El Donbass en mapas: cómo es la zona donde puede empezar la guerra entre Rusia y Ucrania
Los separatistas prorrusos en las repúblicas autoproclamadas en el Donbass ocupan un tercio del territorio y exigen el control total
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Las repúblicas autoproclamadas de Donetsk y Lugansk ocupan hoy el centro de la escalada en la crisis entre Ucrania y Rusia. Lo cierto es que son el escenario de un incesante conflicto que lleva ya ocho años y causó más de 14.000 muertes.
El lunes, el presidente ruso Vladimir Putin llevó la tensión a un punto crítico tras haber reconocido la soberanía de estas dos provincias del este de Ucrania y ordenado el envío de tropas rusas a la zona bajo el pretexto de “mantener la paz”.

En términos de los líderes occidentales, las órdenes de Putin son el comienzo de una “invasión a gran escala de Rusia a Ucrania”, lo que representa una gran amenaza a la estabilidad de la región. Estados Unidos en coordinación con sus aliados europeos ya lanzó una serie de medidas que incluye “severas” sanciones a la economía rusa y al círculo de la élite del país, aunque insistió en que la vía diplomática sigue abierta ante el temor de una guerra mayor.
Guerra del Donbass
Desde 2014, en la región minera del Donbass separatistas prorrusos y fuerzas del gobierno ucraniano se enfrentan en una lucha por el control del territorio. Se trata de un territorio en el que la mayoría de la población es rusoparlante.
Según el censo de 2001, en la provincia de Donetsk el 74,9% de la población aseguró que su lengua materna es el ruso, mientras el 24,1% declaró que es el ucraniano, mientras en Lugansk estos porcentajes corresponden al 68,8% y el 30% respectivamente.
Tras las masivas protestas del Euromaidán - que se desataron en Kiev en 2013 contra el gobierno simpatizante del Kremlin - la caída del presidente ucraniano, Viktor Yanukovych. Esto derivó en la anexión de la península de Crimea a Rusia - considerada por el 54% de los ucranianos como una invasión- y en el caos en estas provincias orientales.
En abril de 2014, grupos separatistas prorrusos en las provincias de Donestk y Lugansk, que no apoyaron a las revueltas prooccidentales, tomaron edificios gubernamentales y proclamaron la creación de las “repúblicas populares”.
Un mes después, ambas regiones celebraron un referéndum con el que se declaró con un amplio triunfo su independencia de Ucrania e intentaron formar parte de Rusia, una moción que no fue aceptada por Moscú. En Lugansk, entre el 94% y el 98% de los votantes eligió separarse de Kiev, mientras en Donetsk se trató del 89,71%.
En consecuencia, se libraron batallas entre los rebeldes prorrusos y el gobierno ucraniano por el control de la zona, que Kiev considera como un “territorio parcialmente ocupado” por autoridades que responden a Rusia y en donde lanzó la Operación Anti-Terrorista.
Desde entonces, tanto Ucrania como Occidente acusan a Moscú de respaldar a los rebeldes con tropas y armas. Rusia lo niega, alegando que los rusos que lucharon allí eran voluntarios.
Intentos de paz
Tras una dura derrota de las tropas ucranianas en agosto de 2014, Ucrania, los separatistas y la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE) firmaron en la capital de Bielorrusia lo que se conoce por el primer Acuerdo de Minsk, un intento fallido de tregua en el conflicto.
Lejos de traer paz, el Acuerdo de Minsk derivó en un segundo intento de paz, Minsk II, mediado por Francia y Alemania, en el que se acordó un alto al fuego, la retirada de armamento pesado y una serie de medidas para alcanzar un acuerdo político.
En efecto, el mapa ucraniano quedó fraccionado como lo vemos hoy. Dividido por una línea de demarcación que establece el cese al fuego, Ucrania perdió el control pleno y efectivo sobre la parte este de Donetsk y Lugansk, controladas por los separatistas prorrusos. Estos grupos reclaman todo el territorio del Donbass, aunque solo controlan unos 10.400 kilómetros cuadrados - un tercio del territorio-.
La semana pasada, se registraron “aumentos dramáticos” de los ataques a lo largo de la línea que divide de ambas fuerzas, con acusaciones mutuas por parte del ejército ucraniano y los grupos que controlan la región de violar el alto al fuego. Un soldado ucraniano murió como consecuencia de los bombardeos, según las autoridades ucranianas.
La República Popular de Donetsk (RPD), de unos dos millones de habitantes, se encuentra actualmente gobernada por Denis Pushilin, quien ayer aseguró que la situación es “crítica” y que está dispuesto a tener un diálogo con Ucrania, pero con el respaldo de la “gran Rusia”.
“Ganaremos. Con gente así, ganaremos. Con un país así, con la gran Rusia, a la que respetamos y valoramos”, dijo a la prensa. “No tenemos derecho a perder, ni siquiera a dudar de nuestra victoria”.
En tanto, el líder de la República Popular de Lugansk (RPL), Leonid Pásechnik, agradeció al mandatario ruso por “escuchar la voz del Donbass”.
“Para el país hermano, no somos simplemente determinadas zonas de las provincias de Donetsk y Lugansk, como para Ucrania, sino la gente, los compatriotas, el pueblo ruso sometido al genocidio”, indicó el presidente de la RPL, que tiene más de 1,5 millones de habitantes.
Con información de AFP
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