONG, 30 (De una enviada especial).- "Cuando estoy en Pekín hablo de dos sistemas. Cuando estoy en Hong Kong hablo de un país". Es una de las frases más célebres de Tung Chee-hwa, el magnate naviero que se convertirá en el primer jefe ejecutivo de la Hong Kong poscolonial, el 1º de julio.
Con 60 años, Tung, de ahora en más, se enfrenta a una disyuntiva bastante compleja: por un lado tiene que proteger los intereses de Hong Kong, una de las sociedades más dinámicas y libres del mundo. Por otro, tiene que contemporizar con los mandatos del último gran bastión comunista de la Tierra.
La pregunta del millón es por cuál de los dos lados tirará más el gobierno de Tung Chee-hwa.Para sus seguidores, tendrá el equilibrio justo. Para sus detractores, que critican su apoyo a la idea de poner un freno a las libertades cívicas, será un "títere" de China.
Hay un consenso generalizado de que ningún perfil se adapta mejor que el suyo a un desafío de esta naturaleza. Primero, porque cuenta en su haber con una necesaria experiencia bicultural; segundo, porque tiene una personalidad especial, que hace pensar que podrá manejar hábilmente dos sistemas opuestos.
"Cuando uno discute con él, por lo general te da la razón", describe uno de sus mejores amigos, Frank Chao, un businessman (hombre de negocios) como él. "Pero después, con mucho tacto, lentamente te convence de su punto de vista. Es muy cordial y confiable."
Hijo de un empresario naviero multimillonario, Tung nació en Shanghai, fue criado en Hong Kong, se educó en Gran Bretaña y cosechó mucha experiencia trabajando en los Estados Unidos. Tiene contactos personales con gente de la talla de George Bush o Paul Volcker, ex presidente de la Reserva Federal norteamericana, y por supuesto con los más importantes líderes empresariales y políticos de Asia y Occidente.
Goza, por otra parte, de la confianza de las autoridades chinas, que lo ayudaron a salvar a su empresa naviera de la bancarrota en los años 80.
Después de la vergüenza de Tiananmen, Pekín recurrió a él para recomponer las quebradas relaciones con Hong Kong, nombrándolo, primero, en cuerpos que debían discutir la transición de soberanía, después, promoviendo su candidatura para convertirse en jefe del Poder Ejecutivo.
Fuente de inspiración
Para inspirarse, Tung lee revistas especializadas en negocios, pero también a Confucio y a Sun Tzu ("El arte de la guerra"), una de cuyas máximas es: "Dominar al enemigo sin luchar es la excelencia suprema".
El "tycoon" (millonario) vive con su esposa en un departamento del no tan exclusivo barrio Mid-Levels, y no lo hará en la Residencia de Gobierno: al parecer, cuando fue a visitarla por primera vez comprobó que la ubicación generaba ondas negativas. Y, como todo chino, es buen supersticioso. Entonces Tung decidió quedarse en su departamento.
Prefiere la Coca-Cola dietética al champagne, los sándwiches a los banquetes y un viejo Rolex de acero a los fastuosos relojes de oro. Tiene tres hijos, todos casados, y dos nietas.
Desde que fue elegido para manejar los hilos de Hong Kong bajo la sombra de Pekín, Tung ha demostrado tanto un estilo típicamente empresarial, como un gran entusiasmo por todo lo que tenga que ver con los viejos y tradicionales valores chinos.
Tung dice estar convencido de que la prosperidad de Hong Kong no puede asegurarse manteniendo el statu quo, sino que deben enfrentarse cuestiones como el acceso a la propiedad y una mejor educación, entre otras.
Patten, el político que hacía falta
HONG KONG, 30 (De una enviada especial) .- En 1992, Chris Patten, un influyente político británico que había perdido su escaño en las elecciones generales, fue designado como el último gobernador de la colonia más querida por la Corona, Hong Kong.
La elección no fue casual. Sus 27 antecesores habían sido todos diplomáticos, pero para esta vez, la última, la de la transición a la República Popular de China, se necesitaba a un político.
Su gestión se caracterizó por la polémica, dado que, como es sabido, los gobiernos chino y británico han tenido un desacuerdo fundamental con respecto a los valores democráticos y los derechos humanos. Dos cuestiones muy sensibles ante los ojos del mundo.
Pero, ¿qué es lo que hizo Patten que tanto enfureció a Pekín? Una jugada muy astuta. Antes de devolver la colonia, que nunca se había caracterizado por respetar los derechos cívicos de sus habitantes, sino que sólo se había preocupado por brindar un perfecto engranaje legal y judicial para hacer negocios sin problemas, en 1995 hizo realidad la primera Legislatura elegida democráticamente en Hong Kong.
Reformas igualitarias
Pero primero, en 1994, Patten redujo la edad para votar de 21 años a 18, y amplió la base electoral de 180.000 a 2 millones y medio de personas. (Antes había un sistema bastante feudal, por el cual sólo votaban ciertas profesiones).
China denunció entonces una violación de la Ley Básica (la miniconstitución que Pekín redactó para la Región Administrativa Especial), que traza los pasos de una evolución, en diez años, hacia el sufragio universal. Y anunció que el 1º de julio de 1997 reemplazaría ese cuerpo elegido en 1995, por otro, llamado Legislatura Provisional, que dictará leyes hasta que haya elecciones el año próximo.
Si bien la comunidad internacional ha denunciado hasta más no poder este hecho, hay quien dice que la tan criticada Legislatura Provisional -electa por 400 delegados seleccionados por Pekín- "es algo mucho más democrático que todos los gobernadores designados directamente por Gran Bretaña durante más de un siglo y medio".
Lo cierto es que con esta disputa, Patten ha cosechado una gran popularidad entre los hongkongueses, que en los últimos meses han visto en él al paladín de la libertad y la democracia, contra el totalitarismo de la madre patria.
Aunque hay quienes sostienen que con su jugada Patten ha cometido un gran error: subestimar a los líderes chinos. Estos jamás iban a dejar, por más que la Declaración Conjunta de 1984 dispusiera la continuidad de las leyes, que una Legislatura pusiera palos en las ruedas una vez en el poder.
En las últimas semanas de dominación británica, Patten, que tiene 53 años, ha demostrado reiteradamente su preocupación por el futuro del territorio, con declaraciones fuertes y molestas para Pekín. "Una razón por la que nos retiramos con cierta nostalgia y ansiedad es la preocupación de saber si los valores y las instituciones de la sociedad civil van a perdurar", dijo, por ejemplo. Como también ha dejado en claro que abandona Hong Kong, "una ciudad china, con características británicas", satisfecho por su gobierno de cinco años. "Creo que hicimos un buen trabajo, y espero que los líderes chinos lo reconozcan", sostuvo.
Patten está casado, tiene tres hijas, y vivió aquí con una pareja de perros Norfolk Terriers, Whisky y Soda, más populares que él. A partir de hoy comenzará un período de descanso y reflexión, durante el cual escribirá un libro en una mansión que posee en Francia.
Es probable que entre los más de seis millones de habitantes de Hong Kong, habrá alguien que llorará su ausencia.

