
El gobierno italiano le declara la guerra a la mafia napolitana
Definió como "acto de terrorismo" la matanza de seis inmigrantes africanos
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ROMA.- "La camorra le ha declarado una guerra civil al Estado, y el Estado debe responder con firmeza, volviendo a tomar el control del territorio." Así, el ministro del Interior, Roberto Maroni, hombre de la xenófoba Liga Norte, que se ha hecho famoso por su política contra los inmigrantes clandestinos, dejó en claro que ahora quiere pegarle duro a la camorra, la feroz y poderosa mafia napolitana.
Al hablar ante el Senado, no sólo habló de la "guerra civil" que la organización criminal le ha declarado al Estado, sino que definió como "acto de terrorismo" la matanza que perpetró la semana última el clan de los Casalesi en Castelvolturno, al norte de Nápoles. Entonces, en un episodio brutal que empujó al gobierno a intervenir de urgencia, seis inmigrantes africanos fueron acribillados en un operativo comando que la policía definió, en un principio, como un ajuste de cuentas, pero que ahora se perfila como una atroz "caza al negro".
La matanza de africanos, de quienes se dijo que habían cometido el error de vender droga sin pagar la tangente (coima) correspondiente, causó gran alarma. Más allá de otra demostración del poder y la violencia de la camorra, el hecho de que la víctimas eran todas inmigrantes de color provocó al día siguiente una manifestación de protesta que derivó en una verdadera rebelión de extracomunitarios. Al grito de "italianos bastardos y racistas" y clamando la inocencia de las víctimas, los manifestantes quemaron autos, rompieron vidrieras y provocaron desmanes que recordaron las escenas vistas en Francia hace tres años.
Maroni definió la matanza de africanos como un "acto de auténtico terrorismo con el cual la camorra quiso reiterar su control del territorio, lanzando un señal al Estado".
Según testigos, los miembros del clan que perpetró la masacre se disfrazaron de policías y simularon un operativo de control antes de comenzar a disparar con kalashnikovs y pistolas de guerra contra el grupo de africanos.
Al igual que el ministro de Interior, el fiscal que investiga la matanza también trabaja sobre la hipótesis de "una agresión terrorista" o "una suerte de caza al negro", tal como escribió el diario La Repubblica , porque "las víctimas, al parecer, no tenían ninguna propensión criminal, sino que lo único que tenían en común era el color de la piel". El objetivo de la matanza fue "aterrar a la comunidad, especialmente a la colectividad de color, y afirmar con la fuerza el predominio mafioso sobre la zona".
"Sistema"
Fue en este marco que el gobierno de derecha de Silvio Berlusconi decidió hacer frente al "fenómeno de emergencia criminal", enviando casi 1000 hombres a la zona de Caserta, primero 400 policías y después 500 militares. Los uniformados deberán poner a punto check-points para controlar el territorio, pero no tendrán una tarea fácil.
Tal como explicó en su best seller Gomorra el periodista y escritor Roberto Saviano, el "Salman Rushdie italiano", que vive bajo escolta después de haber sido amenazado de muerte por la mafia napolitana, la camorra es "un sistema". Es decir, una organización de negocios totalmente arraigada en las zonas pobres y marginadas de la Campania, con ramificaciones en todo el planeta. La camorra maneja el narcotráfico, el tráfico de seres humanos, el contrabando, las extorsiones y está totalmente infiltrada en el tejido económico y social, señaló ayer el mismo Maroni ante el Senado.
Si no fuera así, no se explicaría el increíble hecho de que Alfonso Cesarano, el único killer arrestado hasta ahora por la matanza de africanos, se encontraba bajo arresto domiciliario. En cuanto a este escándalo, Maroni defendió a las fuerzas del orden, que algunos acusaron de haber faltado a sus deberes, "porque es difícil operar en esta área" y porque "sólo en la comuna de Castelvolturno hay 118 personas bajo arresto domiciliario". "Es evidente que la concesión de beneficios a un número desproporcionado de personas hace más difícil el control", señaló.
Pese a que seguramente se trata de algo urgente, la ofensiva contra la camorra del gobierno de Berlusconi dio lugar a una inédita e insólita pelea entre dos ministros de su gobierno. Ignazio La Russa, ministro de Defensa, corrigió a su colega de Interior al afirmar que le parecía demasiado hablar de "guerra civil" de parte de la camorra -porque "esto le daría una importancia extracriminal"- y que era más apto utilizar el "viejo término de guerra entre bandos".
Al parecer, las palabras de La Russa, de la ex fascista Alianza Nacional, enfurecieron al "liguista" Maroni, que llamó irritadísimo a Berlusconi para quejarse.
Críticas del Vaticano
- ROMA (Reuters).- El jefe del Consejo Pontificio para los Migrantes del Vaticano, Agostino Marchetto, criticó ayer las recientes medidas de Italia para combatir la inmigración ilegal. Marchetto dijo que en Europa existe una tendencia a "debilitar los estándares, en comparación con los compromisos internacionales asumidos hace algún tiempo de proteger a la gente perseguida". "Me parece que la última reunión del gabinete [italiano] va en la misma dirección. [...] Hay un endurecimiento del procedimiento para quienes buscan asilo y la justificación dada para eso no se sostiene", dijo el sacerdote en una entrevista con radio Vaticano.




