
Drama por la crisis de Parmalat: se suicidó uno de sus contadores
Era asesor del ex director financiero; había sido interrogado
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ROMA.- En un giro dramático del escándalo Parmalat, se suicidó ayer un colaborador del ex director financiero del gigante agroalimentario, cuyo colapso es blanco de una investigación que puso tras las rejas a varios ejecutivos y que todos los días deja boquiabiertos a los italianos a medida que descubren los detalles de un fraude colosal.
Si bien no había sido indagado, sino que sólo fue interrogado como testigo, ya que trabajaba en la contabilidad del grupo lácteo, Alessandro Bassi, de 42 años, decidió quitarse la vida en una localidad cercana a Parma, sede de la empresa, donde vivía con su esposa y dos hijos.
Según pudo reconstruirse, el contador fue en su automóvil hasta un puente de Rubiano, el lugar del suicidio, y se arrojó al vacío unos veinte metros, cerca de las 14.
La noticia del suicidio de Bassi, que era un estrecho colaborador del número dos de Parmalat, Fausto Tonna, cayó como una bomba en Italia. Trajo a la memoria, en efecto, el dramático comienzo de la operación anticorrupción Manos Limpias, en 1992. En ese entonces, cuando comenzó a descubrirse la trama de las "tangenti" (coimas) que decenas de políticos cobraban a cambio de favores, se fueron sucediendo once suicidios. Entre ellos, dos de figuras de renombre: Raul Gardini, presidente de la empresa Ferruzzi-Montedison, y Antonio Cagliari, ex presidente de Eni, un gigante estatal.
Un complejo entramado
Aunque los investigadores, desconcertados por el inesperado giro de ayer, definieron el suicidio de Bassi como "un gesto inexplicable", ya que no estaba siendo indagado, amigos de esta primera víctima del "caso Enron de Europa" dijeron que últimamente se lo veía "muy golpeado y preocupado" por la situación de la empresa.
Después de que sus ex directivos admitieron a mediados de diciembre un agujero de 4000 millones de euros, algo que provocó su derrumbe, Parmalat quedó en manos de Enrico Bondi, un "comisario extraordinario" nombrado por el gobierno para salvar el octavo grupo más importante de Italia. Al mismo tiempo, fiscales de Milán y de Parma comenzaron a indagar un complejo entramado de operaciones ilegales, cuentas fantasma y tesoros ocultos, que hasta ahora dejaron detrás de las rejas a once ejecutivos.
Entre ellos Calisto Tanzi, ex presidente y fundador de Parmalat -que ayer debió ser internado debido a un malestar, pero igual fue interrogado durante seis horas-, y Fausto Tonna, ex director financiero del grupo. Tonna, que se declaró inocente desde el principio, colabora con los peritos revisando papeles y documentos en sus ex oficinas. Y en lo que cada vez más se parece a una novela de suspenso, anteayer indicó los códigos secretos de su computadora para que se puedan rastrear los fondos desviados.
Según trascendió, Bassi, que trabajaba en Parmalat desde hacía diez años, iba a ser interrogado otra vez por los fiscales. Aunque no dejó ninguna carta que explicara su gesto extremo, se cree que no aguantó la tensión
La investigación de lo que para los italianos se ha convertido en una verdadera vergüenza incluye allanamientos por parte de la policía financiera de instituciones consideradas hasta hace poco casi sagradas. Si ayer le tocó a la sede de Milán del Deutsche Bank, anteayer fue el turno de Standard & Poors -que entre el 9 y el 19 de diciembre repentinamente bajó 13 niveles su juicio sobre el grupo lácteo- y anteriormente a Morgan Stanley y otras firmas importantes del mundo de las finanzas.
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