El nieto de Lindbergh intentará recrear su cruce del Atlántico
Se cumplen 75 años del famoso primer vuelo en solitario de Nueva York a París
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SEATTLE (AP).- En 1927, el vuelo solitario de Nueva York a París que realizó Charles Lindbergh en el avión Spirit of St. Louis lo convirtió en un héroe instantáneo y en una celebridad internacional.
Setenta y cinco años más tarde, su nieto Erik Lindbergh planea recrear el vuelo en "El nuevo espíritu de St. Louis", un moderno avión de un motor, equipado con GPS (sistema de ubicación por satélite), e- mail y teléfono satelital.
Con un promedio de velocidad crucero de 184 millas por hora (unos 294 kilómetros por hora), Lindbergh espera completar el viaje en 19 horas y media. El vuelo de su abuelo, que tenía una velocidad crucero de 108 millas por hora (unos 173 kilómetros por hora), demoró 33 horas y media.
Pero un vuelo transatlántico en solitario es aún "uno de los logros máximos de volar aviones pequeños", aseguró Lindbergh, de 36 años, un piloto comercial con licencia e instructor de vuelo que vive en la zona de Seattle.
Hay menos peligros ahora, pero aún quedan elementos de riesgo, dijo Lindbergh. "Como mi abuelo cuando despegó, estoy tratando de eliminar todo posible factor de riesgo que puedo identificar", explicó.
Erik estuvo entrenándose varios meses para el vuelo, usando el mismo modelo de avión, con peso agregado para simular la pesada carga de combustible.
Sin paracaídas
No va a haber paracaídas para la parte del vuelo que se desarrolla sobre el océano, alrededor de un tercio de los 5776 kilómetros que recorrerá sobre territorio norteamericano, canadiense, británico y francés.
Charles Lindbergh, que tenía 25 años cuando cruzó el Atlántico, recortó sus mapas para eliminar el peso de los márgenes de papel. Ahora, en las etapas finales de planificación, "eso es lo que estamos haciendo", dijo el joven Lindbergh. "Buscando dónde podemos perder peso."
Lindbergh sabrá su posición exacta en todo momento a través del GPS, como también lo hará "el control de la misión" en el Centro de Ciencia St. Louis, que monitoreará las tres patas del viaje: de San Diego (California) a St. Louis (Missouri), el 14 de abril; de St. Louis a Nueva York, el 20 de abril, y, finalmente, de Nueva York al aeropuerto Le Bourget, en las afueras de París, el 1° de mayo.
En contraste, su abuelo utilizó un cálculo deducido, "que es básicamente sostener un compás y adivinar el viento", dijo Lindbergh.
El vuelo también le da a Lindbergh una oportunidad para celebrar su rehabilitación de los efectos debilitadores de la artritis reumática que le fue diagnosticada cuando tenía 21 años. A los 30, "apenas podía caminar", contó Lindbergh, que había sido un campeón estatal de gimnasia a los 12 años.
Una vida mejor
A los 35 comenzó a tomar una nueva droga. "Ha mejorado mi calidad de vida de forma inconmensurable. Me permitió trabajar de nuevo, ejercitarme y esquiar, y realmente tener una calidad de vida que había pensado que había perdido para siempre", confesó Lindbergh.
Su abuelo, Charles Lindbergh, se convirtió en un héroe mundial en 1927 cuando concretó la hazaña, el 21 de mayo. Por cruzar el Atlántico obtuvo un premio de 25.000 dólares que había ofrecido en 1919 el dueño de un hotel de Nueva York a quien lograra el cruce.
Aunque otros habían fallado o muerto en el intento, Lindbergh estaba totalmente convencido de que podía hacerlo si tenía el avión indicado y logró que nueve empresarios de St. Louis financiaran su proyecto. El resto es historia.





