Duro golpe a la camorra: atraparon a su nuevo jefe
Edoardo Contini era uno de los 30 prófugos más buscados
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ROMA.- Edoardo Contini, uno de los hombres más buscados de Italia y jefe absoluto de la camorra, la mafia napolitana, fue atrapado ayer por la policía en Casavatore, en las afueras de Nápoles, en un nuevo duro golpe al crimen organizado.
Contini, boss de la familia del clan homónimo, estaba comiendo pizza cuando los fuerzas del orden irrumpieron en la casa donde se escondía. Y, como en el guión de una película, felicitó a los agentes que lo atraparon: "Fueron muy valientes", les dijo.
De 52 años y apodado O Romano y Faccia d Angelo ("cara de ángel"), Contini era uno de los 30 prófugos más buscados y peligrosos según el Ministerio del Interior. Apasionado por la buena mesa, como la mayoría de los italianos, Contini cayó por culpa de la gula: la policía logró atraparlo gracias a unas interceptaciones telefónicas en las que se lo escuchó cuando pedía información sobre la comida que le iban a preparar. Contini enumeraba el menú de la semana a la viuda que lo hospedaba y le aconsejaba cómo debía preparar los platos que más le gustaban.
Una verdadera paradoja, ya que, consciente de que era uno de los mafiosos más buscados, el jefe de la camorra se cuidaba muchísimo. Temía las escuchas telefónicas y jamás hablaba por teléfono de trabajo, sino que, tal como hacía el jefe de todos los jefes de la Cosa Nostra (la mafia siciliana), Bernardo Provenzano (arrestado en abril de 2006), comunicaba a través de los pizzini, mensajitos escritos en papel.
Tampoco salía nunca de la vivienda en la que se escondía ni utilizaba Internet. Para no levantar sospechas, además, en vez de mandar a lavar su ropa interior, solía tirarla y comprarse nueva. Con tal de no dejar huellas y despistar a los agentes que lo perseguían, tampoco veía a su familia. La última vez que pudo abrazar a su mujer, María Aita -cuñada de otro boss de la camorra, Francesco Mallardo-, fue en la Navidad del año último.
Un imperio
Condenado a veinte años de prisión, Contini manejaba un verdadero imperio económico basado en el tráfico de estupefacientes, en extorsiones y en apuestas clandestinas.
Más que satisfecho por este nuevo golpe a la mafia -que llegó después de la captura del heredero de Provenzano, Salvatore Lo Piccolo, a principios de noviembre último-, el ministro del Interior, Giuliano Amato, anunció que "muy pronto habrá más arrestos" en Nápoles, Sicilia y Calabria.

