Efecto del boom: Portugal busca a la desesperada migrantes y repatriados

En Lisboa hubo un fuerte crecimiento del turismo en los últimos años
En Lisboa hubo un fuerte crecimiento del turismo en los últimos años Fuente: LA NACION
Por el crecimiento económico, activó planespara atraer a los que se fueron por la crisis y a extranjeros
Silvia Pisani
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11 de agosto de 2019  

MADRID.- Los aplausos por su "exitosa recuperación económica" llegan nítidos a Portugal. Una bonanza que lo vuelve a diferenciar de sus pares europeos con una activa política para atraer inmigración y recuperar al medio millón de ciudadanos que emigraron en lo peor de la crisis.

"Necesitamos inmigración. Necesitamos atraer talento para vivir en Portugal. Si no, dentro de pocos años correremos el riesgo de desaparecer", advirtió el primer ministro Antonio da Costa. Lo hizo al anunciar un plan de ventajas fiscales y financiación más un premio de 6500 euros a cada portugués emigrado antes de 2016 que esté dispuesto "a volver a casa".

Suena llamativo y, sobre todo, diferenciador en una Europa donde el populismo de derecha impone un discurso restrictivo para la inmigración. Portugal impuso como salvedad para el programa de retornos que quienes se acojan lleguen con un contrato de trabajo seguro y en un puesto calificado.

La ventanilla cibernética del plan Regresar acaba de abrirse, de modo que aún es temprano para saber su efecto. "Por ahora se ve una importante demanda de información de potenciales interesados -dijo Patrizia Alburquerque, del Centro de Estudio de Política Social, en Lisboa-. Es algo normal entre personas que dejaron el país hace años y que lograron una posición fuera de él".

Con apenas diez millones de habitantes, se estima que medio millón de personas -el equivalente al 10% de su población activa- fueron empujadas fuera del país en lo peor de la crisis de 2008. La desocupación superó el 16% y solo se hablaba de ajuste.

Junto con Grecia, fue una de las primeras piezas que se cobró la crisis del euro, obligado, al igual que Atenas, a pedir a sus socios europeos un rescate, por 80.000 millones de euros. Solo que a diferencia de lo que pasó bajo las promesas del exministro de Finanzas griego Yanis Varoufakis, lo de Portugal se convirtió en una sólida recuperación que despertó la envidia de Europa.

Consumada, para colmo, por un gobierno de izquierdas en el que conviven fuerzas impensables. Lo bautizaron la " gerigonça" -un término que podría acercarse a la expresión "atado con alambre"- y pocos apostaban por su supervivencia política.

Lo lidera su premier, el socialista Antonio Costa, que traba acuerdos con el presidente, el conservador independiente Marcelo de Sousa. En el Congreso, las políticas tienen el respaldo de la izquierda radical (Bloco de Esquerda, BE), del Partido Comunista de Portugal (PCP) y de dos legisladores de derecha.

El "milagro portugués" -en rigor, pragmatismo y conciliación política- redujo el desempleo en más de diez puntos (ronda 6%) y la economía encadena subas sostenidas desde 2014. La proyección para este año es un crecimiento del 1,7%, y de 1,5% para el próximo.

"Los milagros no solo ocurren en Fátima", dicen quienes constatan el aplauso tanto del Fondo Monetario Internacional como de la izquierda.

La impensada entente mantiene el gasto público estable y domó el déficit hasta niveles ínfimos, por debajo del punto de PBI. Un aspecto que lo volvió confiable para inversores extranjeros. Con la estabilidad macro puesta en caja, se impuso pensar en el futuro, con el riesgo de que, en una o dos décadas, las cuentas de la previsión social se vuelvan imposibles.

"Tienen que volver a casa", es el llamado de las autoridades a quienes huyeron de la pobreza. A quienes lo hagan dentro de los próximos dos años los espera no solo el premio de 6500 euros, sino un recorte del 50% durante cinco años en el impuesto anual de renta y la posibilidad de que se le cubran hasta el 50% de los gastos de retorno. La apuesta es por el regreso de mano calificada. La duda está en el nivel salarial, que es desconcertantemente bajo.

"Los sueldos de nivel medio están prácticamente estancados desde 2013", dijo José Castro Caldas, del Observatorio sobre Crisis y Alternativas, de la Universidad de Coimbra. Se trata de un mal endémico si se lo compara con los precios de las viviendas, que, como contrapartida a la llegada de residentes extranjeros y de las nuevas inversiones, subieron de modo exponencial.

"La impresión es que Portugal está mucho mejor. Pero al final del día la pregunta que se harán muchos es para qué retornar si tarde o temprano tendrás problemas para tener una vivienda y te comerán los impuestos", señalan quienes ponen en duda el atractivo potencial del programa.

Hasta ahora, el gobierno se mostró eficaz para atraer a extranjeros. Algunos de ellos, con expresiones públicas de opción por el país que se ha puesto de moda.

La popular Madonna tiene una residencia en Lisboa; también la actriz Mónica Bellucci. Para potenciar la inversión extranjera se otorgaron visados gold a los extracomunitarios que adquiriesen propiedades por más de medio millón de euros o que abrieran negocios con empleo para más de 10 personas.

La iniciativa atrajo a chinos, turcos y rusos. Eso, junto con las ventajas fiscales para jubilados comunitarios, a los que se exonera de impuestos durante diez años si se retiran en Portugal. Todo tuvo su impacto. En este momento hay 420.000 residentes extranjeros registrados, lo que se acerca al número de nacionales que dejaron el país por la crisis.

Pero de lo que se trata es de que esos retornen y sumen sus aportes al sistema. El éxodo de la crisis fue el más alto en Portugal en las últimas cuatro décadas, según datos oficiales.

A falta de estadísticas confiables sobre el programa Regresar, los primeros sondeos no parecen demostrativos de un gran entusiasmo. "La idea parece buena. Pero me parece que falta visión comparativa. Aun con los descuentos, los impuestos que pagan los ciudadanos comunes en Portugal son mucho más altos que en el resto de Europa, y los sueldos, comparativamente más bajos", sintetizó un lisboeta experto en marketing residente ahora en Londres.

"Los sueldos portugueses no pueden competir con los del resto de Europa. Portugal está de moda y es alabado como destino de turismo por quienes ganan su dinero fuera del país", dijo otro. "No hay tantas posibilidades y su economía es pequeña", acotó otro más.

El programa Regresar

6500 euros

Ofrece el gobierno para la reintegración de portugueses que hayan emigrado por al menos tres años tras la crisis de 2008; tendrán rebajas fiscales de 50% durante cinco años

6% de desempleo

Es el nivel de desocupación de Portugal, 10 puntos menos que en 2008

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