
El líder del Senado retiene el cargo, pero lo sacan de la línea sucesoria en Brasil
Un tribunal anuló la suspensión de Calheiros, que ganó así una pulseada en la lucha de poderes con la justicia; alivio para Temer
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RÍO DE JANEIRO.- El influyente presidente del Senado brasileño, Renan Calheiros, ganó ayer una pulseada que mantenía con el Poder Judicial y dejó al gobierno de Michel Temer un poco más aliviado en medio de la creciente crisis institucional.
Por seis votos a favor y tres en contra, el Supremo Tribunal Federal (STF) anuló la medida cautelar que había sido dictada el lunes por uno de sus jueces para suspender de su cargo al estratégico senador aliado del jefe del Estado, procesado por malversación de fondos.
Sin embargo, la Corte aclaró que en su calidad de reo de la justicia Calheiros no podría asumir la presidencia en caso de ausencia de Temer.
Ambos son miembros del Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB). Según la Constitución, el titular del Senado es el tercero en la línea de sucesión presidencial, luego del vicepresidente (cargo actualmente vacante, que ocupaba Temer hasta el impeachment a la presidenta Dilma Rousseff, del Partido de los Trabajadores, PT) y del líder de la Cámara de Diputados (hoy en manos de Rodrigo Maia, del partido Demócratas).

"Los agentes públicos que ostentan las titularidades funcionales que los habilitan constitucionalmente para sustituir al jefe del Poder Ejecutivo de la Unión, en carácter eventual, en caso de que se vuelvan reos criminales delante de esta Corte, no quedarán apartados de los cargos de dirección que ejerzan en la Cámara, en el Senado o en el Supremo Tribunal Federal. En realidad, apenas sufrirán el impedimento para el ejercicio del oficio eventual y temporario de presidente de la república", resaltó el juez Celso de Mello, acompañado en su opinión por otros cinco magistrados presentes, entre ellos la presidenta del STF, Carmen Lucía Antunes Rocha.
La decisión fue una victoria personal para Calheiros, quien, pese al riesgo de sumir al país en un profundo conflicto institucional, ejerció todo su poder para contrarrestar la medida cautelar emitida a principios de la semana por el juez Marco Aurelio Mello para retirarlo de su puesto.
Mello señaló entonces que Calheiros, procesado recientemente por el desvío de fondos públicos para pagar la cuota alimentaria de una hija nacida de una relación extramarital, no podía seguir al frente del Senado y formar parte de la línea de sucesión presidencial.
Arrinconado, Calheiros, que tiene otras 11 causas pendientes ante el STF por corrupción en el marco del esquema de sobornos en Petrobras, se negó a recibir la notificación de Mello y el martes, a través de la mesa directiva del Senado, apeló la medida, que según él atentaba contra la división de poderes. En un claro mensaje al Palacio del Planalto, advirtió también que su eventual salida alteraría el calendario de votaciones en la Cámara alta, donde esperan tres medidas defendidas por el gobierno como fundamentales para recuperar la economía: una enmienda constitucional que congelaría los gastos públicos por 20 años, una reforma del sistema de jubilaciones y una flexibilización de la legislación laboral.
"Es con humildad que el Senado Federal recibe y aplaude la patriótica decisión del Supremo Tribunal Federal. La confianza en la justicia brasileña y en la separación de los poderes continúa firme", reaccionó en un comunicado Calheiros, que en medio de la tensión llegó a reunirse con Temer para asegurarse el apoyo del presidente.
Extraoficialmente, el Palacio del Planalto también conmemoró la noticia, aunque la figura de Calheiros se ha vuelto muy impopular; el domingo último, su nombre predominó en las protestas populares convocadas en rechazo de un paquete de leyes anticorrupción que terminó totalmente desvirtuado en el Congreso y ahora permitiría acusar de "abuso de poder" a jueces y fiscales que filtren a la prensa información sobre causas.
"Si creen que con Renan es malo, para el gobierno sería peor sin él", reconoció una fuente presidencial que requirió el anonimato.
El mayor riesgo para el gobierno era que ante la salida de Calheiros la presidencia del Senado sería ocupada por Jorge Viana, del opositor PT, que ha acusado a Temer y al PMDB de "golpistas" por impulsar el juicio político contra Rousseff.
Viana ya había advertido que si tomaba las riendas del Senado alteraría todo el cronograma de votaciones, con lo cual las reformas clave del gobierno quedarían en el limbo y la administración de Temer, en serios problemas.

Renan Calheiros
Presidente del Senado de Brasil
"Es con humildad que el Senado Federal recibe y aplaude la patriótica decisión del Supremo Tribunal Federal"




