
El brote de ébola en el Congo se cobra más de 4000 vidas en la peor epidemia de la historia del país
La crisis sanitaria congoleña está por superar además a la peor registrada por el ébola en el continente africano, entre 2014 y 2016, que dejó 11.000 muertos
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KINSHASA.– La epidemia de ébola en la República Democrática del Congo (RDC) ya dejó más de 4000 muertos, según un nuevo balance de la nación centroafricana publicado este viernes, mientras la peor epidemia de la historia del país se resiste a los esfuerzos de contención.
El brote, causado por la cepa Bundibugyo del ébola, se ha convertido en el mayor y más mortífero en el Congo, más grave aún que la epidemia de 2018-2020. Solo es superado por el brote de ébola de África Occidental de 2014-2016, que infectó a más de 28.600 personas y causó la muerte de más de 11.000 en Guinea, Liberia y Sierra Leona.
Las cifras del gobierno mostraron que el número de muertos ascendió a 4018 y que los casos confirmados alcanzaron los 8300 en siete provincias. Más de 2000 pacientes se han recuperado de la enfermedad.
El gobierno del Congo y la ONU dijeron el mes pasado que había indicios de que la transmisión se estaba ralentizando en algunas zonas de la provincia de Ituri, donde comenzó el brote. Sin embargo, sigue propagándose rápidamente por el este, incluida la vecina provincia de Kivu del Norte.
La provincia de Ubangi del Sur, situada en el noroeste del país, se convirtió el mes pasado en la séptima en declarar un brote, después de que un hombre que había viajado desde el este del Congo murió a causa del virus.
En su fase inicial, el virus Bundibugyo provoca síntomas leves, lo que puede retrasar su detección, según las autoridades sanitarias. Varios tratamientos y vacunas están en fase de prueba contra esta cepa aún poco conocida. Hasta ahora la cepa Zaire había sido responsable de la mayoría de los brotes en la RDC.
Crisis múltiples
La crisis sanitaria se superpone con otras crisis que afectan al país desde hace décadas, como la seguridad, con zonas disputadas por fuerzas rebeldes, la escasa infraestrura básica y altos niveles de pobreza.
Algunos trabajadores sanitarios se concentraron este viernes en el epicentro en la provincia de Ituri para exigir el pago de salarios demorados. Entre ellos había miembros de equipos de vigilancia, con pancartas que decían “¡Sin dinero, no hay datos!” y “Sin cobrar durante meses”.
Algunos de los trabajadores no han cobrado agosto y septiembre, dijo Biongi Beiza, uno de los manifestantes en Bunia, la capital de Ituri. “No hay explicación por parte de la administración”, afirmó.
Las autoridades congoleñas no han abordado el asunto. Los trabajadores de primera línea se han declarado en huelga varias veces desde el inicio del brote, lo que obstaculiza aún más los esfuerzos para contener la enfermedad.
Soldados del Ejército incendiaron esta semana un campamento de desplazados que albergaba un centro de tránsito para pacientes infectados dentro de un operativo para buscar armas en Kigonze, en las afueras de Bunia, lo que obligó a 19.000 personas a huir del campamento, entre ellos muchos de los enfermos, lo cual encendió las alarmas por los probables contagios que dejarán en su camino.
Crear centros de tránsito y tratamiento de ébola ha sido una ardua tarea que requiere dinero y personal, ambos escasos, dijo Julien Harneis, el principal coordinador de la ONU para el ébola.
“Cuando perdemos un centro, significa que perdemos capacidad, perdemos inversión y tenemos que empezar de nuevo. Y, sobre todo, significa que la gente no tiene acceso a la atención que realmente necesita”, lamentó el funcionario.
“El costo humano de esta crisis no tiene precedentes en la RDC, donde las comunidades enfrentan el mayor brote de ébola jamás registrado en el país”, señaló por su parte la organización Médicos Sin Fronteras (MSF). Además de los residentes de las zonas críticas, al menos 50 trabajadores sanitarios han muerto tras contraer el virus.
Una forma en que las autoridades locales han intentado contener el brote es mediante laboratorios móviles. Los resultados de las pruebas que antes tardaban 72 horas ahora pueden obtenerse en seis horas con los laboratorios móviles, dijo Lota Kalubi, médico de un centro.
Los laboratorios también han facilitado llegar a lugares difíciles de alcanzar, de acuerdo con Michel Ngimba, del Instituto Nacional de Investigación Biomédica en Butembo. “Así que podemos ir, si hoy tenemos una emergencia, por ejemplo, en Katwa, podemos poner en marcha el vehículo y podemos trasladar el laboratorio a Katwa”, explicó.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha dado recientemente la voz de alarma por la rápida expansión geográfica del virus hacia nuevas zonas sanitarias, lo que pone al límite unos recursos ya escasos. La OMS declaró que el brote actual va camino de superar el más mortífero registrado, el brote regional de África Occidental entre 2014 y 2016, que mató a 11.000 personas.
Agencias AP y AFP
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