El caso "Mississippi en llamas" tiene por fin un culpable
Edgar Killen, acusado de tres homicidios
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FILADELFIA (AP).- Un ex miembro de la organización racista Ku Klux Klan fue hallado culpable ayer del homicidio de tres trabajadores de derechos humanos, en un caso notorio que inspiró la película "Mississippi en llamas".
El jurado de nueve hombres blancos y tres negros alcanzó el veredicto en su segundo día de deliberaciones, y rechazó la acusación de asesinato premeditado de parte de los fiscales contra Edgar Ray Killen, pero también hizo a un lado los reclamos de la defensa de que no estuvo implicado en nada. La sentencia se dará a conocer en los próximos días.
Killen, de 80 años, no mostró emociones cuando se leyó el veredicto. Fue reconfortado por su mujer, mientras escuchaba el fallo en su silla de ruedas, con un respirador cubriéndole la cara.
Los trabajadores sociales James Chaney, Andrew Goodman y Michael Schwerner fueron emboscados el 21 de junio de 1964. Sus cuerpos fueron encontrados 44 días más tarde enterrados en un dique de tierra. Habían sido ultimados a balazos y golpeados.
Chaney, un hombre de color de Mississippi, y Goodman y Schwerner, blancos neoyorquinos, investigaban en el condado de Neshoba la quema de una iglesia de la comunidad negra. Los tres fueron detenidos por circular a alta velocidad en la noche del ataque, encarcelados brevemente y soltados, luego de lo cual fueron seguidos fuera de la ciudad por una banda del Ku Klux Klan e interceptados. Los testigos dijeron que ese día Killen había reunido una gran cantidad de miembros de esa organización. De acuerdo con los testimonios, Killen les dijo que trajeran guantes de plástico y ayudó a conseguir una excavadora para enterrar los cuerpos.
Festejos tras el fallo
Fuera del edificio del juzgado se podían escuchar los festejos después de que el veredicto fue anunciado. Transeúntes dieron palmadas en la espalda en señal de apoyo al hermano de Chaney, Ben, y una mujer aminoró la velocidad de su vehículo y gritó: "Señor Chaney, muy bien". Más tarde, Ben Chaney agradeció a los fiscales. Sin embargo, dijo: "Realmente siento que hay más por hacer" por la comunidad negra. Aseguró que aún no hay negocios de negros en el centro de la ciudad.
La viuda de Schwerner, Rita Schwerner Bender, elogió el veredicto y dijo que ayer fue "un día de gran importancia". Agregó que otros deben ser responsabilizados: "Killen no actuó en el vacío".
Los parientes de Killen se retiraron del juzgado sin hablar con el periodismo. Fuera del edificio, su abogado defensor, James McIntyre, dijo que apelará la sentencia. "Por lo menos no fue encontrado culpable de un acto intencional e inmotivado", aseguró el letrado.
Los fiscales habían pedido al jurado enviar un mensaje al resto del mundo respecto de que Mississippi ha cambiado y de que está comprometido con enviar a la Justicia a aquellos que mataron para preservar la segregación en los 60. Enfatizaron que la evidencia era clara respecto de que Killen organizó el ataque a las tres víctimas. Los abogados de Killen admitieron que él estuvo en el Ku Klux Klan, pero que ello no lo convertía en culpable. Killen no declaró en el juicio aunque sostuvo reiteradamente que estaba en un velatorio cuando las víctimas fueron asesinadas.
Aunque Killen fue acusado de los cargos de asesinato, que pueden llevar a una sentencia de cadena perpetua, la fiscalía le pidió al juez que le permita al jurado considerar el cargo inferior de homicidio, que se sanciona con un máximo de 20 años de prisión por cada una de las tres víctimas.
El abogado general de Mississippi, Jim Hood, había explicado más temprano que con el cargo de asesinato los fiscales tenían que probar la intención de matar. Con un cargo de homicidio, dijo, los fiscales tenían que probar sólo que las víctimas murieron mientras era cometido otro crimen.
Killen fue la única persona alguna vez acusada de asesinato en el caso mencionado por el estado de Mississippi. Killen, un predicador de tiempo parcial y operador de un aserradero, fue acusado en 1967 de violar los derechos de las víctimas, pero el jurado, compuesto en su totalidad por blancos, no pudo llegar a un veredicto, por lo que fue liberado.
Otras siete personas fueron condenadas a prisión, aunque a seis años como máximo. En 1998, casi 35 años más tarde, una de ellas puso en evidencia la participación de Killen en el crimen, lo que permitió reabrir el caso.




