
El hermano de Lady Di la acusaba de "manipuladora"
Le dijo que tenía "problemas mentales"
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LONDRES.- Nada es lo que parece, y cualquiera puede ser el próximo damnificado en el enloquecido avispero agitado por las revelaciones del mayordomo Paul Burrell sobre los últimos y dolorosos días de Lady Di.
Esa es la moraleja de una saga que parece no tener fin, en la que el propio hermano de la princesa, el conde Charles Spencer, acaba de caer bajo la mirada acusadora de los británicos por el maltrato verbal al que habría sometido a la princesa Diana.
Anteayer, el turno había sido del príncipe Felipe, duque de Edimburgo y consorte real, luego de que se supo que condenaba las infidelidades matrimoniales de su hijo y de su nuera.
En el nuevo capítulo de ayer, el diario Daily Mirror reveló que lord Spencer, uno de los pocos allegados a Diana que -hasta ahora- era respetado por los admiradores de la princesa, no era tan cariñoso como se suponía. Al contrario, llamaba a su hermana "manipuladora", "falsa" y "mentalmente enferma".
"Sé que la manipulación y el engaño son parte de tu enfermedad. Le ruego a Dios que estés siendo tratada por tus problemas mentales", le escribió a la princesa de Gales el 4 de abril de 1996, un año y unos meses antes de su muerte.
La carta llegó a Diana luego de una dura discusión con su hermano, en el que éste le habría prohibido que buscara refugio en la residencia de los Spencer, en Althorp. Y le pidió que devolviera las joyas de la familia que había usado en su casamiento, en 1981.
En la misiva, Charles también reprocha a la princesa "la consternación y el dolor que tu retorcida amistad ha causado a tantas personas". Y agrega: "La relación que tengo contigo es la más débil entre todas mis [tres] hermanas".
Lo que ha sorprendido aquí es que Spencer, vocero post mórtem de Lady Di e impulsor de homenajes constantes a su hermana, gastó los más elaborados elogios para la princesa durante su sepelio en la Abadía de Westminster.
En declaraciones a la cadena norteamericana NBC, Spencer se quejó ayer de la difusión de su "correspondencia privada", de que sus palabras fueran "sacadas de contexto" y de que no se hubiera hecho referencia a las cartas llenas de afecto que, según él, también envió a su hermana.
"En esa carta estaba tratando de ayudarla; era un intento sincero de ayudarla cuando se encontraba en un momento muy complicado", se defendió.
La teoría conspirativa
El hermano menor de Diana Spencer negó además que la muerte de ésta pudiese haber sido causada por una conspiración, una de las principales teorías del libro del mayordomo Paul Burrell, A Royal Duty , que está siendo anticipado en exclusiva por el Daily Mirror. Burrell incluye en su libro una carta, escrita supuestamente por Lady Di, en la que ésta denuncia su temor de ser asesinada en una conspiración organizada por un agente de seguridad británico.
En tanto, el duque de Edimburgo analiza cómo demandar a Burrell. Es él, como firmante de las cartas, el dueño del copyright de las misivas. Pero parece que tanto el mayordomo como su editorial, Penguin, fueron más astutos: al no publicar los documentos completos, sino sólo uno o dos fragmentos entrecomillados de cada uno, con la debida indicación de su autoría, quedarían exentos de cualquier acción legal. Y Burrell cosecharía una cifra que The Times estimó en 500.000 libras (unos 825.000 dólares).
Lo cierto es que ni la reina ni el estudio de abogados de la casa real, Farrer & Co., pudieron conseguir que Penguin le adelantara el libro entero, que saldrá el lunes próximo a la venta.
"Amigos" del príncipe Carlos, que se encuentra en la residencia de Balmoral con Camilla Parker Bowles, dijeron ayer al Times que éste se sentía "profundamente abatido" por los acontecimientos. En especial, por el impacto que estas revelaciones están teniendo sobre sus padres (Felipe y la reina) y sobre los príncipes William y Harry, fruto de su matrimonio con Lady Di.




