El Muro en Buenos Aires
En la sede de Editorial Perfil se exhiben los bloques de cemento que llegaron en 1992
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Parte de aquella historia que comenzó a escribirse hace 40 años en Alemania, hoy se puede ver en Buenos Aires, puesto que una parte del cuerpo de hormigón se exhibe en la Librería del Muro, de Editorial Perfil, en Chacabuco al 200.
Desde julio de este año, mes en que se inauguró el local, se puede realizar un recorrido, a través de fotos, por las vivencias de la Alemania dividida. Las imágenes, ubicadas frente al muro, reflejan la vida y los sentimientos de sus protagonistas.
Los bloques desembarcaron en Buenos Aires en 1992 y fueron expuestos en Puerto Madero durante la celebración de los 500 años del descubrimento de América. Finalizada la exposición fueron trasladados al edificio de Editorial Perfil, donde se exponen desde entonces en la planta baja, frente a la librería.
El mundo en dos
Hace 40 años, la capital alemana desde la reunificación de 1871, quedaba dividida por 42 kilómetros de cemento, ladrillos, alambres de púas y acero. Nacía el muro de Berlín, símbolo de la Guerra Fría, delimitando la frontera de la libertad.
El muro no sólo dividió en dos una ciudad, sino que, además, se encargó de aislar al sector soviético del mundo libre, distanciar más el Este del Oeste y separar familias que cuando se levantaron ese domingo de 1961 se dieron cuenta que no podían volver a cruzar a la sección occidental a encontrarse con sus seres queridos.
Berlín Oriental quedó aislada con el exterior. Los soviéticos se encargaron de cortar las comunicaciones telefónicas, ocho líneas de tren, cuatro de subterráneos y 193 calles.
Desde el comienzo de los años 50 hasta mediados de 1961, alrededor de 2,5 millones de personas escaparon por las fronteras abiertas a Berlín Occidental. Y en los primeros seis meses de 1961, unas 30.000 personas pasaban al otro lado. Para el jefe del régimen de la Alemania Comunista, Walter Ulbricht, la construcción del Muro “era una necesidad, debido a la creciente huida de familias enteras hacia el Oeste”.
Nacía así la pared que dividió al mundo.
La pared que todos querían cruzar
A la mañana siguiente de la construcción del muro, cientos de pobladores lograron escapar colgándose por sábanas anudadas, saltando a lonas puestas por los bomberos, pasándose niños de mano a mano o de piso a piso, hasta el suelo.
El premio para el que lograra pasarlo era la libertad , pero no pasaría mucho tiempo hasta que el límite se volviera impenetrable.
En las semanas siguientes, la construcción fue reemplazada por un muro de ladrillos de 30 centímetros de espesor. Y a lo largo de los años, la barrera fue dotada de torres de control, áreas de vigilancia con perros, zanjas contra el paso de vehículos y farolas. La pared en sí fue modernizada cuatro veces; en la última ocasión, con segmentos de concreto acoplados, redondeados en el tope.
La vigilancia del muro estaba a cargo del Grenzkommando (comando fronterizo) central, del cual dependían regimientos preparados para un eventual conflicto con Berlín Occidental.
La barrera fue dividida en dos franjas: una de seguridad y otra de protección, en dirección de Este a Oeste. La primera era patrullada por la policía, miembros de seguridad estatal y soldados voluntarios, y la segunda, por las Grenztruppen (tropas de frontera). Como la vigilancia resultaba difícil en las zonas más pobladas de la ciudad, pronto se decidió emplear a civiles para que recorrieran el muro.
La franja de seguridad -también llamada "de la muerte"- fue cambiando con el tiempo, pero quien iba en busca de la libertad debía comenzar por sortear los siguientes trece obstáculos:
El primer obstáculo era un muro de hormigón y alambrado con una altura de 3 a 4 metros. Luego, la denominada “hierba de Stalin” que eran pinches de acero. En algunas partes se colocaron armas que se disparaban por medio de resortes.
Una malla de alambre de 2 metros de altura se anteponía a unos cables ocultos que encendían señales acústicas y ópticas si el fugitivo se tropezaba con ellos.
Antes de las Trescientas dos torres de vigilancia y los 22 búnkers se levantaba un cerco de alambrado de púas.
En determinados puntos se patrullaba con perros, cerca de la calle de asfalto que permitía el desplazamiento rápido de vehículos militares y agilizaba la "cacería".
La franja de la muerte terminaba con una zanja que impedía el paso de automóviles, con una profundidad de 2 a 5 metros. Pegado a la fosa antivehículos, una zona de arena bien rastrillada donde las huellas podían ser fácilmente rastreadas donde, frecuentemente, había minas en ese sector.
En el último tramo, postes de luz delataban la huida con un nuevo cerco con alarmas. A diez metros de la pared que se veía desde el Oeste, una franja de tierra abierta que se anteponía al Muro de hormigón de color claro para mostrar la silueta del fugitivo, capaz de resistir el impacto de vehículos pesados y coronado por un tubo de cemento y de amianto para prevenir que los fugitivos se sujetaran por un garfio.
En los 28 años que estuvo en pie el muro, 3221 personas fueron arrestadas en el intento de la fuga, 260 heridos de bala y 239 asesinadas. Pero nada detuvo a las 5043 que lograron cruzar a Berlín Occidental y obtuvieron el premio de la libertad.
En busca de la libertad
De la misma forma en que se levantó, el muro fue derribado tan rápidamente como su aparición. El 9 de noviembre de 1989, la pared cayó y miles de personas pudieron reencontrarse con sus familias.
Cualquier herramienta servía para demoler la muralla: martillos, picos, palas y hasta las manos valían para conseguir la libertad.
Caía, luego de 28 años de mantenerse en pie, la pared que fue el mayor símbolo de los regímenes comunistas europeos. El viejo continente comenzaba una nueva historia.
El muro en la Red
Casi doce años después de la caída del Muro es prácticamente imposible imaginar la separación entre el Oriente y el Occidente. El avance de las comunicaciones e Internet permitirían a cualquiera acceder a la información.
Es precisamente en la Red, donde se pueden encontrar múltiples sitios dedicados al Muro que simbolizó a la Guerra Fría durante 28 años.
La famosa pared tiene su lugar propio en The Berlín Wall , aquí podrá encontrar una gran galería de fotos.
Otro lugar que tiene información completa y detallada es el sitio desarrollado por el argentino Carlos Lunghi y cuenta con varios links de interés. Con imágenes y texto es posible recorrer 28 años de historia.
El muro de Berlín y Postdamer Platz comienza con los primeros años del nazismo en Alemania y continúa con la Segunda Guerra Mundial y la Guerra Fría. Además, muestra los proyectos parar construir un monumento en el lugar donde en noviembre de 1989 empezó a demolerse el Muro.
Como conmemoración de los 10 años de la caída, la BBC editó un informe con la historia de la división de la capital alemana.
Producción:
Cecilia Wall
Ricardo Quesada
Martín H. Fernández Chaine


