"El impacto de un presidente negro en Estados Unidos será enorme"
Lo dijo a LA NACION el consultor político Dick Morris, que asesoró a Bill Clinton
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A simple vista, puede parecer extraño que el ex "hombre fuerte" de Bill Clinton hoy defienda a Barack Obama como el mejor candidato, un postulante incluso capaz de quitarle protagonismo al venezolano Hugo Chávez en América latina.
Su elección como el primer presidente negro, opina, tendría "un impacto enorme en Estados Unidos".
Así dijo a LA NACION en su paso por Buenos Aires el consultor político neoyorquino Dick Morris, de 59 años, 20 de ellos dedicados a hacer política al lado de Bill Clinton.
Calificado en los 90 como el "ciudadano más influyente" y como "el consultor más despiadado" de Estados Unidos, Morris fue uno de los consejeros más cercanos a Bill Clinton.
Pero renunció en 1996, cuando fue acusado de mantener un affaire con una prostituta, a quien supuestamente reveló informaciones del gobierno. En los años siguientes, se declaró "desilusionado" de los Clinton, de quienes pasó a ser un crítico feroz.
También asesoró en campañas de candidatos republicanos y de políticos latinoamericanos, entre ellos, el ex presidente argentino Fernando de la Rúa. Actualmente escribe en The New York Post y es autor de diversos libros sobre política.
-¿Quién cree usted que vencerá en las primarias demócratas?
-Barack Obama. Hillary cometió un error fundamental al basar su campaña en el hecho de que es experimentada, pero la gente se dio cuenta de que la experiencia de Hillary es, en realidad, la experiencia de Bill Clinton, y nadie sabe bien dónde termina uno y empieza el otro. Eso permitió que Obama se posicionara como el candidato del cambio. Pero, más importante, será enorme el impacto de tener un presidente negro en Estados Unidos, porque eliminará la división racial, nuestro mayor problema, ya que genera criminalidad, pobreza, resentimientos. La gente verá a blancos votando a un negro.
-¿Le parece más importante para EE.UU. un presidente negro que una presidenta mujer?
-Son los negros, y no las mujeres norteamericanas, quienes están proporcionalmente más involucrados en el mundo del crimen; quienes tienen más dificultad en ingresar en el mercado de trabajo o son más pobres. Además, Obama representa la oportunidad para que Estados Unidos otra vez se convierta en un líder moral. En Medio Oriente, será un gran mensaje la elección de un negro cuyo segundo apellido es Hussein y cuyo padre era musulmán. Recordemos la historia: John F. Kennedy fue elegido luego de que Fidel Castro tomó el poder en Cuba, cuando todos sólo hablaban de Castro. Y vino Kennedy y se convirtió en el centro de las atenciones. Hoy, todos hablan de [Hugo] Chávez. Si gana Obama, eso cambiará.
-¿Qué efecto cree que eso tendría en América latina?
-Obama presentaría un modelo distinto. El modelo Chávez, en esencia, dice a América latina: "Juntémonos y regresemos todos a 1890, cuando sobrevivíamos de la venta de commodities , y festejemos con las ganancias". El modelo alternativo sería: tengamos un sistema real de educación, de construcción de infraestructura y de fomento de una sociedad moderna real.
-Muchos dicen que a Obama le falta contenido. ¿El carisma le basta?
-No creo que la campaña de Obama se base en su carisma. Hay cambios importantes frente a la manera como tradicionalmente se hace política, que es con contribuciones de ricos y de grandes corporaciones. Pero en el caso de Obama muchas contribuciones llegaron por Internet, de pequeños donantes individuales. Aparte, creo que Obama quiere reducir la animosidad entre los demócratas y republicanos en Estados Unidos para que haya algún sentido de unidad nacional.
-Esto suena a la estrategia que usted adoptó con Bill Clinton [la "triangulación", o el diálogo tanto con demócratas como con republicanos para garantizar apoyo]. ¿Obama usaría la misma estrategia?
-Pero eso lo hizo Bill después de haber sido elegido, cuando yo fui al Congreso y busqué a los republicanos, porque creo que destruir el otro partido no te garantiza la reelección; los logros reales sí lo hacen. Pero es cierto, creo que Obama tiene este mismo anhelo y personifica un cambio hacia el diálogo, mientras que Hillary personifica el embate partidario.
-¿La intervención de Bill ayudó a Hillary o la perjudicó?
-La perjudicó, porque la hizo parecer débil. Si no puede concurrir a la presidencia con sus propios pies, ¿cómo va a ser presidenta?
-¿Cuál debe ser el rol de los maridos y de las esposas de los políticos en una campaña?
-Callarse. Cuando George W. Bush se postuló, su padre no dio entrevistas y no hizo campaña, para no dar la impresión de que Bush (hijo) necesitaba a su papá al lado.
-Acá, Néstor Kirchner tuvo un rol muy activo en la campaña de Cristina...
-Es muy distinto. Kirchner estaba en el poder cuando su mujer se postuló. Tenía una administración popular y en esencia decía: "Mi mujer dará la continuidad a eso y estaré a su lado". Hillary nunca proyectó concurrir en una presidencia conjunta con su marido. Además, los argentinos querían continuidad. En Estados Unidos, la gente quiere cambios.
- ¿Y en cuanto a Giuliani, que llegó a ser favorito entre los republicanos?
-Si hubiera un Oscar para la peor campaña, él lo ganaría. Giuliani cometió el error básico de no concurrir. No hizo campaña en Iowa, el primer estado [de las primarias], ni en New Hampshire, Michigan, Nevada o Carolina del Sur. Cuando finalmente llegó en Florida, dijo "soy candidato". Pero ahí ya era tarde.

