El narcotraficante Beira Mar dio un show en el Congreso
Fue interpelado por los diputados
1 minuto de lectura'
SAN PABLO.- De camiseta sin mangas, recostado en la silla y sin la barba con la que fue capturado en la selva colombiana, el traficante brasileño Luiz Fernando da Costa, alias "Fernandinho Beira Mar", escuchaba con una sonrisa sarcástica al diputado que lo interpelaba.
-Fernandinho, ¿cuáles son los países del exterior que usted conoce?
-Colombia, Paraguay y Bolivia.
-¿Y no es extraño que sean justo esos países, relacionados con el tráfico de drogas, los que usted conoce?
-Yo soy un narcotraficante. ¿Qué países quiere usted que yo conozca?
Las carcajadas de los diputados hicieron reír al propio reo. La sesión, que fue transmitida en vivo y una de las cosas más extrañas que se hayan visto en la Comisión de Derechos Humanos de la Cámara de Diputados era interrogar a Beira Mar sobre su organización. Pero terminó convirtiéndose en un show, en el cual los diputados posaban para las cámaras con aires de detectives y el traficante cumplía su papel de "capo mafia" simpático.
Durante la transmisión, Fernandinho dijo haberse redimido y no ser más traficante. "Recibí balazos, Dios entró en mi corazón y ahora quiero pagar por los crímenes que cometí", expresó. Para pagar por sus crímenes, le dijo un diputado, lo mejor sería convertirse en informante protegido y revelar los nombres de la organización. "Diputado, creo que está confundiendo ex traficante con alcahuete. Yo no soy alcahuete y de mí no va a salir ningún nombre", respondió.
Sin pestañear, explicó que toda vez que es detenido, "como traficante, uno tiene un precio para salir. Yo le pago a la policía. Ustedes están soñando si pretenden que yo les diga los nombres de las personas que me ayudan".
Reconoció a medias que había planeado asesinar a la fiscal que lo investigaba, pero negó todas las preguntas que apuntaban a revelar nombres de colaboradores. "No conozco" y "no sé", fueron las frases que repitió con una sonrisa irónica, cuando le preguntaban sobre sus contactos con el tráfico de armas en Surinam o su conexión con la política paraguaya.
"Yo no mandaba nada en Paraguay. No hay un traficante, hay muchos, y cada uno vive su vida tranquilo, sin molestar a nadie", reveló.
Y volvió a la ironía cuando le preguntaron acerca de su responsabilidad en el asesinato de 30 integrantes del clan Morel, una familia mafiosa del Norte. "No tengo nada que ver, pero si murieron debe ser porque sobraban en su ciudad", deslizó a sangre fría.
Beira Mar tiene una condena a 30 años de prisión. Está detenido en Brasilia en una cárcel de máxima seguridad, para que no lo maten y para que no escape. En prisión, come langostas y toma champagne.
"No soy santo"
El traficante negó todo contacto con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), que lo protegían en el pueblo de Barranco Mina, dentro de la zona de la guerrilla. También rechazó la dimensión de "mayor narcotraficante del Brasil", que le atribuyó la policía, pero repitió hasta el hartazgo: "no soy santo". Aun así, dijo que al ser capturado estaba viviendo tranquilamente, criando vacas.
Al finalizar, explicó que sólo daría nombres de aquellos que lo traicionaron. "En Minas Gerais, la policía tiene un problema personal conmigo, porque ellos manejan el 60% del tráfico de drogas en el Estado". Serían, según Beira Mar, algo así como malos competidores.
Queman a chicos de la calle
- BRASILIA (AP).- Cinco meninos da rua (chicos de la calle) de entre 12 y 15 años fueron rociados con combustible y quemados vivos por desconocidos cuando dormían en la vía pública, en la ciudad de Goiania, en la madrugada de ayer, dijo la policía. Ninguno murió, pero según los informes médicos, dos sufrieron quemaduras graves en el 90% del cuerpo.
Un grupo de desconocidos, posiblemente una pandilla rival, sería responsable del hecho, al tirarles diesel y querosene en la ropa y los colchones, dijo Joselino Vieira dos Santos, presidente de la organización municipal Ciudadano 2000, que acoge a los menores de Goiania.

