Dispuestos a pagar un alto costo, los israelíes se resignan al dolor

Desde que empezó la ofensiva, 53 soldados murieron; la mayoría se opone a un alto el fuego
Beatriz Lecumberri
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30 de julio de 2014  

JERUSALÉN.- Un apesadumbrado cántico de despedida acompaña el féretro del sargento Dor Dery hasta la tumba cavada urgentemente ayer en el cementerio militar de Monte Herzl de Jerusalén.

Cubierto con una bandera israelí, el ataúd se abre paso entre los sollozos de los centenares de personas que han venido a despedir a este joven de 18 años, muerto a tiros en el kibbutz de Nahal Oz, en la frontera con la Franja de Gaza, cuando un grupo de por lo menos cuatro milicianos palestinos intentó infiltrarse por un túnel en territorio israelí.

En el enfrentamiento, murieron cinco soldados de entre 18 y 21 años y uno de los milicianos palestinos.

Decenas de militares han acudido a despedir al sargento Dery. La mayoría de ellos no llega a los 20 años. Armados con sus fusiles, apenas pueden contener las lágrimas al rendir los últimos honores a su compañero de armas. Lágrimas de dolor y también de miedo, porque todos imaginan que dentro de ese ataúd podrían perfectamente estar ellos.

"Dor, Dor, amigo? ¿por qué? ¿por qué?", exclama impotente Avi, de 18 años, amigo de infancia de la víctima que también realiza el servicio militar obligatorio en estos momentos.

Desde el 8 de julio, 53 soldados israelíes han muerto en la operación Barrera Protectora, un balance pequeño comparado con los más de 1100 fallecidos palestinos, pero duro de encajar para la sociedad israelí, que apoya mayoritariamente la ofensiva militar en Gaza y se opone a un alto el fuego inmediato. En estos momentos de conflicto se siente que el país quiere mostrar su unidad por encima todo: en las calles se exalta el nacionalismo, en el gobierno se acallan las críticas internas y en las redes sociales las iniciativas de apoyo al ejército se multiplican y los soldados son considerados héroes.

En el entierro de Dor Dery la tristeza se mezcla con la rabia y el odio en los rostros de familia y amigos, pero el discurso es firme, sin fisuras y unánime: el precio es alto, pero necesario.

"Es muy triste ver la muerte de cada soldado israelí y también de cada inocente del otro lado, pero esta operación está totalmente justificada. El mundo tiene que saber lo que sufrimos aquí con los cohetes y con los túneles de Hamas como el que mató a Dor", afirma Hervé Attali, compañero de entrenamiento deportivo del sargento fallecido.

Ishai fue profesor de Dor Dery hasta hace algunos meses, cuando el joven inició sus tres años de servicio militar. A media voz, admite que tal vez la solución a este enfrentamiento sea más bien de índole política y diplomática.

"Ninguna muerte, ni palestina ni israelí, se justifica. Nunca valen la pena. Creo que en las guerras las dos partes son normalmente perdedoras. Es verdad que en esta ocasión Israel ha perdido muchos soldados, pero los civiles en el sur del país están sufriendo desde hace años y esto tiene que parar de alguna forma. No sé si la opción militar es la mejor, realmente tal vez no lo sea", afirma, desconsolado.

Saldo

En ofensivas precedentes en Gaza, como Plomo Fundido, lanzada por tierra y aire durante tres semanas entre 2008 y 2009, fallecieron 10 soldados israelíes. El saldo de muertos palestinos superó los 1300, una cifra récord que está muy cerca de superarse si la operación Barrera Protectora se prolonga.

"Lo que ha cambiado desde 2008 es la naturaleza de la operación militar, que ahora tiene un objetivo muy preciso, que es destruir los túneles usados por Hamas, que están en áreas pobladas. Esto supone más lucha y más muertes de ambos lados", explica a la nacion Shlomo Brom, general de brigada y miembro del Instituto para Estudios de Seguridad Nacional (INSS, por sus siglas en inglés) de Tel Aviv.

"Quienes toman las decisiones en Israel nunca imaginaron un balance semejante (?) Y [el primer ministro Benjamin] Netanyahu piensa en su imagen futura: si sigue adelante tendrá que asumir un elevado balance de víctimas y si se detiene deberá lidiar con la desilusión y las críticas internas", resume Nahum Barnea, columnista del diario Yediot Aharonot.

Hasta ahora, según los últimos sondeos, más del 80% de la población israelí apoya a Netanyahu, pero la opinión pública es caprichosa y volátil, admite Brom. "Los ciudadanos israelíes podrán soportar estas bajas mientras el objetivo de la ofensiva esté justificado, y creo que lo está. Los israelíes hacen el servicio militar, saben que una guerra nunca es fácil y que las muertes de soldados son parte de las reglas", concluye el experto.

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