
El misterio de un cardenal in pectore
En 2003, el Papa nombró a un purpurado cuya identidad aún no se reveló
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CIUDAD DEL VATICANO (EFE).- El cónclave que elegirá al sucesor de Juan Pablo II podría tener un integrante más: el cardenal in pectore designado por Juan Pablo II hace casi dos años, cuyo nombre es desconocido.
El 21 de octubre de 2003, el Pontífice nombró 31 nuevos cardenales, pero mantuvo uno de ellos in pectore, es decir, que no reveló su nombre y no se le atribuyó el capelo cardenalicio en una ceremonia posterior. Según el Código de Derecho Canónico, estos obispos adquieren sus derechos y deberes como cardenales cuando se hace pública su identidad, que el Pontífice deja escrita en algún documento.
Si se revelara su nombre y fuera menor de 80 años, el nuevo cardenal se incorporaría al Colegio Cardenalicio -que sumaría entonces 118 integrantes- con plenas facultades para elegir al próximo papa. Sin embargo, puede ocurrir que Juan Pablo II no haya puesto nombre a esa figura, o no haya dejado constancia alguna de su identidad, en cuyo caso el beneficiario no accedería a la púrpura.
Los expertos vaticanistas afirman que Juan Pablo II tenía efectivamente en mente a una persona cuando hizo ese nombramiento, y que seguramente su identidad se conocerá en breve.
Las hipótesis sobre la identidad del cardenal in pectore -a la que se acude por razones políticas o religiosas- se suceden sin pausa en estos días y pueden sintetizarse en dos teorías.
Una se inclina por la idea de que el Papa quiso premiar a alguno de sus más cercanos colaboradores del Vaticano. La otra afirma que quiso reconocer a algún dirigente católico de algún país en el que la Iglesia atraviese dificultades.
En el primer caso, uno de los nombres que circulan con más fuerza es el del arzobispo polaco Estanislao Dziwisz, su secretario privado durante casi 40 años, primero en la arquidiócesis de Cracovia y luego en la Santa Sede.
Otro nombre es el del argentino Leonardo Sandri, actual sustituto de la Secretaría de Estado del Vaticano, quien en los últimos tiempos había sido la "voz" del Papa en las audiencias.
Según la segunda hipótesis, el cardenal "sorpresa" podría ser un obispo chino, ruso o vietnamita. De hecho, en el pasado, los cardenales in pectore fueron creados en los países comunistas y sus nombres se mantenían en secreto para evitarles persecuciones.
En China, los católicos muchas veces son perseguidos y encarcelados. En Rusia, en tanto, la relación con la Iglesia ortodoxa y con el propio gobierno es delicada. Un nombre que se menciona, en esta línea, es el de monseñor Joseph Zen Ze-kiun, obispo de Hong Kong. Quienes apoyan esta hipótesis afirman que el nombramiento de un cardenal chino o ruso sería una muestra de apoyo a los católicos de esos países.




